Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1996/11/04 00:00

LA NARCO-CIA

Crece en Estados Unidos el escándalo por denuncias sobre conexión entre la CIA, el narcotráfico y los contras de Nicaragua en los 80.

LA NARCO-CIA

Desde hace algunas semanas el avispero judicial norteamericano está alborotado por unas denuncias hechas por el periódico San Jose Mercury News, de California. El Departamento de Justicia ya anunció que, a instancias de la senadora Dianne Feinstein, está iniciando una investigación al respecto. El Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes también iniciará sus propias pesquisas, mientras que el propio director de la CIA (la Agencia Central de Inteligencia norteamericana) ordenó al inspector general de la entidad examinar hasta sus últimas consecuencias las revelaciones periodísticas. La senadora Feinstein describió así las implicaciones del tema en su carta a la procuradora Janet Reno: "La integridad de nuestro sistema de justicia está de por medio. Es completamente inaceptable que (el gobierno) de Estados Unidos haya estado involucrado en el tráfico de drogas sobre nuestras fronteras".
La serie del San Jose Mercury News documenta cómo en el área de la bahía de San Francisco, la CIA organizó un grupo de narcotraficantes para que vendiera cocaína a las pandillas del centro-sur de Los Angeles con el objetivo de financiar la compra de armas para la Fuerza Democrática Nicaragüense, conocida comúnmente como la 'Contra'. Como si eso fuera poco, el jefe de las pandillas convirtió la cocaína pura en crack, mucho más adictivo y barato, y lo comercializó al por mayor a distribuidores de todo el país, con lo que contribuyó en forma muy eficiente a diseminar una forma mortal de drogadicción entre la población negra.

Un extraño grupo
La primera figura de la historia del San Jose Mercury News es un nicaragüense llamado Oscar Danilo Blandón Reyes, máster en mercadeo, quien era funcionario del gobierno de Anastasio Somoza y huyó a Estados Unidos cuando su régimen cayó ante los sandinistas en 1979. En su obsesión contra los vencedores hizo contacto, a través de otros exiliados antisandinistas, con Juan Norwin Meneses Cantarero, conocido en Nicaragua como 'rey de la droga' (y ya entonces bajo investigación de la DEA), quien le presentó al coronel Enrique Bermúdez, antiguo enlace somocista ante el establecimiento militar norteamericano y contratado desde mediados de 1980 por la CIA (por autorización de su jefe de entonces, William Casey) para conformar la FDN. Bermúdez le dijo que como el dinero autorizado secretamente por el presidente Ronald Reagan no era suficiente había que conseguirlo de otra manera, y la CIA estaba autorizada para ello, sobre la base de que "el fin justifica los medios".
Blandón vivió en absoluta tranquilidad durante cinco años, en los que entregó grandes cantidades de cocaína a las pandillas de Los Angeles. Pero en octubre de 1986 fue arrestado por el FBI (la Oficina Federal de Investigaciones) acusado de tráfico de armas y narcóticos, en medio de un allanamiento múltiple. Los documentos de ese procedimiento muestran que las autoridades sabían de sus acciones por lo menos desde 10 años atrás. A pesar de ello, y de la espectacularidad de la operación, todos los lugares allanados estaban completamente limpios. Nadie fue acusado formalmente. El San Jose Mercury News sostiene que las razones están en un memorando secreto presentado por el Departamento de Justicia.
Mucho tiempo después, en 1992, Blandón finalmente fue puesto tras las rejas porque estaba 'comerciando' por su cuenta. Sólo pasó 28 meses de cárcel a pesar de que confesó delitos que a cualquiera otro le hubieran costado la vida en prisión. Hoy en día trabaja -cuando no está en Managua- como testigo de la DEA, en un puesto que le consiguió el Departamento de Estado después de haberlo puesto en libertad en 1994. En un juicio por drogas en marzo pasado, Blandón aceptó que comenzó a trabajar en la operación de drogas en 1981 y que ese año contrabandeó una tonelada de cocaína por un valor de 54 millones de dólares. "Todo lo que conseguíamos iba para la revolución de los Contras", dijo. Lo que es más, en los juicios en que testifica los abogados de la defensa no pueden ahondar sobre sus vínculos con la CIA. Una orden del Departamento de Justicia lo impide.
El segundo personaje clave es, según el periódico californiano, Meneses Cantarero, el jefe de Blandón en la narcooperación de la FDN. Miembro de una prominente familia, hermano de dos generales somocistas, Meneses era un narcotraficante que se hizo famoso desde que en 1977 ordenó la muerte de un jefe de aduana y nunca fue condenado. A pesar de eso, y de otras muchas investigaciones en su contra, Meneses fue bienvenido en Estados Unidos en 1979, donde no tuvo inconveniente en seguir con su negocio.
Aunque dirigía el delito desde sus casas en el área de San Francisco y está mencionado en 45 procesos de la DEA, nunca ha estado en prisión en Estados Unidos. La DEA y otras cuatro entidades del gobierno norteamericano se quejan de que siempre que quisieron echarle el guante se encontraron con obstáculos impuestos por la CIA en nombre de los "intereses nacionales". Una investigación de 1988, adelantada por el Senado, intentaba establecer por qué un fiscal de San Francisco le había devuelto 36.000 dólares confiscados. El fiscal adujo que había hecho la devolución luego de que dos líderes del FDN, entre ellos el comandante Adolfo Calero, viejo agente de la CIA, le habían enviado una carta en que juraban que ese dinero estaba destinado a comprar armas para su grupo.
No fue sino hasta 1988 que el Estado norteamericano inició un juicio contra Meneses por un contrabando de cocaína hecho en 1984, el mismo año en que fue tomada una foto del narcotraficante con Calero. Sin embargo e inexplicablemente, el proceso fue archivado y duerme desde entonces. Los reporteros del San Jose Mercury News encontraron el expediente secreto y pudieron comprobar que, aunque hubo una orden de arresto, nunca se introdujo al sospechoso en el sistema nacional de información, que usa la Policía para buscar fugitivos.
Curiosamente Meneses está preso en Nicaragua desde cuando fue detenido allí en 1992 en relación con un envío de 750 kilos de cocaína. En su juicio su principal acusador fue Enrique Miranda, antiguo oficial de inteligencia de Nicaragua que era su enviado ante los proveedores del 'cartel de Bogotá'. Miranda reveló que Meneses financió la compra de armas para la Contra y que los vuelos eran piloteados por oficiales de la Fuerza Aérea Salvadoreña, que recogían la mercancía en Colombia con destino a una base aérea norteamericana en el estado de Texas. Cuando los reporteros del periódico intentaron entrevistar a Miranda, éste desapareció luego de un permiso de la cárcel donde estaba recluido en Nicaragua y lleva más de un año desaparecido.

