Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2003/06/23 00:00

Las Malvinas, de nuevo

El presidente Néstor Kirchner subraya la nueva independencia de la política exterior de Buenos Aires al revivir el reclamo por las islas en disputa.

De manera energica, inusual en los últimos 20 años, el canciller, Rafael Bielsa, reclamó la semana pasada ante la ONU una negociación con Gran Bretaña sobre las islas Malvinas. "El presidente Néstor Kirchner destacó que viene del sur argentino imbuido de la cultura malvinera", recordó Bielsa para ratificar el compromiso del nuevo gobierno con la causa de las islas.

La soberanía de las Malvinas quedó en el tintero desde que Argentina perdió la guerra con los británicos dos meses después de haber ocupado las islas en abril de 1982, en la época de la dictadura militar. Al terminar el conflicto Londres y Buenos Aires rompieron relaciones, que sólo se retomaron siete años después, bajo el gobierno de Carlos Menem, pero al costo de una enorme concesión: colocar bajo un 'paraguas' la discusión de la soberanía de las islas.

"Durante la administración Menem el tema de la soberanía y el reclamo justo de posesión de las Malvinas quedó marginado para proyectar una política más prooccidental de parte del gobierno", dijo a SEMANA Juan Gabriel Tokatlián, director de ciencia política de la Universidad de San Andrés en Buenos Aires. "En el mandato de De la Rúa se intentó replantear esta política pero no se llevó a cabo. Recién ahora vemos un discurso en el que se retoma la idea de la soberanía como un tema indeclinable", proponiendo una resolución bilateral y no con la participación de los kelpers, agrega Tokatlián.

La enérgica reafirmación de los derechos argentinos es una muestra del 'estilo K' en la política exterior: fin a las "relaciones carnales" y al "alineamiento automático" con Estados Unidos de Menem, alianza estratégica con Brasil, Mercosur antes que Alca. "Así como Kirchner apunta a algo novedoso en la política interna, apuesta al cambio en política internacional", opina Tokatlián.

El nuevo presidente ha hecho de su amistad con Lula el eje de su política exterior, y así lo demostró al inaugurar sus periplos internacionales en Brasilia, lo que rompió con la tradición de tomar un avión para Washington como primer acto de gobierno.

Kirchner y Lula se volvieron a encontrar el miércoles pasado en Paraguay durante la cumbre del Mercosur, el acuerdo comercial entre Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina. En la cumbre se adoptó el formato '4 más 1', es decir, la negociación en bloque para ingresar al Alca, el área de libre comercio impulsada por Estados Unidos. Esta decisión no es bien vista en Washington, que prefiere las negociaciones bilaterales, como con Chile.

Kirchner espera que el Mercosur siga el modelo europeo, con una moneda y un Parlamento común, armonizando las metas macroeconómicas, que negocie en mejores condiciones con Estados Unidos y Europa y que se abra a otros gobiernos, como a Venezuela.

La negativa a enviar gendarmes argentinos a Irak, el cambio de voto en las Naciones Unidas frente a Cuba -de la condena a la abstención-, al tiempo que Fidel Castro visitaba Buenos Aires, y el próximo viaje de Kirchner a Venezuela, todo antes de llegar a Washington, son pequeños cambios en dirección a una política internacional más independiente.

Todo lo anterior no significa una malvinización, es decir, una vuelta al enfrentamiento ideológico o militar. Prueba de ello son las visitas a Buenos Aires de Colin Powell, el secretario de Estado norteamericano.

¿Sustitución de alineamientos? De ninguna manera, contesta Tokatlián. Kirchner "busca una política más equilibrada y diversificada en la cual Brasil pase a desempeñar un papel más importante como socio. Lo que hay es un énfasis en buscar diversificación, equilibrio, dado que en casi tres lustros la política argentina siguió sólo la estrella polar de Estados Unidos y al final de este recorrido, que iba a llevar a la Argentina al primer mundo, casi termina en el cuarto mundo".

Como escribe Joaquín Morales Solá, el proyecto político de Kirchner consiste en "abrir las puertas para que la economía argentina ingrese de lleno en esos dos monumentales mercados (Brasil y Estados Unidos). Punto. Lo demás es ideología o es prejuicio".

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