Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/10/1997 12:00:00 AM

LA TELENOVELA MEXICANA

Los últimos episodios de la historia de los Salinas de Gortari superan en 'rating' a los más populares novelones.

Carlos Fuentes lo pregunta sin dudar: "¿Qué puede inventar un escritor que supere todo este melodrama que estamos viendo?". Para el más importante novelista contemporáneo de México, los personajes del último episodio mexicano parecen sacados de una mala telenovela: allí hay un ex presidente que pasó de la gloria a laignominia; su hermano calavera que terminó en la cárcel acusado de asesinato; una amante despechada; un funcionario judicial ambiguo, y una clarividente vestida con túnica púrpura. En medio de ellos, el cadáver de un buen señor trasplantado a un jardín y convertido en objeto de exámenes que en vida ni soñó. Todo ello con el telón de fondo de la crisis que vive la permanencia en el poder de la clase política dominante desde hace más de 70 años.

Los antecedentes

Los eventos que comenzaron a desarrollarse tras la muerte del candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional _PRI_, Luis Donaldo Colosio, amenazan con agotar la capacidad de sorpresa de la opinión pública mexicana. Las contradictorias versiones acerca de los móviles y los autores del asesinato de Colosio desafiaron desde un principio la credibilidad de la opinión pública. El asesinato del entonces secretario general del partido gobernante, José Francisco Ruiz Massieu, no hizo más que añadir elementos a la confusión. Los primeros pasos en la investigación del asesinato de Ruiz Massieu comenzaron a arrojar resultados insospechados. Mario Ruiz Massieu, hermano del asesinado líder priísta, asumió la conducción del proceso como fiscal especial para el caso. Gracias a la colaboración de uno de los involucrados, Ruiz llegó a la conclusión que el autor intelectual del asesinato había sido el congresista del PRI por el estado de Tamaulipas, Manuel Muñoz Rocha. Este último habría actuado con el respaldo de algunos miembros de la línea dura del partido de gobierno, los cuales habrían intentado detener las reformas democráticas mexicanas y a sus principales impulsores, como era el caso de José Francisco Ruiz Massieu.
Pero Muñoz Rocha desapareció y con él las posibilidades de saber cuáles miembros de la vieja guardia del PRI habrían planeado el asesinato. Luego de semejantes revelaciones, Ruiz no tardó en acusar al partido de gobierno de bloquear las investigaciones y renunció. Poco después, sin embargo, quienes comenzaban a creer en la teoría de una conspiración de la vieja guardia del PRI, quedaron boquiabiertos cuando el investigador Mario Ruiz Massieu fue detenido con siete millones de dólares sin declarar, en el aeropuerto de Newark, y México pedía su extradición. Las autoridades mexicanas lo acusaban de estar encubriendo al verdadero autor intelectual del asesinato de José Francisco, Raúl Salinas de Gortari, hermano a su vez del presidente Carlos Salinas de Gortari. Y aparece, entonces, un nuevo protagonista: Pablo Chapa Bezanilla. Como nuevo fiscal designado para el caso reveló las pésimas relaciones que existían entre el asesinado y Raúl Salinas _quien entre otras cosas era su ex cuñado_ y la cercanía del hermano del hoy ex presidente con el sospechoso desaparecido Muñoz Rocha. Para entonces todas las evidencias y declaraciones señalaban a Raúl Salinas como culpable de haber ordenado a Muñoz Rocha el asesinato. Aparentemente, Mario Ruiz Massieu habría inventado toda la teoría de la conspiración de la línea dura del PRI para alejar la atención del nombre de Raúl. Nadie hubiera pensado que el investigador encubriera al asesino de su propio hermano.
En esas se produjo una nueva sorpresa. El sucesor de Salinas en la presidencia de la República, Ernesto Zedillo, inauguró su mandato nombrando como procurador general a Antonio Lozano Gracia, un reconocido miembro del opositor Partido de Acción Nacional _PAN_. El nombramiento fue recibido por los analistas como un gesto que garantizaría la transparencia de las investigaciones. ¿Quién mejor que un miembro de la oposición para poner al descubierto los delitos del hermano del ex presidente?

