Sábado, 25 de octubre de 2014

| 1990/08/06 00:00

LA UNION HACE LA FUERZA

Inmensos costos sociales en el nacimiento de la nueva Alemania.

LA UNION HACE LA FUERZA

Los bares de Berlín Oriental no experimentaban una asistencia tan feliz desde muchos años atrás. Cientos de parroquianos colmaban cada metro cuadrado, muchos de ellos con vasos de champaña en la mano. Las calles repletas de caravanas de vehículos le daban un tinte carnestoléndico a la ocasión. En el teatro Babilonia, una platea llena asistía a una función especial de fiesta, en la que se proyectaban viejas películas de la época de la guerra fría. Y al llegar la medianoche, el estruendo de los fuegos artificiales se mezcló con los gritos de los transeúntes, que entonaban el himno de la Federal.
"¡Alemania, madre patria unida!...
Había llegado el día X, la fecha histórica del 1º de julio de 1990, en la que la reunificación de Alemania se convertiría en un hecho irreversible. A partir de entonces, la República Democrática Alemana, la porción soviética del ponqué de la posguerra, dejaría en la práctica de existir.

No importaba que aún faltaran muchos detalles por convenir, y que la reunificación política sólo pudiera consumarse a finales del año, cuando se realicen las primeras elecciones conjuntas. La unificación social, monetaria y económica del país resultó suficiente para los ansiosos estealemanes. Al fin y al cabo, a partir de ahora, el gobierno de Alemania Oriental (RDA) ya no será más que un fantasma en proceso de desaparecer por completo.

Hasta hace tan sólo un año, la reunificación de Alemania era un imposible político y, sobre todo, económico. Pero a partir del verano de 1989, los alemanes orientales comenzaron un proceso que hoy se conoce como "votar con los pies". Aprovechando las posibilidades que ofrecía la apertura de las fronteras de Hungría, Checoslovaquia y Polonia, miles de estealemanes expresaron su repudio al régimen comunista de Erich Honecker al emigrar masivamente a occidente. Ese proceso fue protagonizado sobre todo por los menores de 40 años, nacidos después del final de la guerra, para quienes las razones para la división de su país resultaban, por lo menos, algo del remoto pasado.

Pero no habían sido sino 40 años, lo que en términos históricos resulta un plazo extremadamente corto. "Ya no hay República Democrática Alemana" editorializó con un dejo evidente de tristeza el periódico oficial del antiguo partido comunista Neue Deutschland. "Ya no existe más. Lo que nos espera es una sociedad capitalista" .-

¿Jardín de rosas?
El quejido del viejo órgano comunista reflejaba un temor que ha comenzado a prevalecer sobre las manifestaciones de júbilo. El que la reunificación del país, que en realidad es la absorción de Alemania Oriental por la Occidental, represente una carga demasiado pesada. Miedo y esperanza es lo que impera hoy en la parte oriental de la Gran Alemania. Los ciudadanos de ese sector tienen sus esperanzas puestas en que el porvenir les traerá un mejoramiento sustancial en la calidad de su vida, pero comienzan a temer lo que parece cada vez más probable: que durante los primeros años sean ciudadanos de segunda y que sean ellos quienes deban asumir el verdadero costo social de la nueva unión.
Por lo pronto, se afirma que la readaptación de una economía centralizada e ineficiente para los estándares occidentales, producirá dos millones de desempleados en Alemania Oriental. Esa perspectiva resulta especialmente aterradora en un país que no tenía ese fenómeno, pues el sistema económico de subsidios garantizaba virtualmente la ocupación de todos los ciudadanos.

En una economía de mercado, la supervivencia de las industrias dependerá de su capacidad para sacar productos capaces de competir en términos de calidad y precio. Los anticuados establecimientos industriales de Alemania Oriental, sobre todo en ciudades como Dresden, Erfurt, Leipzig o Eisenach no están en capacidad de enfrentar ese reto, y la consecuencia será una explosión del desempleo.

