Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1998/12/07 00:00

LARGA DESPEDIDA

La enfermedad del rey Hussein de Jordania pone en peligro la estabilidad de su país y priva a su región de un gran estadista.

LARGA DESPEDIDA

Hace algunas semanas, durante la firma del acuerdo de Wye entre Israel y Palestina, un personaje enjuto y calvo llamó la atención. Pocos lo identificaron porque al rey Hussein de Jordania la quimioterapia lo tiene irreconocible. Pero la enfermedad no logró alejar al monarca hashemita de sus deberes. Débil pero tan entusiasta como siempre, Hussein viajó desde la Clínica Mayo para reforzar el acuerdo. Y según los protagonistas, su presencia fue decisiva para que Benjamín Netanyahu y Yasser Arafat firmaran el nuevo itinerario hacia la paz.
Pero en los espectadores quedó la sensación de que éste podría ser uno de los últimos capítulos de una vida dedicada al servicio de su país. Con su extraordinario carisma, el rey ha sido uno de los factores de estabilidad de Jordania y un puente de comprensión, no siempre fácilmente descifrable, entre Occidente y el mundo árabe.
Hussein asumió el trono en julio de 1951, a los 18 años, luego de presenciar el asesinato de su abuelo, el rey Abdula, por un extremista palestino. Hussein logró consolidarse en el poder por una combinación de simpatía personal y apoyo de las tribus beduinas. Su gran error fue participar en la guerra de los seis días, en 1967, cuando perdió parte de su territorio a manos de Israel. Más tarde, en 1970, aplastó la rebelión de los palestinos en su propio territorio, y en los 80 apoyó a Irak en su guerra contra Irán y se negó a condenar a Saddam Hussein en su invasión a Kuwait. Medidas poco comprensibles para sus muchos amigos occidentales pero que le permitieron reforzar su respeto en el mundo árabe y, a la larga, convertirse en un adalid de la paz en la región.
Ahora, con los días contados a sus 64 años, trata de comunicar su optimismo al pueblo jordano y a su heredero, su hermano menor el príncipe Hasan. Este ya ha asumido buena parte de los deberes del gobierno pero carece del carisma que ha hecho de Hussein un personaje legendario durante casi medio siglo.

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