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| 1/13/1997 12:00:00 AM

LA NUEVA ESPAÑA

Jose María Aznar se convirtió en el seguro presidente del gobierno español un año antes de las elecciones de marzo, cuando una bomba explotó cerca de su automóvil. El líder del Partido Popular actuó con un aplomo tal que hizo olvidar su proverbial aburrimiento y el escaso atractivo de su acento nasal. Pero el día de su victoria electoral, en marzo pasado, Aznar parecía el derrotado. A pesar de los 14 años de desgaste del gobierno socialista, sólo había alcanzado un 1,4 por ciento de ventaja sobre el saliente Felipe González. Como eso le obligó a buscar apoyos para formar gobierno, Aznar supo antes de mudarse a la Moncloa que enfrentaría las dificultades de su antecesor. Sólo que desde su perspectiva derechista tiene más dificultades para convencer a sus paisanos de la necesidad de apretarse el cinturón para acceder a la moneda común europea.Aznar terminó el año en campaña contra el presidente cubano Fidel Castro, atrapado entre los grupos cubano-norteamericanos (que parecen haberse trasladado de Miami a Madrid) y los empresarios españoles que tienen inversiones en la isla. Aznar cambió así una tradición de apoyo a la última colonia española en América que ni siquiera Francisco Franco había modificado.
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