Pero ese no es el único problema que enfrentan los entusiasmados ciudadanos estealemanes. Su ingreso estaba además determinado por una estructura de precios subvencionados y por lo tanto, fijos, y debía alcanzar para todos sus gastos. Pero en una economía de mercado, en la que los costos de algunos productos de primera necesidad alcanzarán niveles desconocidos, esa seguridad desaparecerá. En el fondo, esos nuevos capitalistas se encontrarán con que la tranquila pasividad del "Socialismo real", habrá dado paso a una competitividad a la que no estaban acostumbrados.

Fusión o absorción
Hay otro factor que parece pesar aún más en el ánimo de muchos estealemanes. La unión de las economías se parece más a una absorción que a una fusión. Eso no se traduce solamente en la unidad monetaria, que requirió que Bonn enviara más de 25 mil millones de marcos (cien toneladas de billetes) a la parte oriental para pagar la reconversión de los fondos particulares. La absorción se refleja también en la multitud de negocios conjuntos que realizarán los industriales oestealemanes con las empresas de mejores perspectivas. Para muchos, esos negocios conjuntos (Joint ventures) no pueden llevar a otro resultado que a la absorción de las empresas por sus primas de Alemania Occidental.

Aun en el mejor de los casos, son múltiples los inconvenientes que deberán superarse. Como en todos los países comunistas, la preocupación por el ambiente ha estado relegada al último lugar de las prioridades, lo que ha convertido a la atmósfera de la RDA en una de las más contaminadas del mundo. Por eso, los costos de adecuación de esas industrias a los requerimientos de la CEE, dificultarán cualquier negocio. Eso no impide, sin embargo, que los principales complejos industriales hayan iniciado ya sus contactos. La Opel, el brazo alemán de la General Motors, ha entrado en conversaciones con la Wartburg; Siemens está a la caza del negocio informático, la aerolínea Lufthansa ya está volando en pool con la estealemana Interflug, mientras los bancos y las instituciones financieras y de seguros no se han quedado atrás. El Deutsche Bank tiene negocios conjuntos con el Krediet Bank, de Berlín, y la aseguradora Allianz ya está en conversaciones con el grupo estatal de aseguradoras de las Cajas de Ahorros.

Precisamente uno de esos proyectos, el joint venture entre Trabant y Volkswagen, sirve para ilustrar hasta qué punto los obreros estealemanes se verán en dificultades. La fábrica de los minúsculos Trabant saca los mismos modelos desde 1957, aquellos que con su silueta poco aerodinámica se convirtieron en símbolo de los emigrantes alemanes cuando comenzó el éxodo. Pero se considera que la producción que llevan a cabo los 65 mil operarios de esa fábrica la podrían hacer 3 mil trabajadores de Volkswagen con su tecnología avanzada. Y, por supuesto, para producir un vehículo moderno.

Por todas esas consideraciones, no es raro que las palabras del primer ministro estealemán al dirigirse al país con ocasión de la unión económica hayan sido más de ánimo que de júbilo. "Lo que necesitamos ahora es coraje, confianza en nosotros mismos ,y optimismo. Con el espíritu de nuestros padres fundadores, podremos comenzar valientemente de nuevo. No debemos concentrarnos en nuestros problemas sino también en nuestras oportunidades. "
Pero no todo son preocupaciones. Una nota optimista fue la del ministro de Economía de Alemania Occidental, Helmut Haussmann, quien afirmó que ya se han fundado 60 mil empresas en la parte oriental, y que esperaba que ese número se aumentara hasta 100 mil al finalizar el año, todo lo cual representaría 500 mil nuevos puestos de trabajo en el mismo período.

Carreteras y teléfonos
El optimismo del ministro es reflejo también del compromiso que la República Federal ha asumido para la reconstrucción de su vecina. Un Fondo para la Unidad Alemana fue dotado de 115 mil millones de marcos, (unos 70 mil millones de dólares) para enfrentar los primeros 4 años del proceso. Esas sumas serán utilizadas primordialmente en los sectores de telecomunicaciones (hoy es más fácil hablar con Tokio que entre los dos sectores de Berlín) y construcción, no sólo para la recuperación de vías terrestres y para la recuperación de miles de viviendas prácticamente en ruinas, sino para la remoción de escombros que el gobierno comunista mantenía en su sitio desde la Segunda Guerra Mundial. Pero para observadores como el norteamericano David Hale, la recuperación de la infraestructura requerirá por lo menos 500 mil millones de dólares.

