Lunes, 23 de enero de 2017

| 2009/12/07 00:00

Las claves de la Cumbre de Copenhague

Las cuestiones a negociar sobre el futuro del planeta son puntuales y el desenlace es incierto.

Activistas exhortan a los participantes de la cumbre a hacer un esfuerzo para detener el calentamiento global. Foto: AP

A la capital danesa han acudido unos 15.000 delegados de todo el mundo, que tomarán parte en las negociaciones del mayor encuentro sobre el Cambio Climático (UNFCCC) de la historia, que tiene sus raíces en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992 y busca detener el calentamiento global. Cualquiera que llegue por primera vez estará perdido.
 
Durante la primera semana, las negociaciones tienen lugar en pequeños grupos, con un lenguaje técnico y especializado que aborda como en clave secreta las distintas cuestiones a negociar. El proceso es tan misterioso que a veces sólo un puñado de expertos lo entiende.
 
Negociación sobre la reducción de emisiones
 
Lo que está en juego sí que está claro. El líder del panel climático de la ONU, Rajendra Pachauri, dijo al abrir el encuentro que se necesitan acciones para evitar que se intensifiquen ciclones, olas de calor, inundaciones y para prevenir la posible pérdida de la capa de hielo de Groenlandia, que podría implicar un incremento de 7 metros del nivel de los mares.
 
El aumento de la temperatura global es considerada la causante de catástrofes naturales cada vez más frecuentes y devastadoras, como tormentas e inundaciones, sequías y una creciente desertificación. Los científicos están de acuerdo: dichos fenómenos ya no son naturales, sino son provocados por la mano del hombre.
 
Varias cuestiones se encuentran en el centro de las negociaciones. La más importante atañe al compromiso de los países industrializados en la reducción de gases efecto invernadero hasta el 2020, con el que se espera alcanzar un acuerdo que suceda al Protocolo de Kyoto.
 
Científicos advierten que para detener el calentamiento global es necesaria una reducción de emisiones de un 25 a un 40 por ciento con respecto a los niveles registrados en 1990. Hasta ahora, según el secretariado de la ONU para el Cambio Climático, las propuestas realizadas por dichos países ofrecen una disminución que va de un 11 a un 18 por ciento. Noruega destaca con su disposición ejemplar de rebajar sus emisiones en un 40 por ciento con respecto a 1990, mientras que Estados Unidos propone tan sólo un 4 por ciento.
 
Países en desarrollo
 
Los países en desarrollo, por su parte, estarán dispuestos a comprometerse con la reducción de emisiones siempre y cuando los países industrializados se comprometan a proporcionar ayuda financiera a cambio. Expertos estiman que la transición y conversión industrial hacia tecnologías verdes en las economías emergentes supondría un costo para los países ricos de unos 100 mil millones de euros anuales a partir del 2020. Los mediadores negocian qué país pagará cuánto y de dónde provendrán los fondos.
 
Otra cuestión a tratar en Copenhague se refiere a la protección a los bosques y suelos. Se estima que hasta un 20 por ciento de las emisiones efecto invernadero provocadas por la mano del hombre son causadas por la deforestación de bosques y selvas. A través del mecanismo llamado REDD (Reducing Emissions from Deforestation and Degradation), Naciones Unidas propone que se reconozcan a los bosques como recolectores naturales de dióxido de carbono y espera con ello que los países industrializados suministren fondos para su protección. Sin embargo, dichos países no quieren ser los que paguen la cuenta de todo.
 
Estados Unidos, China y Rusia
 
Todos los ojos están puestos en Estados Unidos, país que nunca suscribió el Protocolo de Kyoto de 1997 pero es el mayor contaminante del mundo. También China, el segundo productor de emisiones, ha anunciado reducciones. Activistas medioambientales exhortan a la Unión Europea a asumir un mayor compromiso y liderazgo en las negociaciones. La UE propone reducir sus emisiones en un 20 por ciento hasta el 2020, pero está dispuesta a disminuirlas en un 30 por ciento si otros países hacen el mismo esfuerzo.
 
Además de Estados Unidos y China, se espera con interés la propuesta de la delegación rusa. El Kremlin dejó entrever su disposición a reducir sus emisiones en un 25 por ciento respecto a 1990. Todas las resoluciones deben adoptarse por consenso, por lo que algunos países recurren a la amenaza de bloqueo como estrategia para sacar beneficios al último minuto.
 
Los participantes más interesantes son sin duda las organizaciones no gubernamentales. Para hacer las negociaciones lo más amplias y democráticas posible, la ONU permite la presencia de ONG en calidad de observadores. Desde Climate Action Network, hasta Greenpeace y World Wide Fund, el número de organizaciones en cada cumbre es cada vez mayor.
 
Durante la primera semana deliberarán mediadores y funcionarios de los 192 países miembros de la ONU. A partir de la segunda semana, viajarán ministros y entre el 16 y 17 de diciembre llegarán unos 110 líderes mundiales, incluyendo al presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Se espera un tire y afloje en las negociaciones, que a menudo se atoran hasta el final por simples formulaciones. También acudirán los antiglobalistas y críticos de la cumbre. El próximo sábado tendrá lugar una gran manifestación en la capital danesa.
 
Editora: Luna Bolívar
Cortesía Deutsche Welle

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