Jueves, 19 de enero de 2017

| 2004/12/26 00:00

La plata de Pinochet

'The New York Times' publicó un extenso reportaje sobre los orígenes de la fortuna del ex dictador. En Chile no salen del asombro pues podrían implicar hasta traición a la patria.

El general Augusto Pinochet tuvo un accidente vascular en el cerebro la semana pasada. Ello se unió a las revelaciones de 'The New York Times' para aguarle las fiestas de Navidad y Año Nuevo. En la página opuesta, las casas de Los Boldos y La Dehesa, parte del patrimonio inexplicado del ex dictador.

Un reportaje de The New York Times dio a conocer documentos que indican que el ex dictador Pinochet había recibido millonarios pagos de varios gobiernos, incluyendo Estados Unidos, durante sus 25 años de comandante en jefe del Ejército chileno y jefe de Estado. Semejante revelación cayó como una bomba. Para la mayoría de los chilenos, hasta hace algunos meses el viejo dictador podía haber sido implacable y violento, pero honrado. Ahora no sólo tienen que digerir que era corrupto, sino incurso en una conducta cercana a la traición a la patria.

Los documentos incluyen las declaraciones financieras del general y muestran que en 1976 recibió tres millones de dólares del gobierno de Estados Unidos y en otros años, millón y medio de Paraguay, un millón de España, dos y medio millones de China y otro tanto entre Gran Bretaña y China. Y un pago de tres millones combinado de Gran Bretaña, Malasia y Brasil. Entre 1974 y 1997 todo sumó al menos 12,3 millones de dólares.

Originalmente, los documentos habían sido dados por el Ministerio de Defensa al Riggs, que estimó como válidos los orígenes del patrimonio del general. Los pagos de gobiernos extranjeros aparecían como "comisiones de servicio y viajes al extranjero". Sin embargo el gobierno niega la validez de los documentos, aunque llevan el membrete del Ministerio de Defensa.

El ministro de Gobierno Francisco Vidal, como encargado de Defensa, reconoció la existencia del papel con membretes, pero dice que "no existe desde el punto de vista formal y oficial" del Estado. "Eventualmente podría ser una falsificación de instrumento público, pero eso se lo vamos a dejar a los tribunales", afirmó.

De igual manera, el subsecretario de Defensa, Gabriel Gaspar, explicó que nunca hubo un requerimiento del Congreso de Estados Unidos de esos antecedentes, y que el Banco Riggs habría entregado la información, por lo que debería aclarar el origen.

La explicación no convenció, porque según el Times la información había sido entregada por la Comisión del Senado norteamericano que investiga el lavado de dinero en bancos de ese país.

El nerviosismo del gobierno tiene sentido. Los documentos pueden demostrar que Pinochet tuvo una relación remunerada con otros estados mientras era jefe de Estado y comandante en jefe del Ejército. La abogada Carmen Hertz, querellante contra Pinochet por los dineros del Banco Riggs, dijo a SEMANA que a juicio de los antecedentes, esos dineros son producto de actividades ilegales: "Si lo que dicen esos documentos es verdadero y Pinochet recibió pagos de otros gobiernos, estaríamos hablando de delitos muy graves. Uno podría preguntarse ¿por qué servicios le pagaban? Es muy complicado".

Hertz dijo que en Chile siempre se ha sospechado "que esos dineros son producto de tráfico de armas. Eso también es muy grave, porque significa que mientras era comandante en jefe hacía negocios de armas, usando posiblemente a Famae (la fábrica de armas del Ejército)".

Hoy se recuerda la muerte del coronel Gerardo Huber, director de la fábrica de armas del Ejército, involucrado en un embarque ilegal de armas a Croacia en 1991. No se entiende que no se sepa cómo enviar un embarque sin que nadie más esté involucrado y por qué se suicidó un día antes de declarar ante el juez.

Este caso se une al del químico Eugenio Berríos, que producía armas químicas y posiblemente bacteriológicas y quien apareció muerto en una playa de Montevideo, donde había sido ocultado por la Dirección de Inteligencia del Ejército para que no declarara ante la justicia por el asesinato de Orlando Letelier. Hoy se ha podido establecer que en su asesinato participaron dos guardaespaldas de Pinochet junto con militares uruguayos

El Times recuerda que en 1976, cuando el gobierno de Estados Unidos habría pagado a Pinochet tres millones de dólares, hubo dos eventos clave -el asesinato en Washington del ex canciller de Salvador Allende, Orlando Letelier, y su secretaria Ronnie Moffitt y el surgimiento de la coordinación de varios países para asesinar opositores a las dictaduras militares, conocida como Operación Cóndor-.

También se ha recordado que uno de sus aliados fue el dictador paraguayo Alfredo Stroessner, de quien también aparece recibiendo dineros. Estos datos no han pasado inadvertidos para abogados de derechos humanos que llevan causas por los crímenes de lesa humanidad durante la década de los 70 y 80. Así lo explicó a SEMANA el abogado Héctor Salazar: "No era ajena al gobierno norteamericano la existencia de esta organización que Pinochet llamó Operación Cóndor y por la cual está siendo procesado. Los documentos desclasificados demuestran que el jefe del FBI, Robert Scherrer, informa de la Operación Cóndor y habla de una 'tercera fase' para viajar por el mundo para asesinar opositores".

Carmen Hertz precisa: "No es raro que Pinochet pueda haber recibido dineros para atentar contra opositores; la información encontrada en los Archivos del Horror en Paraguay demuestran que Scherrer informó que él estaba enterado de Cóndor. Por todas estas dudas que abren estos documentos creemos que deben ser investigados por la justicia".

Quizás el sector más afectado por estas informaciones es el entorno político de Pinochet, que lo ha dejado solo porque su figura ya no aporta votos, solo burlas que se repiten en las tiras cómicas de diarios y revistas.

Entre los pocos que aún lo consideran su líder está el general (r) Guillermo Garín, quien fue el único de su entorno que aceptó conversar con SEMANA. Al consultarle si conocía los documentos mencionados por el diario, dijo que no le atribuía mayor seriedad. Respecto a las reacciones de Pinochet, respondió: "Yo le pregunté si sabía. Él me respondió que sí había tenido una cuenta en Riggs, y yo le entregué los antecedentes al abogado". Refiriéndose a los antecedentes del Times, dijo que no le creía nada a la prensa internacional porque "nuestra experiencia, con el presidente Pinochet, fue terrible porque ellos siempre estuvieron en contra del gobierno y fueron muy influenciados por el marxismo".

Pablo Rodríguez, defensor legal de Pinochet y su familia en el caso del Banco Riggs, rechazó la información sobre el origen de los dineros de Pinochet y calificó de "multiplicaciones fantásticas" a los documentos.

Seguramente esta Navidad no será como la planificó el anciano general. Desde que se conoció su inexplicable fortuna, sus viejos amigos ya no llegan para la foto; el juez le incautó 2,5 millones de dólares por evasión de impuestos; la Corte de Apelaciones negó su recurso de amparo y sigue procesado por nueve crímenes en Argentina. Al mismo tiempo son ya muchos los que piensan que estos nuevos antecedentes agregan otro delito a su currículum: traición a la patria.

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