Hoy nadie duda de que la reunificación de Alemania tendrá unos fuertes costos sociales a ambos lados de la vieja frontera. Y lo que llama más la atención de los observadores es que se podría convertir en el modelo para la liberalización de las economías comunistas. Al fin y al cabo, las bibliotecas de occidente están llenas de volúmenes dedicados a estudiar la socialización de las economías occidentales, pero nadie ha tenido aún la oportunidad de observar un proceso súbito a la inversa. Para los estudiosos de los procesos socialcs y económicos, la reunificación de Alemania no sólo representa el reto de lo desconocido, sino que se constituye en la más grande absorción económica de la historia.


La tercera potencia
Alemania unificada, para algunos Superalemania, se convertirá por el sólo hecho de la unión en la tercera potencia mundial y, por otro lado, en un centro de poder internacional que devolverá la preponderancia a Europa central. Por eso las conversaciones que finalmente decidirán la unión política, que se conocen como "Dos más Cuatro", hayan tenido el mayor obstáculo en la permanencia de la nueva entidad territorial en la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN. Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania Federal sostienen que el país debería entrar a formar parte de esa alianza, mientras que la URSS insiste en que el país unido debería permanecer neutral.

Sin embargo, que los alemanes desequilibren el orden mundial no es lo que preocupa más a algunos sectores europeos, encabezados al parecer por la primera ministra británica Margaret Thatcher. Por los funestos antecedentes del país, que inició dos guerras mundiales y las perdió ambas, el espectro de una Alemania capaz de retomar su antigua actitud belicista gravita sobre todo el proceso. Eso ha llevado al canciller Helmut Kohl, el gran artífice de la reunificación, a tratar de convencer al mundo entero de que los alemanes son un pueblo como cualquier otro, que ha aprendido la lección de la historia y que por haber aprendido la lección de la historia, ha sufrido cambios enormes en el curso de los últimos cuarenta años. Según ese pensamiento, las antiguas tensiones que animaron al mesianismo germánico encontraron su válvula de escape en occidente, a través de la extrema prosperidad de la posguerra, animada por las instituciones liberales impuestas por los vencedores. Ahora ese ímpetu de conquista se ha visto reemplazado por el temor, existente entre los occidentales, de perder los privilegios que han obtenido, en el difícil proceso de la unidad.

Los protagonistas
La lista de los actores del proceso incluye a Lothar de Maiziere, el primer ministro estealemán que dejó de ser profesor de música para asumir el difícil papel de desmantelar a su país. Oskar Lafontaine, el líder de la social democracia, principal crítico de Kohl, y su adversario en las elecciones conjuntas de diciembre. Hans-Dietrich Genscher, ministro de Relaciones Exteriores de Alemania Federal, a quienes algunos señalan como el artífice ideológico del proceso. Karl Otto Pohl, el presidente del Banco Central, director logístico de la operación sin precedentes de unificar dos economías radicalmente diferentes. También aparece en la lista, un poco más lejos, el presidente soviético Mijail Gorbachov, quien se apartó del viejo concepto estalinista para dejar a Alemania Oriental, uno de sus principales socios en su bloque, buscar su verdadero destino, aun a costa de perder el trofeo más preciado de su esfuerzo bélico en la Segunda Guerra Mundial. Pero el verdadero protagonista, quien pasará a la historia, será Helmut Kohl.

Nacido el 3 de abril de 1930, la edad de Kohl le significó sufrir los horrores de la guerra pero no participar en ella. Político precoz, como jefe del gobierno de Renania-Palatinado obtuvo reconocidos éxitos, pero nunca logró descollar como un ideólogo capaz de concebir proyectos de gran alcance. Los observadores políticos alemanes le hacen el objeto de los chistes políticos del país y le consideran un personaje ordinario, de poco vuelo intelectual y más pragmático que idealista. Pero esas, que parecían sus debilidades, acabaron siendo sus principales virtudes, pues fue capaz de entender que el proceso requería acción inmediata antes que disquisiciones interminables. Fue él quien aceleró el camino, consciente de que los estealemanes no querían la prosperidad dentro de tres o cuatro años, sino de inmediato. Pero también hay quienes afirman que detrás de su prisa por la unión, se escondía la ambición electoral de ser el portaestandarte de la fusión de las Alemanias.

