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| 3/14/1988 12:00:00 AM

LA SORPRESA DE IOWA

Más que los triunfos de Dole y Gephardt, sorprendió el semi-naufragio de Bush en las elecciones de Estados Unidos.

El espectáculo se lanzó con todas las de la ley. Bajo las cámaras de televisión y en un ambiente puramente hollywoodesco, unas cuantas decenas de votantes en el Estado de Iowa abrieron el pasado lunes la temporada oficial de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos.

Aunque el desfile de candidatos ya había comenzado desde hace meses, fue sólo hasta el 8 de febrero que los votantes norteamericanos empezaron a escoger a los delegados que irán a las Convenciones Demócrata y Republicana en las cuales, a su vez, se determinará el nombre del candidato presidencial de cada partido. Los elegidos deberán enfrentarse en las elecciones generales en la primera semana de noviembre, cuando los votantes norteamericanos decidirán el nombre del sucesor de Ronald Reagan.

Semejante maratón hace que la democracia norteamericana se encuentre en un rango aparte. En ningún país donde el sistema del voto popular se utiliza para elegir mandatarios, el proceso es tan largo y costosa como en los Estados Unidos.

Un poco de historia
Las cosas no siempre fueron así. Por allá en 1796 cuando los partidos ya existían, cada comunidad escogía su candidato mediante un sistema de mini-convención de congresistas quienes decidían el nombre de la persona favorecida. Fue sólo hasta 1832 que los Demócratas aplicaron la ida de hacer una Convención nacional, según la cual el candidato debía salir de una reunión de los miembros del partido. El sistema funcionó bien hasta 1912, cuando los aspirantes a la nominación comenzaron a presionar al público para que a su vez este presionara a los delegados a la Convención. Como resultado, se escogió el sistema de las "primarias" mediante las cuales los votantes pudieron elegir a delegados que a su vez apoyaban de antemano a algún nombre.

El problema, sin embargo, consistió en que no todos los Estados acertaron la idea, básicamente porque en muy costosa. De tal manera, los delegados estatales se eligen hoy en día a través de "caucuses" (se vota por los delegados a una Convención estatal), convenciones estatales y primarias. La combinación de las 3 hace las cosas bastante confusas, comenzando por los propios electores.

Hasta ahí todo sería relativamente lógico si no se incluyera a los medios de comunicación. Con la llegada de la tecnología de bajo costo, el cubrimiento del evento se ha convertido en un circo en el cual los maestros de ceremonias son los periodistas de la televisión. La semana pasada en Iowa, cerca de 2 mil comunicadores se reunieron para seguir la suerte de cada uno de los 13 precandidatos. La CBS por ejemplo, necesitó 6 tractomulas para transportar sus equipos y la NBC 4, más un jet 727 alquilado para transportar a su gente.

La importancia que se le da a este territorio del Midwest norteamericano no debería ser tanta. Al fin y al cabo, anotan algunos, el sistema de "caucus" en Iowa es especialmente confuso (ver recuadro) y tan sólo una quinta parte de los posibles votantes se molestan en ir hasta las urnas.

Los sobrevivientes
En esta oportunidad, los medios de comunicación se apresuraron a dirimir quién triunfó y quién no. En el lado Republicano, 3 de los 6 precandidatos (Jack Kemp, Pete du Pont y Alexander Haig) quedaron practicamente out y sólo otros 3 (Robert Dole, Pat Robertson y George Bush) siguen de verdad en la pelea.

Entre los sobrevivientes la cosa está complicada. Mientras que el senador Dole y el predicador Robertson tuvieron un desempeño MQE (mejo que lo esperado), el vice presidente Bush tuvo uno PQE (peor que lo esperado). La gran sorpresa fue el segundo puesto de Robertson a costillas del vice presidente, quien es aún el gran favorito para llevarse la nominación republicana.

Por su parte los demócratas tuvieron también su dosis de buenas y malas nuevas. Aunque el ganador fue Richard Gephardt, los medios de comunicación no le dieron mucha importancia pues su triunfo ya era esperado. En cambio, 3 nombres más: Paul Simon, Michael Dukakis y Jesse Jackson, recibieron calificación MQE. La otra cara de la moneda la presentaron Bruce Babbitt quien quedó en un pobre quinto lugar, y Gary Hart, quien recibió menos de un 1% de la votación. El último, en cambio, Albert Gore, no fue eliminado del abanico. Desde hacía meses el senador de Tennessee había dicho que lowa no le preocupaba y que en cambio se iba a concentrar en los Estados del Sur del país, cosa que ha hecho. Desde el punto de vista matemático, Gore tiene razón. En Iowa se eligieron apenas el 1.7% de los delegados a las convenciones de cada partido.

El problema, no obstante, es que los medios de comunicación magnifican los resultados, influenciando a los electores del siguiente Estado en la lista: New Hampshire. Es precisamente en este territorio de un millón de habitantes, situado al noreste de los Estados Unidos, donde va a quedar en claro quién es quién. Los analistas indican que desde 1952 todos los presidentes elegidos han triunfado primero en la "primaria" de New Hampshire.

Y es que en comparación con lowa el sistema de New Hampshire parece estrictamente democrático. Es por esa razón que a las 12:01 de este martes la atención se concentrará en el pequeño pueblo de Dixville Notch, cuando unos 35 votantes harán fila en las urnas, inaugurando así la "primaria" estatal.

