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| 7/2/2012 12:00:00 AM

Las claves del regreso del PRI: el contraataque de los dinosaurios

Enrique Peña Nieto, candidato del partido que gobernó al país durante 70 años, será el nuevo presidente de México. ¿Quién és?, ¿por qué ganó?, ¿qué le espera al país?

"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí". En 1959 Augusto Monterroso escribió este cuento, uno de los más cortos del español. Ahora, con la victoria en las elecciones presidenciales mexicanasde Enrique Peña Nieto, el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), la frase vuelve a ser vigente.

La victoria de Peña Nieto estaba cantada. Aunque finalmente fue más apretada de lo que se supuso. Peña, en la primera y única vuelta electoral se impuso con 37 por ciento, por encima del izquierdista Andrés Manuel López Obrador del Partido de la Revolución Democrática ( PRD - 32 por ciento), de la oficialista Josefina Vásquez Mota del Partido Acción Nacional (PAN - 25 por ciento) y del independiente Gabriel Quadri (2 por ciento).

El PRI guió a México entre 1929 y el 2000. Setenta y un largos años, en los que a punta de corrupción, violencia, censura, trapicheos y compra de votos se mantuvieron en el poder. En las históricas elecciones del 2000 les arrebataron el gobierno. Pero 12 años después, el dinosaurio está de vuelta. Falta ver si evolucionó y si la elección de Peña Nieto no es un regreso al pasado. También si el PRI será capaz de resolver los problemas de seguridad, si podrá hacer las reformas que México necesita y si está preparado para estimular el débil crecimiento económico.

Por ahora, el presidente Felipe Calderón seguirá en el palacio de Los Pinos, la residencia presidencial, hasta diciembre, cuando le entregará el poder a Peña Nieto.

¿Quién es Peña Nieto?

Con apenas 45 años, pinta de galán de telenovela, una meteórica carrera política y una vida privada regada en la prensa rosa, Enrique Peña Nieto es el nuevo presidente de México.
 
Priista purasangre, nació en el estado de México, el más poblado del país. Se crió entre caciques, con tíos gobernadores, familiares dirigentes y padrinos poderosos. Su herencia fue la maquinaria y su camino, el poder.

A penas cumplió 18 se volvió militante del PRI. Escaló por cuanta secretaría, tesorería de campaña o consejo político se le atravesara. En el 2000 ya era secretario de Administración del Gobierno del estado de México, en el 2003 diputado local y en el 2005 gobernador. Su ideología es una sola: "Mi única definición es que soy un pragmático al que importan los resultados. Los resultados, eso es lo que importa: los resultados”.

En su hogar las cosas han sido un poco más complicadas. Tuvo tres hijos con su esposa de toda la vida, Mónica Pretelini. En el 2007 falleció de un ataque de epilepsia y tres años después se volvió a casar con Angélica Rivera, 'la gaviota', una despampanante actriz de culebrón mexicano. Aunque sea absurdo, muchos creen que mató a su primera esposa o la obligó a suicidarse porqué le era infiel. Como buen donjuán mexicano, tiene además dos hijos por fuera del matrimonio.

Le gusta que lo describan como perfeccionista, un hombre de familia, alguien que cumple. Pero para otros es un yuppie inculto, dispuesto a cualquier cosa por la banda presidencial. En todo caso, tien carisma y se sabe conectar con el pueblo.

¿Por qué ganó el PRI?

El retorno del PRI se explica en gran parte por el desgaste que tuvo el PAN en estos doce años, en los que México terminó arrasado por la guerra contra los 'narcos', con más de 50.000 muertos.
 
En las calles se podía leer un grafiti que resume la situación: "Que se vayan los ineptos y que vuelvan los corruptos". Como le dijo a la agencia Reuters José Luis Esparza, un vendedor ambulante de 38 años de Guadalajara: "Conocemos al PRI. No conocíamos al PAN, les dimos la oportunidad y terminó con un error tras otro. Lo que tiene el PRI es experiencia en el poder". Para muchos el PRI es un mal menor.

Hace seis años López Obrador, del PRD, perdió la presidencia frente a Felipe Calderón por solo 0,5 puntos de diferencia. Denunció un fraude, armó un gobierno paralelo y por meses sus seguidores ocuparon el Paseo de la Reforma. Quedó como alguien agresivo, que polarizó al país y puso en riesgo la institucionalidad. En esta campaña logró reinventarse y su resultado es satisfactorio para la izquierda. Pero aún tiene que convencer más allá de su electorado tradicional y vencer los miedos que hay sobre él y su ideología. Esos temores fueron una ventaja para Peña Nieto.

La campaña de Peña Nieto fue una verdadera máquina, muy bien organizada, con mensajes simples, soluciones concretas y un compromiso por ejecutar. A la cabeza del estado de México se volvió famoso con su lema "te lo firmo y te lo cumplo", al certificar ante un notario que iba a realizar todas sus promesas.

El nuevo presidente también logró sortear todas las trampas que se le atravesaron. Aunque siempre fue el favorito, tiene un teflón increíble, pues colecciona las tres situaciones que hubieran hundido a cualquier político. Su padrino político, Arturo Montiel, a quien reemplazó en la gobernación de México, vive en Luxemburgo a la cabeza de una inmensa fortuna que aún no se sabe como logró amasar. Siendo gobernador, Peña Nieto logró esquivar su responsabilidad en la masacre de Atenco. Ordenó un operativo policial para reprimir una manifestación campesina que terminó con dos muertos y 26 mujeres abusadas por la policía.

Ya en campaña, en la feria de Guadalajara, solo fue capaz de mencionar a la Biblia como uno de sus libros preferidos. Confundió nombres de libros y autores. Aunque ya se sabía que no era un gran intelectual, quedó como una cara bonita sin mucho cerebro.