El orden mundial entró en una nueva etapa, tal vez la definitiva antes de ingresar en el siguiente milenio. Para muchos, lo que se está viendo es la verdadera formación de la historia. Pero para Helmut Kohl, el problema es mucho más sencillo. "Todo lo que queremos los alemanes antes de 1991, es volver a ser un país normal.", afirmó recientemente. Un país normal, que sin embargo, podría ser el nuevo polo de poder y el verdadero árbitro del mundo en el siglo que se aproxima. --

EL ITINERARIO HACIA LA UNIDAD
Julio, agosto, septiembre, 1989. Decenas de miles de estealemanes huyen hacia Alemania Occidental a través de Hungría, Checoslovaquia y Polonia.

Octubre 18,1989. Es expulsado del gobierno Erich Honecker; el liderazgo del partido comunista es asumido por Egon Krenz, luego de que las manifestaciones semanales a favor de la democracia se extienden a Leipzig y otras ciudades. A pesar del cambio de liderazgo, las demostraciones crecen cada vez más.

Noviembre 9, 1989. Ante la presión irresistible de las manifestaciones populares, Alemania Oriental abre sus fronteras con la Occidental y comienza el derrumbe del muro de Berlín.

Noviembre-diciembre, 1989. Es elegido primer ministrto Hans Modrow. Renuncian el Politburó y el Comité Central del Partido Comunista ante la magnitud de las protestas populares.

Noviembre 28, 1989. El canciller oestealemán Helmut Kohl anuncia un plan de 10 puntos para la reunificación de Alemania.

Diciembre 20, 1989. Tras una reunión en Dresden, Kohl y Modrow anuncian una futura "comunidad de tratados".

Enero 19, 1990. El primer ministro Modrow adelanta las primeras elecciones libres para el 18 de marzo, para responder a la presión popular, que tras algunos días de tregua se intensifica, esta vez reclamando la unidad.

Febrero 14, 1990. Reunidos en Bonn, Kohl y Modrow anuncian la conformación de un comité conjunto que preparará la unificación monetaria y económica.

Marzo 18, 1990. Es elegido Lothar de Maiziere como primer ministro de Alemania Oriental, como candidato de una "gran coalición" de tendencia conservadora. Pero de Maiziere es consciente de que su misión será ser el último dirigente de ese país.

Abril 24, 1990. Kohl y De Maiziere acuerdan que el 1º de julio será la fecha clave en que cornenzará la unidad monetaria, social y económica de los dos países.

Mayo 5, 1990. La reunión "Dos más cuatro", efectuada en Bonn, con el concurso de Gran Bretaña, URSS, Estados Unidos y Francia, acepta la reunificación y comienza negociaciones para remover los obstáculos políticos que aún subsisten.

Julio 1º, 1990. Entra en efecto la reunificación social, económica y monetaria. El sueño es una realidad.

Diciembre 2 ó 9,1990. En estas fechas se realizará probablemente la primera elección conjunta, con lo que la unión política se habrá consumado.

EL ITINERARIO HACIA LA UNIDAD
Julio, agosto, septiembre, 1989. Decenas de miles de estealemanes huyen hacia Alemania Occidental a través de Hungría, Checoslovaquia y Polonia.

Octubre 18, 1989. Es expulsado del gobierno Erich Honecker; el liderazgo del partido comunista es asumido por Egon Krenz, luego de que las manifestaciones semanales a favor de la democracia se extienden a Leipzig y otras ciudades. A pesar del cambio de liderazgo, las demostraciones crecen cada vez más.

Noviembre 9, 1989. Ante la presión irresistible de las manifestaciones populares, Alemania Oriental abre sus fronteras con la Occidental y comienza el derrumbe del muro de Berlín.

