27 julio 2013

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Las historias cruzadas de Bachelet y Matthei

CHILEA las candidatas a la Presidencia chilena las une una historia dramática: sus padres se enfrentaron por el golpe de Pinochet.

Las historias cruzadas de Bachelet y Matthei. LOS BACHELET.
Alberto Bachelet, padre de l a candidata socialista Michelle Bachelet, fue torturado por sus compañeros en armas al oponerse al  golpe militar del  entonces jefe Augusto Pinochet.

LOS BACHELET. Alberto Bachelet, padre de l a candidata socialista Michelle Bachelet, fue torturado por sus compañeros en armas al oponerse al golpe militar del entonces jefe Augusto Pinochet.

Foto: AFP

Que Michelle Bachelet hubiera sido presidenta de un país como Chile, que vivió una de las peores dictaduras de América Latina, ya fue bastante sorprendente. Pero que años más tarde ella misma compita por el sillón presidencial con otra mujer lo es más. Sin embargo, estas elecciones tienen un co
mponente especial: Michelle Bachelet y Evelyn Matthei tienen pasados cruzados. Amigas de infancia por ser hijas de altos oficiales, el golpe de Augusto Pinochet las separó para siempre, en circunstancias que recuerdan a una película de horror. 

En los años sesenta los generales de la Fuerza Aérea de Chile Alberto Bachelet y Fernando Matthei trabajaban en la base de Quintero, cerca de Valparaíso. Sus hijas, Michelle y Evelyn, que solo se llevan dos años, convivían, como familiares de altos oficiales, en el ambiente protegido de la gran familia militar. Ángela Jeria, madre de Bachelet, recordando esa época, dijo en 2012 en una entrevista que “siempre el general Matthei fue amigo nuestro”. 

Pero el 11 de septiembre de 1973 el destino de las dos familias, como el de todo Chile, cambió por siempre. El general Bachelet siguió fiel a la democracia y al gobierno de Salvador Allende y pagó con su vida. Tras rechazar el golpe, fue apresado por sus propios compañeros de armas en la Academia de Guerra Aérea (AGA). Murió un año después, torturado y víctima de un infarto.

A su hijo Alberto alcanzó a escribirle, descorazonado: “Me quebraron por dentro, me anduvieron reventando moralmente, me encontré con camaradas de la Fuerza Aérea a los que he conocido por 20 años, alumnos míos, que me trataron como un delincuente o como a un perro”. Según los testigos, el director de la AGA, quien tenía que estar al tanto de lo que allí sucedía, era nada menos que el propio Matthei. Su suerte, por supuesto, fue muy distinta. Se desempeñó como ministro de Salud, fue miembro de la junta militar y comandante de la Fuerza Aérea. 

El destino de las hoy candidatas presidenciales tomó, como era de esperarse, rumbos totalmente distintos. Mientras que Matthei se fue a Inglaterra a estudiar piano y regresó a Chile, donde se matriculó en Economía, Michelle Bachelet se escondió varios años hasta que fue detenida junto a su madre en 1975 en el centro de tortura de Villa Grimaldi. Terminaron exiliadas en Alemania Oriental donde la joven comenzó a estudiar Medicina, una carrera que terminaría al regresar a su país. 

En una historia que todavía no tiene punto final, en junio pasado el juez chileno Mario Carroza volvió a abrir el caso de la muerte del general Bachelet. La reapertura de la investigación tenía el propósito de enfrentar a antiguos reclutas encargados de la custodia de prisioneros en la AGA, a cargo del padre de Evelyn Matthei. 

Matthei negó ser el director de la AGA en la época en que Bachelet fue torturado. A pesar de las declaraciones de varios presos políticos que afirmaron haberlo visto en los pasillos y de un verdugo que dijo que él dirigía el lugar, el general retirado declaró que“ni en calidad de cómplice ni encubridor” maltrató al padre de Bachelet, ni a ningún otro uniformado leal a Allende.

Aunque hay debate, las hijas de los generales evitaron manifestarse sobre el tema públicamente hasta el mes pasado, cuando Matthei insinuó que su padre era una víctima judicial del trabajo político de la expresidenta socialista. Por su parte, Bachelet argumentó que el proceso solo busca esclarecer lo ocurrido con su padre. 

