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| 9/7/2012 12:00:00 AM

Las convenciones demócrata y republicana: vitrina política y show mediático

Además de elegir a los candidatos a las presidenciales, en las convenciones Demócrata y Republicana suben al escenario como reino mediático candidatos, fantasmas del pasado y figuras de la farándula. Las ideas intentan sobrevivir en medio de los reflectores.

Las convenciones de los principales partidos políticos de Estados Unidos tienden a parecerse. Líneas rojas y blancas omnipresentes, estrellas sobre un fondo azul, globos de colores cayendo sobre los asistentes: las puestas en escena patrióticas se parecen hasta confundirse.
 
Tanto los republicanos como los demócratas siguen un guion milimétricamente sincronizado con el que se buscan varios fines. En ambos casos se intenta aprovechar una vitrina mediática de alcance nacional que permita no solo afrontar unas elecciones, sino también hacer un despliegue de la artillería con la que cuenta cada uno de los bandos. Las similitudes con los desfiles de la fiesta del 4 de Julio no son pues ninguna coincidencia.
 
El objeto primario de toda convención es nominar oficialmente al candidato a las presidenciales. Sin embargo, puesto que en esa instancia ya es claro el nombre del elegido de cada partido, la postulación y aceptación de dicha representación tiende a ser un asunto protocolario. De ahí el desconcierto que pudo por ejemplo causar escuchar a Barak Obama aceptar ser el candidato demócrata a las presidenciales.
 
En realidad, las grandes misas previas a las elecciones sirven para realizar un balance mediático de los partidos. Buscan, además, mostrar a sus miembros y electores que cuentan con una coherencia programática, y que pueden proyectar una imagen de unidad en torno a las ideas del candidato que se va a nombrar.
 
El desfile de amigos, esposas y colegas invitando a votar por ese ‘hombre extraordinario’ que han conocido de cerca, responde pues a dicha intención de cerrar filas en torno al candidato. De ahí que un elemento escandaloso de la convención republicana haya sido la decisión de Ron Paul de declararse un votante ‘indeciso’, es decir de no apoyar la campaña de Romney.
 
El paso de Michelle Obama y de Ann Romney invitando a votar por sus maridos corresponde a la tradición que quiere que el orden y la unidad comiencen por casa. Haciendo énfasis en sus condiciones de ciudadana y de mujer comprometida, o de madre y abuela devota, ambas buscaron —previsiblemente— reflejar un profundo y cariñoso conocimiento de sus esposos.
 
La intervención del expresidente Bill Clinton y la transmisión de un video en el que se exaltaba la memoria del exmandatatrio Ronald Reagan, revelan por su parte la el deseo de cada uno de los partidos de mostrar una conexión con las tradiciones que animan sus idearios. Si bien los patriarcas de cada partido pueden funcionar como un repelente a la hora de atraer indecisos, para el electorado de base funcionan como un galvanizador de emociones, lo mismo que como una encarnación de imaginarios profundos.
 
En ese contexto, estos grandes eventos ofrecen a su vez una pasarela para toda una constelación de estrellas hollywoodianas, que a diferencia de Reagan se han hecho presentes en carne y hueso. Si el actor y director Clint Eastwood fue la estrella de la noche republicana con su discurso dirigido a una silla vacía, desde la que un Obama imaginario le decía que se callara, los demócratas contaron con la masiva participación de artistas y de personalidades de la farándula estadounidense como Jeff y Beau Bridges, Eva Longoria, Kathleen Turner, Jessica Alba, Scarlett Johansson y Alex Baldwin.
 
En el caso del partido representado por la tenacidad del asno, la presencia de Clinton buscó limar las asperezas que dejaron algunos encontronazos con el equipo de Obama, algunos de ellos de gran calado por tratar sobre cuestiones raciales. A su vez, su participación podría servir para allanar la candidatura de su esposa Hillary de cara al 2016, quien es la actual secretaria de Estado y una de las principales ausentes de la convención por encontrarse de visita en el Lejano Oriente.
 
Del lado republicano, la contraparte ‘presidenciable’ ha sido Condoleeza Rice, quien puso de manifiesto la necesidad de una agenda exterior consistente y confiable para los aliados de Estados Unidos —entre los que nombró explícitamente a Colombia— así como la urgencia de progresar en la firma de tratados de libre comercio. Sobre el tema, la exsecretaria de Estado advirtió la gran ventaja que le ha sacado China a su país, que en el último cuatrenio ha sacado adelante 15 de estos tratados.
 
Las convenciones funcionan asimismo como un concurso de talentos, para el cual se escoge concienzudamente a las estrellas emergentes con las cuales los partidos pueden proyectarse a mediano y largo plazo. En estas elecciones, las intervenciones del senador junior por la florida Marco Rubio y del alcalde actual de San Antonio Julián Castro cumplieron con dicho propósito. Adicionalmente, estas dos estrellas ascendentes son de padres de origen mexicano y cubano, lo que muestra la relevancia que ha cobrado el voto latino en los Estados Unidos. 
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