Desenredando la madeja

La labor de Lozano y de su subalterno Chapa comenzó a desenredar cada vez más la madeja del papel de Raúl Salinas. Un ex escolta de Raúl afirmó haber visto cómo su jefe golpeaba con un bate de béisbol a Manuel Muñoz Rocha. Basada en ese testimonio, la Policía mexicana capturó a la oveja negra de la familia presidencial y de ahí en adelante, toda suerte de testigos comenzaron a culparlo. Sin embargo, la última pieza del rompecabezas seguía faltando: aunque se rumoraba que había sido asesinado, el cuerpo de Muñoz Rocha no aparecía por ninguna parte.
Fue entonces cuando entraron en escena Francisca Zetina 'La Paca' _una vidente ex militante del PRI y amiga de Raúl Salinas_, y su amante, la española María Bernal, quien supuestamente estaría odiando a Raúl por su matrimonio con Paulina Castañón. 'La Paca' afirmó ante funcionarios de la Fiscalía haber recibido un anónimo en el cual se daban datos y mapas de la localización del cuerpo de Muñoz Rocha. En medio de cámaras y lentes de la prensa mexicana, los funcionarios llegaron el pasado 9 de octubre con la adivina y la ex amante hasta el lugar en Cuajimalpa, un suburbio del Distrito Federal señalado en el mapa anónimo: se trataba de una casa de propiedad de Raúl Salinas en la cual, efectivamente, había enterrado un cadáver.
El fiscal del caso, Chapa Bezanilla, anunció triunfante que los primeros análisis apuntaban a que se trataba, en efecto, del cadáver del congresista tamaulipense. Pero al cabo de algunos meses, estudios realizados en Estados Unidos demostraron que no era así. Con ello quedó en evidencia el ridículo que hacía la Procuraduría al recurrir a testimonios de videntes en un caso tan importante, algo así como si en Colombia el Fiscal recurriera al Indio Amazónico para desenredar el proceso 8.000. Ante semejante 'oso' el presidente Zedillo destituyó al procurador Lozano y alejó de su cargo a Chapa.
Cuando ya hasta el más cercano observador del proceso había perdido el hilo del caso Ruiz Massieu, las nuevas autoridades de la Procuraduría mexicana revelaron la identidad del cadáver de Cuajimalpa: para sorpresa de todos, resultó ser el consuegro de 'La Paca', quien había muerto años antes. El cadáver habría sido desenterrado de su sepultura en un cementerio de la ciudad, trasladado a la finca de Salinas por la vidente, su hija y el marido de esta última, quien era, nada más ni nada menos, el cuidandero de la propiedad. El cráneo tenía señales de haber sido sometido a una autopsia, lo cual eliminaba fácilmente y sin necesidad de largos estudios las posibilidades de que se trataba de la víctima de un asesinato con un bate de béisbol, pues no era muy factible que Raúl Salinas matara a Muñoz y, antes de esconder el cadáver, decidiera someterlo a estudios de medicina legal.

Idiota util

Al cierre de esta edición, el hasta hace poco héroe de la Procuraduría, Pablo Chapa, huía de la justicia, acusado de haber fabricado pruebas y haber comprado testimonios claves para 'cuadrar' su acusación contra Raúl Salinas. Entre los beneficiarios de los millonarios giros de Chapa se encuentran, por supuesto, 'La Paca', quien habría recibido 140.000 dólares por su 'visionaria' colaboración, y la ex amante de Raúl Salinas, quien aparentemente se alojaba en un apartamento pagado por la Procuraduría. La vidente, su amiga, su hija, su yerno y tres cómplices más se encuentran detenidos por las autoridades, junto con los ex integrantes del equipo de Chapa, que también han sido encarcelados.
Pero, como en una buena telenovela, el clímax del episodio tenía que llegar al final, con una buena sorpresa. El viernes se conocieron las delaraciones de 'La Paca' según las cuales quien le ordenó sembrar el cadáver fue el propio Raúl Salinas de Gortari, quien le dijo que tenía a su hija secuestrada. Ese último giro pareció confirmar la tesis de quienes creen que la publicidad que se ha hecho en torno al fracaso de la investigación a cargo de Lozano y Chapa obedecería a una estrategia de Raúl Salinas para desprestigiar al fiscal Chapa, quien en una sola semana fue héroe, funcionario deshonesto y, al final, idiota útil. Otros piensan que podría tratarse de una estrategia electoral del PRI, temeroso como está de la popularidad del PAN _del cual el ex procurador Lozano es representante_. La persecución obedecería a que, por primera vez en más de 70 años, el partido de gobierno mexicano tambalea en la carrera por el poder, algo particularmente grave cuando solo faltan seis meses para la elección del mandatario del Distrito Federal. Para otros observadores, la coincidencia entre las revelaciones del caso de Ruiz Massieu _las cuales estarían destinadas a quitarle peso a las acusaciones en contra de Raúl Salinas_ y la publicación de las primeras declaraciones del ex presidente Carlos Salinas de Gortari desde que dejó el poder, podrían obedecer a un intento por reencauchar el salinismo. Pero lo cierto es que, luego de tantos vaivenes, son pocos los mexicanos que aún tienen fe en que el caso Ruiz Massieu llegue a esclarecerse algún día. Muchos temen que el fin de esta novela de suspenso _la tercera versión de la investigación_ sea solamente el comienzo de una aún más inverosímil que, esta vez, sí los cure de espantos.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1851

PORTADA

El doloroso asesinato de 81 líderes (este año)

José Jair Cortés es el más reciente de casi un centenar de líderes asesinados este año sin que el Estado pudiera evitarlo.¿Cómo parar este desangre?