Noviembre-diciembre, 1989. Es elegido primer ministro Hans Modrow. Renuncian el Politburó y el Comité Central del Partido Comunista ante la magnitud de las protestas populares.

Noviembre 28, 1989. El canciller oestealemán Helmut Kohl anuncia un plan de 10 puntos para la reunificación de Alemania.

Diciembre 20, 1989. Tras una reunión en Dresden, Kohl y Modrow anuncian una futura "comunidad de tratados".

Enero 19, 1990. El primer ministro Modrow adelanta las primeras elecciones libres para el 18 de marzo, para responder a la presión popular, que tras algunos días de tregua se intensifica, esta vez reclamando la unidad.

Febrero 14, 1990. Reunidos en Bonn, Kohl y Modrow anuncian la conformación de un comité conjunto que preparará la unificación monetaria y económica.

Marzo 18, 1990. Es elegido Lothar de Maiziere como primer ministro de Alemania Oriental, como candidato de una "gran coalición" de tendencia conservadora. Pero de Maiziere es consciente de que su misión será ser el último dirigente de ese país.

Abril 24, 1990. Kohl y De Maiziere acuerdan que el 1º de julio será la fecha clave en que comenzará la unidad monetaria, social y económica de los dos países.

Mayo 5, 1990. La reunión "Dos más cuatro", efectuada en Bonn, con el concurso de Gran Bretaña, URSS, Estados Unidos y Francia, acepta la reunificación y comienza negociaciones para remover los obstáculos políticos que aún subsisten.

Julio 1º, 1990. Entra en efecto la reunificación social, económica y monetaria. El sueño es una realidad.

Diciembre 2 ó 9, 1990. En estas fechas se realizará probablemente la primera elección conjunta, con lo que la unión política se habrá consumado.

REUNIR DOS PAISES
Cómo funciona la reunificación al entrar en efecto el tratado entre los dos países.

· Alemania Oriental se convierte en una economía de mercado con libertad para la creación de negocios de propiedad privada, con precios y salarios libres.

· Desaparece la soberanía de Alemania Oriental en materia de política monetaria.

· La responsabilidad monetaria sobre ambas Alemanias recae en el Banco Central de la Federal (Bundesbank).

· Los puestos aduaneros interalemanes se trasladan a las fronteras exteriores, y se cra un mercado y una economía comunes.
· A partir del 1º de julio, todos los salarios, pensiones y becas se pagan en marco occidental o Deutsche Mark.

· El sistema social de Alemania Oriental comienza a adaptarse paso a paso, para llegar a la unidad en este campo.

ASUNTOS PENDIENTES
. A cuál alianza pertenecer
Las conversaciones "cuatro más dos" entre los aliados vencedores de la Segunda Guerra Mundial (Estados Unidos, Unión Soviética, Gran Bretaña y Francia, frente a las dos Alemanias) pretenden establecer las condiciones para la unión política, ahora que la económica está conseguida. El mayor obstáculo de esas negociaciones es la oposición de Moscú a que Alemania se integre a la OTAN que es lo que pretenden Bonn y los aliados occidentales.

· Tropas extranjeras en Alemania unificada
Los aliados occidentales dicen que todos sus derechos y obligaciones deberán terminar cuando se consolide la unión, y que en adelante la responsabilidad correrá por cuenta de Alemania. Hasta ahora la RDA ha asumido los costos de mantener los 380 mil soldados soviéticos que se encuentran en su territorio, y se espera que al salir éstos, la Alemania Unificada deberá pagar la cuenta de su traslado.

· Vínculos comerclales con la URSS
El tratado interalemán estipula que todos los compromisos internacionales continuarán en vigencia después del 1º de julio. El problema consiste en que los estealemanes producen muchísimos artículos que son de gran utilidad en la URSS pero carecen de mercado en occidente. Uno de los planes sería que la RFA subsidiara esas industrias.

· Extranjeros en la RDA
En Alemania Oriental permanecen miles de ciudadanos del Tercer Mundo, que trabajan allí por contrato con sus países, como es el caso de los norvietnamitas. No es claro cuál será su destino.

