Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1994/04/25 00:00

LA ULTIMA FRONTERA

El enfrentamiento entre las dos Coreas se convierte en el último ramalazo, y uno muy peligroso, de la Guerra Fría.

LA ULTIMA FRONTERA

SEUL SE CONVERTIRA EN UN MAR DE FUEgo ", dijo Park Young Su, delegado de Corea del Norte, momentos antes de abandonar la mesa de conversaciones en Panmunjom. El norcoreano no sólo vaticinó la caída de la capital de Corea del Sur sino, según algunos testigos, amenazó personalmente a su contraparte. El episodio, sucedido el sábado 19, recordó al mundo entero que en esa remota esquina de Asia subsiste el único foco de la Guerra Fría capaz de amenazar la paz mundial, con nada menos que una guerra atómica.
La península de Corea ha permanecido en estado de beligerancia desde los años 50, cuando se libró allí una guerra como consecuencia directa de la Segunda Guerra Mundial.
Durante este último conflicto, Corea había permanecido bajo el control de Japón, que la había invadido en 1910. Al ser derrotado el Imperio del Sol Naciente, las potencias vencedoras, para facilitar la capitulación, partieron a Corea en dos por el paralelo 38 y el norte fue ocupado por tropas soviéticas, mientras el sur lo fue por Estados Unidos. Una resolución de las Naciones Unidas para la realización de elecciones fue rechazada por la Unión Soviética, y, en 1948, luego de efectuados los comicios en el sur, se constituyó la República de Corea. Al tiempo que se retiraban las tropas de ocupación, fue creada en el norte la República Democrática de Corea, bajo el comunismo
Ambos gobiernos reclamaban (y reclaman) el poder de todo el país, y la confrontación era inevitable. El Norte atravesó la Zona Desmilitarizada (O Tierra de Nadie) el 25 de junio de 1950, y se inició una confrontación que se prolongó hasta 1953 y que enfrentó a los comunistas cotra tropas que actuaban bajo bandera de la ONU, pero con mayoría de las estadounidenses, convirtiéndose en el conflicto más grave de la Guerra Fría.
Pero técnicamente la guerra de Corea nunca terminó, pues todo lo que se firmó fue una tregua. Desde entonces las dos partes se vigilan nerviosamente a través del paralelo 38, que se volvió, con la caída del comunismo de la URSS, en la última gran frontera de una Guerra Fría que ya no existe en el resto del mundo. Desde hace 40 años la mesa de pláticas de Pamnumjom se ha transformado en un foro interminable.
El problema ahora consiste en que Corea del Norte, que tiene un amplio programa de energía nuclear, se retiró el año pasado del Tratado Contra la Proliferación de Armas Nucleares y desde entonces se niega a que la agencia pertinente de la ONU visite dos de sus instalaciones para certificar que su utilización del plutonio no tiene nada que ver con bombas atómicas.
El gobierno del Corea del Norte, que desde hace 40 años es dirigida por Kim II Sung, tiene una posición radical de tono estalinista, y ha dicho que cualquier sanción que se le aplique sería tomada como un casus belli, capaz de desencadenar una guerra. De ahí que Estados Unidos y el gobierno de Seúl, dirigido por el presidente Kim Young Sam, hayan adoptado una postura cautelosa.
El gobierno de Bill Clinton se dirigió casi inmediatamente al Consejo de Seguridad de la ONU, en la esperanza de que se apliquen sanciones a Corea del Norte para presionarla a que abandone su sospechosa actitud nuclear. Pero lo cierto es que el bloqueo económico podría resultar en este caso aún más ineficaz que en otros pues ese país ha tenido desde los años 50 la consigna de depender solamente en lo mínimo del extranjero, y eso ha llevado a que sólo el 10 por ciento de los bienes consumidos por el Norte se importen.
Por otra parte, los principales socios comerciales de Corea son Japón y China, países que no parecen en disposición de confrontar militarmente al monstruo de la región. Y un embargo petroleraooue requeriría un bloqueo marítimo, ha sido singularizado por los norcoreanos como causa inmediata de guerra. El Consejo de Seguridad de la ONU tiene el tema en su agenda, por iniciativa de Estados Unidos, pero lo único que se espera es una resolución de advertencia. Entre tanto, Clinton decidió enviar misiles Patriot a Seúl y reanudar los planes para efectuar ejercicios militares con Corea del Sur, lo que ha sido considerado un acto hostil. Lo cierto es que los norcoreanos, con su enquistado comunismo estalinista, son dados a sobreaccionar, y eso hace que la crisis sea muy peligrosa. -

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