Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1986/05/26 00:00

LA SOLEDAD DEL PODER

Mientras arrecian las manitestaciones callejeras contra Pinochet, la oposición empieza al fin a unirse

LA SOLEDAD DEL PODER

"Los estudiantes tienen la mente envenenada por el marxismo", dijo en Temuco el presidente chileno Augusto Pinochet, mientras miles de estudiantes de esta ciudad sureña protestaban contra su gobierno. "Yo los comprendo y tenemos la obligación de ayudarlos para que salgan de este mal". Pero para los estudiantes, como para la mayoría de los chilenos, el "mal" que los aqueja no es el marxismo sino la dictadura. Y ahora más que nunca, parecen decididos a salir de él.
Ante la creciente violencia que está llevando a Chile a una peligrosa polarización, la oposición organizada ha comenzado a zanjar las diferencias que en los últimos meses la habían sumido en el inmovilismo. La recalcitrante negativa del gobierno a negociar con sus oponentes, había terminado por ahondar las divisiones dentro de la centrista coalición opositora Acción Democrática. Esta, para no perder a la derecha --el Movimiento de Unión Nacional y el Partido Nacional--seguía insistiendo en la negociación. Mientras tanto, a la izquierda, los partidos Socialista y Radical pedian la movilización social como única salida a la democracia. Como resultado, la AD y su principal integrante, la Democracia Cristiana, habían permanecido inmóviles, temerosas de romper la unidad. Por tanto, el Acuerdo Nacional para la Democracia Plena, cuyos motores habían sido la Iglesia Católica y la AD, también había quedado congelado.
Sin embargo, en una reciente declaración de nueve puntos, la AD anunció haber superado sus diferencias.
Para esto, flexibilizo la autonomía de sus integrantes dejando que actuaran según lo dictaminaran "sus postulados y sus bases". De hecho, la AD resolvio optar por la movilización social activa, a pesar de los dirigentes derechistas que aún se resisten a ella, ante el fracaso de la negociación.
A raíz de la nueva actitud de la AD, la distancia entre esta y la otra gran coalición de oposición --el izquierdista Movimiento Democrático Popular--también se ha reducido en las últimas semanas. Varios partidos de la AD están en conversaciones informales con el MDP, según repetidas publicaciones en la capital chilena, mientras los partidos Socialista y Radical han dialogado con éste abiertamente.
No obstante, cuando un abogado derechista denunció que la DC tenía "un plan de acción conjunto con el PC para desarrollar la movilización ", los demócrata cristianos negaron su existencia, aunque se reservaron el derecho "de mantener un diálogo abierto con todos los sectores".
El secuestro por 48 horas del carabinero Germán Obando por parte del grupo guerrillero comunista Frente Patriótico Manuel Rodriguez, también actuó como aglutinante de la oposición. Ya que todos los partidos politicos--inclusive el MDP, simpatizante del FPMR--repudiaron la acción y pidieron un recurso de amparo a favor del carabinero antes de que este fuera liberado.
La Iglesia por su parte, hasta ahora reacia a dialogar con el MDP, se está mostrando más dispuesta a unir su esfuerzo a todos los demás sectores.
El presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Bernardino Piñera, dijo al diario El Mercurio que él está dispuesto a conversar con todos los chilenos, independientemente de su color político, y que la movilización social es "perfectamente legítima, y mucho más todavía si la negociación está bloqueada".
En el terreno de las reivindicaciones económicas también se está conformando una nueva estrategia común. Los colegios profesionales han convocado a las principales organizaciones gremiales y sociales a concertar una acción conjunta en las Asambleas de Civilidad, que incluye la elaboración de un pliego de peticiones denominado " Demanda de Chile" y una serie de movilizaciones para presionar al gobierno a acceder a sus exigencias.
Esta decisión de dirigentes sociales y políticos de movilizarse en contra del régimen ya se está reflejando en los hechos. Así en las últimas semanas han estallado protestas y paros estudiantiles, un paro médico, el bloqueo de la Carretera Longitudinal Sur por 300 miembros de la Confederación Nacional Metropolitana de Camiones, la incorporación de sectores no politizados, como el de los comerciantes detallistas, a las Asambleas de Civilidad y una reunión secreta de 700 delegados del Comando Nacional de Trabajadores en la que se llamó al paro general y a una movilización masiva para el próximo 1 de mayo.
La dictadura ha respondido con la brutalidad que siempre la ha caracterizado: cientos de detenidos, decenas de heridos y prohibiciones de todo tipo. Sin embargo, hay quienes sostienen que la capacidad de reacción del régimen está limitada por los efectos que ésta pueda tener en sus relaciones con los Estados Unidos. Si bien Washington ha dejado implicito que puede convivir con Pinochet en Chile, ha puesto en claro que está dispuesto a hacerlo siempre y cuando este modere sus impetus represivos. A manera de aviso, los norteamericanos por primera vez patrocinaron en Ginebra una resolución de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en la que se insta a Pinochet a poner fin a la tortura y el exilio.
A nivel interno, el gobierno ha perdido legitimidad y, por tanto, espacio para dar una respuesta, política a las protestas. Una reciente encuesta en Santiago mostró que sólo el 6 por ciento votaria por un candidato oficial (obviamente el único es Pinochet).
"Las Fuerzas Armadas y de orden se han transformado en una fuerza política que está sufriendo un intenso deterioro", dijo recientemente el general Gustavo Leigh, ex integrante de la junta militar que derrocara a Allende en 1973.
A pesar de que la movilización organizada contra Pinochet está tomando un renovado ritmo y el gobierno se encuentra cada vez más solo con su fuerza bruta, aún está por concretarse una sólida unión de todas las fuerzas opositoras que logre hacer trastabillar al régimen. --

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