Normas ecológicas
Las industrias y los automóviles de Alemania Oriental -hasta ahora indiferentes a la materia- podrían quedar sujetos a las estrictas regulaciones de la Federal en materia ecológica.

· Derechos de propiedad
El problema de los bienes que pertenecieron a los alemanes que huyeron a occidente se mantiene sin resolver del todo. La situación de lo expropiado entre 1945 y 1949 permanece en la oscuridad, pero la tendencia es a no devolverlo a sus anteriores dueños. La propiedad ocupada más tarde podrá ser devuelta, siempre que no se haya convertido en casa de familia, fábrica o edificio público. Si ello es así, los reclamantes podrán recibir una compensación en dinero o en tierra, según procedimientos por definir.

· Sistemas legales
La mayor parte de la constitución oestealemana y de las leyes nacionales y de la Comunidad Económica Europea serán implantadas hacia el fin del año en Alemania Oriental. Durante un período de transición, algunas de las antiguas leyes estealemanas conservarán su vigencia, siempre que no contradigan lo dispuesto en las primeras.

· Funcionarios de seguridad estatal, espias, terroristas y líderes comunistas
Las acusaciones contra la mayor parte de los antiguos líderes han sido retiradas, pero el depuesto dirigente Erich Honecker está bajo investigación por la política de matar a todo aquel que intentara pasar a occidente. Ultimamente se ha sabido que Alemania Oriental daba refugio a terroristas y subversivos escapados del otro lado de la cortina, pero su desenlace legal en una Alemania unificada aún no está claro.

· Educación
Los grados de bachillerato obtenidos en la RDA han sido aceptados por los funcionarios oestealemanes, y se ha abierto, por tanto, el ingreso a las universidades. Pero no está claro si ello se mantendrá o si será objeto de reglamentación.

Tránsito, teléfonos, direcciones
Cuando Alemania Occidental estableció los códigos de registro de automóviles, se dejaron abiertas letras suficientes para las ciudades estealemanas. No se ha conseguido una solución para los códigos postales ni para los números telefónicos, pero se cree que ambos podrían solucionarse con el aumento de un dígito.

.La capital
La mayoría de las encuestas favorecen que la capital sea Berlín, pero muchos se oponen por el alto costo del traslado y porque podría recordar la época nazi.

LOS BIENES MATERIALES
· Producto nacional bruto
2100 billones de marcos occidentales (RFA) 350 mil millones de marcos orientales (RDA)
· Población
En millones en 1989
62.1 millones (RFA)
16.3 millones (RDA)
· Propiedad de automóviles
Porcentaje de familias que tenían carro en 1988
97% (RFA)
52% (RDA)

· Teléfonos
Porcentaje de familias con teléfono en 1988
98% (RFA)
7%- (RDA)

· Población rural
Población que vivía en comunidades de menos de 5 mil personas en 1988
17% (RFA)
33% (RDA)

· Ahorros
Depósitos de efectivo en instituciones financieras en 1988
1.2 billones de marcos (RFA)
167 mil millones de marcos orientales (RDA)
Los alemanes orientales entre los 15 y los 59 años de edad pueden cambiar hasta 4 mil de sus marcos por igual cantidad de marcos federales. Por encima de esa cifra, sólo tienen derecho a cambiar a la rata de dos marcos orientales por dos federales. Los menores de 14 años pueden cambiar a la par hasta 2 mil marcos, y los mayores de 60 pueden hacerlo hasta por 6 mil marcos.

· Gastos
Las siguientes cifras indican los precios promedio que debían pagar hasta ahora los alemanes por algunos rubros de primera necesidad, en marcos locales.

RFA RDA
Ingreso prornedio para
un obrero industrial 3132,oo 1290.00
Papas (5 kilos) 5,94 0.85
Pan (1 kilo) 3,17 0,52
Carne (1 kilo) 17,19 9,80
Café (1 kilo) 17,86 70,00
Arriendo mensual 411,00 75,00
(apartamento de 2 alcobas)
Nevera
559,00
1425,00

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