Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2004/12/05 00:00

La nueva estrella

Nicolás Sarkozy emerge como la figura más opcionada para reemplazar a Jacques Chirac al frente del Elíseo.

El acto de proclamación de Sarkozy costó tres millones de euros. Con música electrónica y proyección de luces, el porcentaje de su triunfo aparecía en la pantalla. A la derecha, Jacques Chirac.

Por vez primera en la historia de la derecha francesa moderna, el partido del presidente Jacques Chirac está liderado desde esta semana por su rival más íntimo y temible: Nicolás Sarkozy. "El mundo cambió. Francia no puede seguir inmóvil", dijo Sarkozy ante una ceremonia digna de Hollywood, escenificada bajo una gigantesca carpa en el parque Le Bourget, plena de música tecno y luces destinadas a cautivar un público juvenil.

Al designar a Sarkozy por una mayoría del 85 por ciento, el partido Unión por un Movimiento Popular (UPM), creado en 2002 sólo para sostener en el poder a Chirac, le dio la espalda a su líder. Sarkozy se consolidó como el enfant terrible de la política francesa. El hombre que, con un programa liberal de cambio, jamás ha ocultado sus deseos de destronar a Chirac, quien hizo lo posible para impedir este ascenso. Su última jugada fue obligarlo a elegir entre continuar como ministro de Economía o liderar la UPM, ante lo cual Sarkozy decidió abandonar el Ejecutivo.

Nicolás Sarkozy es el político más popular de Francia. Una estrella mediática. Sus debates y declaraciones en televisión y radio baten récords de audiencia, los diarios y las revistas le dan portada varias veces al año y hasta la prensa femenina se ocupa de él. Le llaman 'Sarkommunicator' porque está tan presente en los medios, que hace poco un parlamentario socialista suplicó una tregua, y pidió que, como con el carro o el tabaco, haya "un día sin Sarkozy, por favor".

El desgaste de Chirac empezó a comienzos de año, cuando su 'delfín', el ex primer ministro Alain Juppé, verdadero fundador del partido, fue condenado por corrupción. "El error de Chirac ha sido continuar apoyando a Juppé como su 'sucesor ideal', así que su partido le ve como a un viejo capitán anclado en el pasado e incapaz de llevarlos a buen puerto, ante lo cual ha optado por la juventud de Sarkozy", indicó a SEMANA Pascal Perrineau, analista del Cevipof (Centre d'étude de la vie politique française).

Ahora Chirac ha recuperado el control del gobierno con ministros leales, al nombrar en reemplazo de Sarkozy a Hervé Gaymard, enemigo suyo. Pero los analistas estiman que Chirac y su equipo perderán influencia en la UPM a medida que Sarkozy asuma el liderazgo del partido gracias a su popularidad y a la ayuda de los medios de comunicación.

Hoy Francia recuerda con simpatía el primer encontronazo de Sarkozy y Chirac en 1975 en un mitin en Niza. El entonces primer ministro Chirac le dio la oportunidad de hablar a un estudiante de las 'juventudes gaullistas' llamado Sarkozy y le dijo "dos minutos". Pero el joven se tomó más de 20 en el escenario y se robó el show con un discurso memorable que significó el primer escalón de su carrera hacia el poder.

Comenzó también la historia de enfrentamientos entre Chirac y Sarkozy, que se remontan a cuando él era el novio de Claude, la hija de los Chirac, y que se acentuaron en los últimos años, cuando Sarkozy entró al gobierno. Una de las situaciones más críticas fue en febrero, cuando éste decidió nombrar un profesor argelino como primer prefecto musulmán de la historia. Lo hizo contra órdenes de Chirac y en el debate para la prohibición del velo islámico.

Hijo de un aristócrata húngaro exiliado, Sarkozy es acusado por sus detractores de ser "muy poco francés" y "demasiado pronorteamericano". Pero según dijo a SEMANA el politólogo Richard Banegás, de la Universidad de París I, la designación de Sarkozy líder de la UPM "significa un cambio generacional en la derecha francesa, que no sólo pone a temblar a Chirac sino también a la izquierda entera y a los ultradechistas de Le Pen', porque, les guste o no, Sarkozy representa una nueva forma de hacer política adecuada al nuevo siglo y a las necesidades del país".

A sus 72 años, Chirac persiste en mantener un férreo control y algunos analistas aseguran que su deseo es presentarse como candidato presidencial para las elecciones de 2007. Sarkozy, de 49 años, aspira también ser candidato presidencial por la UPM, el mayor partido de Francia. La diferencia entre ambos es que Sarkozy controla ahora el partido y los votos y Chirac, sólo el gobierno. Una frase de Sarkozy lo resume todo: "De los protegidos de Chirac soy el que más se le parece; ese es su problema".

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.