Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/09/19 00:00

LA TRAGEDIA DEL SAHARA

El pueblo saharaui vive un drama olvidado, que podría convertirse este año en una nueva sangría del adolorido panorama africano.

LA TRAGEDIA DEL SAHARA

Cuando la opinión pública mundial se vuelca sobre la situación de los bosnios o la de los ruandeses, olvida la historia de un pueblo sometido al exilio, al silencio y a la más absoluta penuria. Se trata de los saharauis, que hace 19 años organizaron un gobierno autónomo en el exilio, la República Arabe Saharaui Democrática, que desde Argelia maneja el destino de más de un millón de personas que solian vivir en el Sáhara Occidental.
El Sáhara Occidental está considerado uno de los mejores bancos pesqueros del mundo (1.062 kilómetros de costa). Además es dueño de los mayores yacimientos al aire libre de fosfato, unos 10.000 millones de toneladas exportables y también tiene petróleo. Riquezas que nunca han beneficiado al pueblo saharaui puesto que desde que dejó de ser colonia española, este territorio de 284.000 kilómetros cuadrados, está ocupado por tropas alauitas de Hassan II, rey de Marruecos. Este personaje sostiene que esas tierras son suyas, que no existe tal pueblo y por tanto, que su lucha de autodeterminación no es más que un brote de insurgentes marroquíes. En consecuencia, a mediados de 1980 mandó a construir 2.000 kilómetros discontinuos de murallas para aislar a las principales ciudades saharauis y dificultar el acceso de grupos nacionalistas.
Los saharauis son árabes nómadas; su segunda lengua es el castellano puesto que fueron colonia española desde el siglo XV hasta la muerte del general Francisco Franco. Si alguna vez deambularon tranquilos por el desierto, hoy los 850.000 saharauis que aún viven en territorio ocupado, cada vez tienen más reducidos sus movimientos.
Según datos del Frente Popular para la Liberación de Saglia el Hamra y Río de Oro (Frente Polisario), que desde hace dos décadas lidera la lucha nacionalista, los 186.000 restantes están exiliados en Tindurf, en la frontera del Sáhara con Argelia. Se han visto obligados a mantenerse con la solidaridad internacional, los alimentos que envía la ONU (ahora muy ocupada con los refugiados de Ruanda) y el prducto de los proyectos de colaboración con organismos no gubernamentales (que cada vez son menos). Aún así, no han perdido la fuerza vital. El objetivo es lograr el referendo de autodeterminación tan prometido por las Naciones Unidas, que dejaría en minoría a los partidarios de la integración a Marruecos, "si es que se lleva a cabo en noviembre del año entrante", según un representante del Frente Polisario.
Este problema se originó en 1957. El gobierno marroquí, aprovechando el anticolonialismo del pueblo saharaui, y en busca del sueño del Gran Marruecos, reclamó a las Naciones Unidas la anexión del Sáhara y de Mauritania.
La crisis se agravó en 1958 cuando España cometió un "error de agradecimiento" en el Acuerdo de Cintra, al cederle al sultán de Marruecos unos territorios saharauis, a cambio de acuerdos economicos privilegiados con españa. En octubre de 1975 aprovechando la incertidumbre política española causada por la enfermedad del general Franco, Hassan II organizó la conocida Marcha Verde, con 300.000 voluntarios entre hombres, mujeres y niños que penetraron pacíficamente en el territorio saharaui.
Este sería solo el inicio de una invasión al Sáhara protagonizada por las tropas de Mauritania y de Marruecos; de una guerra; de un éxodo de perseguidos políticos hacia la frontera con Argel y de un genocidio del pueblo saharaui (bombardeos químicos al campo de refugiados, bloqueo terrestre a las ayudas internacionales, envenenamiento de los pozos de agua, etc.). Si para el rey Hassan II, el pueblo saharaui no existe, para los saharauis este es el último año que esperan el referendo prometido por las Naciones Unidas. Su próximo paso será tomar las armas.

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