Lunes, 16 de enero de 2017

| 1990/01/15 00:00

LA PESCA "MILAGROSA"

Extraditado a Estados Unidos el ex ministro Luis Arce Gómez, capo del narcotráfico boliviano.

LA PESCA "MILAGROSA"

Un comentarista argentino lo describió en forma precisa: "En Bolivia no se andan por las ramas". El gracejo se refería a la meteórica extradición a los Estados Unidos--el lunes de la semana pasada--de Luis Arce Gómez, considerado uno de los "peces gordos" del narcotráfico en ese país y ministro del Interior durante el gobierno dictatorial del general Luis García Mesa, hoy también prófugo de la justicia.
Según parece, el ex ministro fue detenido por fuerzas conjuntas de la policía boliviana y de la agencia norteamericana para la lucha contra las drogas DEA, en su casa de las afueras de Santa Cruz, en el sudeste boliviano. Inmediatamente fue trasladado en avioneta a Cochabamba, desde donde partió, cargado de cadenas, hacia los Estados Unidos. No habían pasado ni siquiera 12 horas desde su detención.
La extradición "la realice yo, fue una voluntad política del presidente", declaró el mandatario boliviano Jaime Paz Zamora a su llegada a Buenos Aires, para una visita de 48 horas a la Argentina. "No hay que olvidar que Lucho Arce Gómez ha sido la expresión clara en mi país de querer lo que ahora estan haciendo los narcotráficantes en Colombia es decir, unificar la política con el narcotráfico", añadio el mandatario, quien concluyó que la medida "beneficiara no solo a Bolivia sino tambien a Estados Unidos y a todos los que de veras luchan contra el narcotrafico".
Las acusaciones contra Arce Gómez se refieren principalmente a las actividades desarrolladas por el ex coronel entre 1980 Y 1981. Según las autoridades, las mafias de narcotráficantes que controlaba Arce fueron el verdadero soporte del gobierno de Luis García Mesa, quien puso al país virtualmente a disposición de los capos de ese comercio ilícito. Pero a pesar de la manifiesta impopularidad de Luis Arce en Bolivia, las voces que se manifestaron en contra de su entrega a los Estados Unidos no se hicieron esperar. Las críticas no sólo se refirieron a lo irregular del procedimiento, pues entre Estados Unidos y Bolivia no existe tratado alguno de extradición, sino también al peligro de que los crímenes políticos en los que estuvo involucrado en el país queden definitivamente sin esclarecerse. Representantes de la oposición, de los derechos humanos y la Central Obrera Boliviana, entre otros, aplaudieron casi unánimemente la detención de Arce, pero condenaron su envio fuera del país. Según los observadores, las declaraciones del detenido serían la pieza clave del esclarecimiento de los asesinatos del padre Luis Espinal y del dirigente socialista Marcelo Quiroga Santacruz, muerto el mismo día del golpe de García Mesa, el 17 de julio de 1980. También se vincula a Arce en el asesinato de ocho dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), perpetrado el 15 de enero de 1989.
Todas esas investigaciones quedaron truncas y supeditadas a lo que sobre ellas quiera hacer el gobierno norteamericano, que acuso a Arce desde 1983 por actividades relacionadas con el narcotráfico. Al contrario de lo que pensaban los funcionarios norteaméricanos, el tema se convirtió en un punto controversial en Bolivia, y la bancada parlamentaria de Izquierda Unida, a tiempo que protestaba contra la decisión de Paz Zamora, elevo una petición de informe oral al ministro del Interior, para que diera detalles sobre las razones por las cuales el detenido no fue puesto a ordenes de la justicia ordinaria, sino "entregado" a los Estados Unidos.
En espera del desenlace político del episodio, muchos observadores señalaron el hecho de que la detención de Arce Gómez se produjo precisamente en vísperas de la llegada a Bolivia de Bernard Aronson, secretario de Estado Adjunto de los Estados Unidos para asuntos latinoamericanos. El funcionario, que estuvo de paso por Bogotá, tiene mucho que ver en la distribución de las ayudas para erradicar cultivos que el presidente George Bush tiene planeadas en los países productores de coca, que ascienden de US $ 2.200 millones en los próximos 5 años. Muchos apuntaron al hecho de que el "profugo" Arce fuera capturado en su propia casa de Santa Cruz, lo que dejó la impresión de que lo único que faltaba para su detención era la voluntad política para llevarla a cabo.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.