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| 5/10/2011 12:00:00 AM

"La primavera árabe se impondrá al discurso violento de Al Qaeda"

María Antonia Sánchez, experta en el mundo árabe y periodista del diario El País de España, habló con Semana.com en Oslo sobre cuánto cambiará el mundo árabe con la muerte de Bin Laden.

María Antonia Sánchez pone las manos en el fuego por la primavera árabe. No porque no tema quemarse sino porque cree que esos hervores, ya cuajados en Egipto y Túnez, y de incierto final en Siria y Libia, servirán a la larga para forjar sociedades más justas y participativas en ese lugar del mundo y ese es el hecho trascendental. Y con la misma fuerza, está segura de que Osama bin Laden no era, al final de sus días, nada más que un ícono.
 
En el seno del Oslo Freedom Forum, la periodista, experta en el mundo árabe, habló para Semana.com sobre ese tema y también en torno a lo que significa la reconciliación de las dos facciones palestinas.
 
Semana.com: ¿Cuánto cambia el mundo con la muerte de Bin Laden?
 
María Antonia Sánchez: No va cambiar de manera concluyente. Creo que va a cambiar más con el triunfo de revoluciones como la egipcia y la tunecina. Y está por ver el futuro de otras como el caso libio o el caso sirio o el yemení. La verdad es que las redes de Al Qaeda van a seguir operando, en la medida en que Bin Laden se había convertido en una figura retórica, en un ícono que inflamaba la causa contra Occidente, contra la guerra al terror que declaró George W. Bush tras el 11-S , pero en definitiva no era una figura ejecutora. Ahora bien, no hay que bajar la guardia.
 
Semana.com: Entonces la amenaza terrorista va a persistir…
 
M.A.S.: Sí, pero más importante que eso es que la primavera árabe se va a imponer sobre esa amenaza, va a ser mucho más importante.
 
Semana.com: Además, Ayman al Zawahiri, el supuesto sucesor de Bin Laden, es un hombre menos fuerte, aunque quién sabe si no menos capaz de ir más lejos que su antecesor…
 
M.A.S.: Bin Laden fue encumbrado por los medios. Era una persona identificable. Al Zawahiri no va a tener esos alcances mediáticos, pero sí, puede ser igualmente peligroso en la ejecución de planes terroristas.

Semana.com: ¿Y cómo se ve ahora desde Europa la situación del presidente Barack Obama? ¿Es el paso inatajable a la reelección?
 
M.A.S.: Es que más allá de que lo veamos desde aquí, lo importante es lo que vive ahora Estados Unidos. Obama se sobrepone en buena parte a los reveses que está sufriendo de parte de los republicanos, en especial del Tea Party. Lo curioso es que Obama ha hecho lo que haría Bush si hubiera vivido esta misma situación. Y por eso mismo, por esa serie de puntos oscuros en el operativo en Pakistán, hay una cierta decepción entre algunos seguidores de Obama.
 
Semana.com: Pero en la medida en que se conozcan más detalles de lo que pasó en Pakistán, ¿cree usted que, a la larga, el presidente de los Estados Unidos saldrá ganador o perdedor?
 
M.A.S.: Hombre, si las elecciones fueran hoy, barrería. Pero quedan muchos meses para las elecciones , habrá que ir viendo datos sobre qué pasará con la economía, con asuntos domésticos, etc.
 
Semana.com: Hay un debate que crece cada día más y tiene que ver con la entrada sin permiso de los comandos de Estados Unidos en territorio paquistaní. En Colombia pasó algo similar en el caso de ‘Raúl Reyes’, esa vez en Ecuador. ¿Estamos ante una fórmula que puede terminar obteniendo patente internacional, para llamarla de alguna manera?