Unas semanas después, visitó la Universidad Iberoamericana de México. Lo abuchearon y tuvo que salir corriendo. Su respuesta fue particularmente torpe. Acusó a los jóvenes de ser mercenarios que ni siquiera estudiaban allí. Airados, 131 estudiantes mostraron en las redes sociales sus carnés universitarios. Fue la chispa que prendió la indignación contra el PRI y que reunió a miles de jóvenes bajo la bandera de ''YoSoy132''. Sin embargo, los conciertos, las manifestaciones, y la movilización en redes sociales no fueron suficientes para detener a Peña Nieto. El movimiento no logró contagiar las ciudades medianas y al campo, donde el PRI es una verdadera aplanadora.

En las últimas semanas, Estados Unidos anunció que iba a investigar a varios empresarios miembros de su campaña por lavar dinero. Pero incluso, eso lo logró eludir.

Esa habilidad tal vez se explique por los enormes medios que el PRI invirtió en Peña Nieto. Su campaña fue muchísimo más costosa que las otras. Tanto López Obrador como Vásquez Mota creen que el PRI violó los topes. Peña Nieto se desplazó en avión privado de un lado a otro de México, su campaña publicitaria invadió las calles y los medios, y en sus mitínes, regalaban desde muñecos (los Peña man) hasta maquillaje.
 
Incluso denunciaron que se entregaron tarjetas Monex, que se cargan con cierta cantidad de dinero. Para cerrar, Peña Nieto alquiló el estadio Azteca. Fue apoteósico, pero, sin duda, carísimo.

Y hay que decir que el teflón de Peña Nieto también se justifica en las cordiales relaciones que hay entre el PRI y Televisa, el principal canal de televisión. El vínculo fue revelado por el diario inglés The Guardian, que afirmó que Televisa le vendió a Peña Nieto una cobertura favorable, se comprometió a atacar a sus rivales y lo asesoró en su campaña.

El PRI además tiene un enorme peso regional. Como le dijo hace unos días Rosa María Mirón, politóloga de la UNAM a SEMANA, "perdieron la presidencia, pero no todo. Tienen 20 de 32 gobernaciones, 240 diputados, 921 alcaldes. Hay una estructura muy sólida que mantuvieron unida y les ha permitido conseguir buenos resultados". Una maquinaria que fue de gran utilidad para la campaña nacional.

Los retos de Peña Nieto

No pasa una semana sin que el mundo se estremezca con las noticias de México. Desde que en el 2006 el presidente Calderón le declaró la guerra a los narcotraficantes, más de 50.000 personas han muerto. Fueron decapitados, masacrados o peor, desaparecidas.
 
Los carteles mexicanos son hoy por hoy los más poderosos y sanguinarios del mundo. Reducir la violencia es uno de los mayores desafíos de Peña Nieto. No solo por el horror que sus compatriotas tienen que enfrentar día a día. El turismo en México, que representa más del 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), ha sido golpeado. Los inversionistas extranjeros también están temerosos. Y algunos analistas consideran que México puede ser un Estado fallido.

Peña Nieto ya anunció que el general (r.) Óscar Naranjo, quien ocupaba la dirección de la Policía de Colombia, lo iba a asesorar en su lucha contra la mafia como consultor externo de seguridad. En su programa, Peña dijo que quiere duplicar la policía Federal y crear un nuevo cuerpo de seguridad, la Gendarmería. También señaló que va a "modernizar el sistema de justicia y dará prioridad al combate contra el lavado de dinero y el tráfico ilegal de armas". ¿Sus palabras serán suficientes para combatir capos que han corrompido generales del Ejército, gobernadores y jueces?, es el interrogante que se deberá resolver en su mandato.
 
La otra clave de la elección fue la economía. Aunque México ha crecido a un ritmo regular en la última década y el desempleo es de apenas 4,9 por ciento, la desigualdad, la pobreza y los salarios bajos siguen siendo la norma. Se estima que el 61,5 por ciento de los trabajadores ganan menos de 14 dólares diarios y que el 30 por ciento de los mexicanos vive en la pobreza extrema. La promesa de Peña Nieto de "vas a ganar más por tu trabajo", fue efectiva electoralmente. Falta ver si se traduce en beneficios concretos para los desfavorecidos.

¿Qué PRI vuelve?

En la campaña, Peña Nieto insistió una y otra vez que “juntos vamos a dejar atrás las prácticas de la vieja política, éste es un proyecto comprometido con la democracia, la libertad y la transparencia”. Pero eso no ha sido suficiente para que lo vean como la cara rejuvenecida del viejo PRI, el que Mario Vargas Llosa describió como "una dictadura perfecta".

Algunos aspectos de su campaña no fueron lo más transparente: la posible violación de los topes electorales, sus relaciones con los medios de comunicación y la maquinaria regional del PRI.
 
Pero muchos analistas coinciden en que en estos 12 años México ha cambiado y no va a volver al pasado. Las instituciones se han reforzado, surgió un movimiento estudiantil crítico y la democracia es mucho más fuerte. Es más, para muchos esta es la primera vez que el PRI es elegido de manera legítima.

La pregunta del millón es: ¿evolucionó el dinosaurio? Para México es una apuesta arriesgada. Pues el PRI, además de llevarse la Presidencia, se perfila como el ganador de las elecciones legislativas y de varias gobernaciones. Desde 1991 un gobierno no contaba con una autoridad tan grande. Eso es bueno para hacer las reformas que necesita México, pero también va a ser obligatorio que la sociedad civil, los medios y el resto de los partidos vigilen de cerca ese inmenso poder.
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