Crece el 'crack'
Bajo la supervisión de Meneses, Blandón asumió la tarea de vender la cocaína en el oeste de Estados Unidos, pero encontró que el mercado era demasiado estrecho. Por ese entonces esa era una droga exclusiva, propia de los altos ejecutivos y los artistas por su elevado precio. Cuando los nicaragüenses llegaron al negocio, los pandilleros de Los Angeles buscaban la forma de expandir ese mercado. La fórmula mágica, según sabrían muy pronto, era convertir la costosa cocaína en pequeñas rocas fumables: el crack.
Una forma extraordinariamente potente y adictiva, el crack le cambió la cara al mundo de la droga, pues ahora cualquiera que tuviera 20 dólares podía entrar en su laberinto. En ese estado apareció el tercer gran personaje, un pandillero negro de Los Angeles llamado 'Freeway Rick' Ross. Con la cocaína suministrada por Blandón, Ross construyó un imperio inmobiliario en menos de un año. La cocaína era convertida en crack en grandes pailas que eran revueltas con remos. El negocio de Blandón creció como la espuma, hasta llegar a 130 millones de dólares anuales.
Los destinos de Blandón y Ross muestran el desequilibrio con el que el fenómeno del crack ha afectado a los afronorteamericanos. En 1987 las autoridades de Los Angeles llegaron a la conclusión de que el crack se había convertido en un flagelo social y enfilaron sus baterías contra 'Freeway Rick' Ross. Este olió lo que le esperaba y se retiró a Cincinnati. Por la misma época Blandón se refugió en Miami, dispuesto a invertir en negocios legales. Ross no pudo evitar iniciar sus negocios en su nueva residencia y Blandón reasumió sus actividades en 1989 en Florida ante el fracaso de sus inversiones. Pero a diferencia de cuando trabajaba para la Contra, la Policía comenzó a seguirle los pasos.
Uno y otro fueron capturados. Blandón y su esposa Chepita fueron caracterizados como un peligro para la sociedad, mientras el fiscal aseguraba que su condena obligatoria tendría que superar cualquier escala. Pero sólo recibió una sentencia excarcelable de 48 meses y, después de 28, salió para trabajar como informante. Su primera víctima: 'Freeway Rick' Ross, quien llevaba cuatro años tras las rejas. Poco después de que saliera bajo palabra en 1994, Blandón le tendió una trampa de las que los policías estadounidenses llaman 'Sting Operation'. Hoy por hoy, mientras Blandón brinda en Managua por la forma como se "les escapó a los gringos", Ross espera una sentencia a cadena perpetua, no conmutable.

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