M.A.S.:
Desde el punto de vista internacional no parece lo más adecuado que un ejército extranjero entre a un país soberano (en teoría Pakistán es un país soberano, pese a la ayuda que recibe de Estados Unidos) y ejecute extrajudicialmente a una persona que si bien era el terrorista más buscado del mundo, debería haber sido detenido y juzgado. De todas maneras, la serie de rectificaciones que ha venido haciendo Estados Unidos desde cuando se dio la noticia, demuestran que se intenta corregir ese golpe excesivo de una potencia implacable, que quizás se sobreactuó en este caso.
 
Semana.com: ¿Estamos pasando entonces de los juicios, como el de Nuremberg, a las ejecuciones sumarias?
 
M.A.S.: Sí, parece que no hay término medio. Quisiera pensar que existe la posibilidad de tribunales que puedan juzgar a tipos como Bin Laden. En España se hizo, tras los atentados del 11 de marzo. Se les detuvo a los responsables, se les juzgó y se les condenó.
 
Semana.com: Volviendo a las perspectivas en el mundo árabe, ¿va a ganar el pulso la primavera de los cambios, empujados desde la sociedad civil y contra los tiranos, al discurso armado de la yihad?
 
M.A.S.: Quiero verle futuro a la primavera árabe, y eso es más que un deseo si nos remontamos al 25 de enero en Egipto. Eso y lo de Túnez, se van a convertir en un paso hacia el estado de derecho en esta parte del mundo. Es la participación de la sociedad civil, de minorías, de mujeres, de oposición para construir una democracia consolidada.
 
Semana.com: Otra cosa es Siria…
 
M.A.S.: Sí, es que mientras que Egipto logra volver a jugar un papel histórico en la región, como pivote, y ojalá sigan su ejemplo otros pueblos, Siria no nos permite ser tan optimistas, porque allí nadie quiere intervenir. Incluso, en Libia hay un interés, el del petróleo…

Semana.com: Y el de Siria, ¿cuál es?

M.A.S.:
De carácter geoestratégico. No va a intervenir Estados Unidos, ni la Unión Europea. Mejor dicho, las consecuencias serían totalmente impredecibles.
 
Semana.com: ¿Pero no es eso doble moral?
 
M.A.S.: Es que hay países básicos, países imprescindibles y países blindados. Igual como no se interviene en Israel. Hay informes, por ejemplo, sobre la situación en la franja de Gaza, donde se muestran ejecuciones, desapariciones, violaciones de derechos humanos, de ambos bandos, aclaro. Y cualquier intento de resolución recibe un veto en la ONU. Y a veces no es solo una doble moral, sino una triple moral.
 
Semana.com: Y más allá del hervor en Egipto, ¿atisba un proceso democrático fuerte, que perviva?
 
M.A.S.: El Egipto de hoy tiene una estructura política respetable, con todas las deficiencias que padece desde 1922, cuando se realizaron las primeras elecciones. Hay una fuerza política muy organizada, como son los hermanos musulmanes, que significa algunos riesgos; tiene además una sociedad civil no diría que incipiente sino con cierto recorrido, de la que forman parte mujeres profesionales e inquietas por transformar su mundo. En resumen, se acabó la sociedad paternalista de Mubarak, se requiere otro modelo y Egipto lo está construyendo.
 
Semana.com: Y Gadafi, ¿cae o se sostiene?
 
M.A.S.: No lo van a dejar caer hasta que no haya un recambio. Y no lo veo. A excepción que la Otan dé en el blanco, en lo que ha estado cerca.
 
Semana.com: Y para terminar esta rápida visión del convulso mundo árabe, ¿Cuáles serán las consecuencias inmediatas de la unión entre Al Fatah y Hamas?

M.A.S.:
Pues para Israel, un revés. Netanyahu ha hablado de un revés para la paz. Va a ser difícil la reunificación porque Cisjordania y Gaza no comparten fronteras. Son apéndices de Israel. Y será aún más difícil con los postulados guerreristas de Hamas. Puede ser una unión transitoria, coyuntural, sin embargo, lo trascendental es recordar que cuando comenzó esto que se ha dado en llamar la primavera árabe en otros países, los jóvenes en Gaza empujaron esa reconciliación. Otro mensaje esperanzador.
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