Ahora las candidatas deberán enfrentarse en un escenario distinto: la carrera presidencial. A menos de cuatro meses de las elecciones, las dos mujeres más representativas de Chile comienzan la campaña para conquistar al electorado chileno. El 17 de noviembre se celebrarán las elecciones presidenciales, en las que, desde ya, Bachelet de la Concentración de Partidos por la Democracia (izquierda) es la favorita para volver al poder, fortalecida por su aplastante triunfo en las primarias.

Matthei, quien fue ministra de Trabajo del gobierno actual, tuvo un camino más accidentado. Hace solo un mes las primarias de la derecha le dieron un triunfo apretado a Pablo Longueira. Pero la semana pasada este renunció sorpresivamente por un cuadro de depresión y el oficialismo tuvo que buscar un remplazo. Tensas negociaciones, llamadas telefónicas y reuniones dieron el nombre de la candidata Evelyn Matthei, quien se mostró emocionada y manifestó: “Creo que la elección está abierta, siempre he señalado que Michelle Bachelet es totalmente ganable”. 

La primera mujer nominada por la derecha chilena tendrá que convencer a los votantes de su país que puede ser mejor que el impopular presidente Sebastián Piñera, pero además tendrá que romper el efecto Bachelet. 

Sin embargo la exministra tiene un historial electoral exitoso. Contra todo pronóstico, en 1988 llegó al Parlamento como diputada de Renovación Nacional (RN). De ahí en adelante ganó todas las campañas electorales que ha disputado, está entre los ministros mejor evaluados del gabinete e incluso muchos de sus adversarios políticos reconocen en privado que es una de las mejores opciones de la derecha.

Matthei representa además el ala más liberal de su partido, pues está de acuerdo con el aborto y con la unión civil entre homosexuales. Es también buena en los debates, uno de los puntos más débiles de Bachelet. Sin embargo, por ser una candidata improvisada, le va a tocar armar a la carrera un programa electoral.

Como le dijo a SEMANA Patricio Dussaillant, un experto en comunicación política de la Universidad Católica de Santiago, Matthei“es buena candidata en campaña: es decidida, de carácter fuerte, muy valiente y muy preparada en todos los temas. Con Bachelet tiene en común –además del género que hasta ahora era una ventaja competitiva de Bachelet, que la usaba incluso para acusar ‘feminicidio político’ cuando alguien la ataca o discutía su capacidad– ser hija de un exgeneral de la Fuerza Aérea, tener una edad similar y provenir de un mismo origen socioeconómico”. 

Por otro lado, Michelle Bachelet, la gran favorita, llega fortalecida para iniciar la segunda etapa de la carrera presidencial. La exdirectora de ONU mujeres, que hizo historia al ser la primera mujer presidente de Chile, le apuesta ahora a la educación, uno de los temas centrales en la sociedad después de la ola de manifestaciones de 2011. Bachelet también promete renovar la Constitución, heredada de la dictadura, para asegurar más pluralidad política y autonomía regional. 

A pesar de que algunos analistas coinciden en que Matthei puede cambiar el panorama político de Chile, la académica de la Universidad de Santiago Lucía Dammert le contó a SEMANA que “Bachelet está haciendo candidatura desde hace cuatro años y tiene un apoyo inédito. El enamoramiento que tienen los chilenos con ella es un fenómeno que no va disminuir como para poner en riesgo su candidatura o su popularidad”. 

Aunque la popularidad de la socialista no esté en riesgo, la candidata y su equipo deberán diseñar una estrategia diferente y un nuevo discurso en el que el hecho de ser mujer deje de ser su elemento diferenciador. Además, deberá prepararse mejor para los debates y discursos televisados, pues su opositora tiene el conocimiento y el dominio de todos los temas para defender sus ideas en eventuales encuentros. 

“Matthei es muy segura y su coalición tiene acuerdos más sólidos, mientras que Bachelet domina menos algunos temas y los partidos de su colación no están de acuerdo en muchas soluciones, lo que la obliga muchas veces a tener que contradecirse sobre lo que ya ha propuesto”, aclaró Dussaillant.

Por ahora ambas se preparan para una pelea que promete ser intensa y que podría obligar a Bachelet a ir a una segunda vuelta, donde según varios analistas muy pocos votos decidirán quién ocupará La Moneda. Pero a otros les preocupa que el traumático pasado que las une pueda reabrir las trágicas heridas que siguen atravesando a Chile.
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LOS MATTHEI. El general Fernando Matthei, padre de la candidata de la derecha Evelyn Matthei, perteneció a la junta militar de Augusto Pinochet. Fue acusado de ser el responsable de las torturas del padre de Michelle Bachelet.

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