A pesar de que en New Hampshire se escoge tan sólo el 2.7% de los delegados a las respectivas convenciones partidistas, el desempeño de los pre candidatos en este frío territorio (-5 grados centígrados es la temperatura promedio en febrero) es considerado crucial. Un buen o un mal desempeño puede hacer o borrar nombres de la mente de los electores. Tal como son las cosas, los resultados en New Hampshire influencian el comportamiento de los votantes siguientes. En este caso, una buena votación es definitiva, teniendo en cuenta que la siguiente gran cita es el 8 de marzo, cuando en 20 Estados se escogerán simultáneamente un tercio de los delegados a la convención, dentro de lo que se conoce como el Super-Martes.

Episodios como ese llevan a algunos comentaristas a pedir un cambio de sistema en la elección presidencial. Mientras que hay gente que pide que las "primarias" se agrupen o se distribuyan de otra manera, algunos más atrevidos proponen que lo mejor es un sistema de elección presidencial a 2 vueltas, como sucede en Francia donde todo el proceso tarda menos de 3 meses.

La discusión, como es de suponer, se reaviva cada 4 años, cuando Iowa y New Hampshire vuelve a decidir quién entra y quién sale de la lucha. No obstante, es dudoso que el sistema cambie pronto. Esa es la razón por la cual esta semana en New Hampshire es practicamente imposible encontrar un bar vacio, un cuarto de hotel vacante o un auto para alquilar. A pesar de los defectos que tenga, lo cierto es que las elecciones presidenciales en los Estados Unidos son un legado de la tierra del show bussines y mientras se inventan algo mejor, el espectáculo debe continuar.

Un sistema de Locos
El mecanismo electoral de los Estados Unidos es uno de los más confusos del mundo. Antes de llegar a las Convenciones ambos partidos deben someterse al sistema de los "caucus" y las "primarias". El sistema del "caucus", según, algunos observadores, es demasiado confuso: los habitantes de los pueblos y veredas que componen los condados se reúnen en distintos sitios públicos para escoger los delegados que los representarán en la Convención del condado, y en ésta, a su vez, se escogen los representantes que irán a la convención del Estado (Missouri o New Hampshire, por ejemplo), y en esta Convención estatal se deciden los delegados que irán a la gran convención, la nacional, que escoge los candidatos de cada Partido. Son 3 Convenciones conformadas por 3 grupos diferentes de delegados. La tendencia final ya se conoce desde el "caucus" original, según el favoritismo para determinados candidatos.

El otro sistema, la "primaria" es aparentemente más simple; los habitantes de un Estado votan por un determinado candidato. Dentro del Partido Demócrata sólo pueden participar los de esa filiación, mientras que los Republicanos son más amplios y en algunas ocasiones dejan que ciudadanos de otras tendencias participen.

¿Qué significa que un candidato gane un "caucus" o una elección "primaria"?: que los delegados de su partido votarán por él cuando lleguen a la Convención nacional. El número de delegados varía según el estado. En Iowa, por ejemplo, había la posibilidad de elegir 58 delegados de los Demócratas, con una población de
millones de personas, en contraste con Nueva York donde viven 18
millones y sólo son elegidos 275 delegados de ese mismo partido.

A la Convención Demócrata de Atlanta asisten 4.160 delegados (el candidato ganador debe obtener, mínimo, 2.081 votos), y a la Repúblicana van 2.227 (el elegido necesitará 1.139 votos). Se calcula que los candidatos se gastan más de 100 millones de dólares hasta esa fecha y que su protección (guarda-espaldas, helicópteros, limosinas, etc), sobrepasa los 30 millones, que salen de los bolsillos de los contribuyentes.

La leyenda del efecto multiplicador de las "primarias" y los "caucus" encuentra su mejor personaje en John Kennedy quien, con el handicap de ser católico, se enfrentaba a la vieja y conservadora maquinaria de su partido. A medida que iba ganando en cada Estado, iba aumentando su popularidad hasta llegar a la Convención que lo eligió. Este año se puso en práctica lo que algunos consideran el golpe definitivo para los candidatos débiles pero esperanzados en otros estados: quedaron eliminados los que obtuvieron menos del 15% en el bando Demócrata.

En comparación con Iowa (se escogieron delegados a 99 convenciones condados y estos eligen para 6 convenciones estatales y así sucesivamente), lo de New Hampshire sería más sencillo: voto secreto, sin grandes alharacas hasta el Super-Martes del 8 de marzo cuando se celebren "primarias" en 14 Estados del Sur y la frontera.

Ahora, dentro de este complejo mecanismo electoral, hay estados en los cuales los delegados de un partido, el Demócrata para ser exactos, se reparten proporcionalmente entre los candidatos con más votos en las "primarias" o los "caucus". En cambio, los Republicanos se llevan todos los delegados. Otros Estados, como el de Kansas este año, no realizan "primarias" cuando hay consenso en torno a un candidato específico, como ocurre ahora con Robert Dole, su actual gobernador, y ya tiene asegurados los delegados. De lo que ocurra en New Hampshire depende el futuro de algunos candidatos heridos de muerte en Iowa, como el vice presidente Bush o Cary Hart, aunque alcancen a cicatrizar.
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