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| 10/9/1989 12:00:00 AM

LAS MONJAS DE AUSCHWITZ

Un convento carmelita en el mayor campo nazi de exterminio, amenaza las relaciones judeo-católicas.

El asunto amenaza con deteriorar gravemente las relaciones entre las jerarquías católica y judia.
En el ojo de la tormenta se encuentra un convento de clausura de religiosas carmelitas, situado precisamente en el área que cubriera el campo de exterminio de Auschwitz, donde, segun la Enciclopedia Judaica, perecieron entre uno y medio y dos millones de judíos a manos de los nazis.
Quién puso el dedo en la llaga la semana pasada no fue precisamente un rabino, sino el cardenal y obispo de Varsovia, Jozef Glemp, quien en una homilía acusó a los judíos de atacar la soberanía de Polonia y los sentimientos de todos los polacos al exigir la remoción del convento. El cardenal, dirigiendose a los "estimados judíos" les pidió no hablar desde una posición de superioridad sobre los demás pueblos, y no utilizar su poder sobre los medios masivos de comunicación para "diseminar sentimientos antipolacos".
Hace 5 años, un grupo de monjas carmelitas se estableció en el edificio, que había sido dedicado como lugar de meditación y oración por las almas de los millones que perecieron en Auschwitz. Poco despues, un grupo católico belga se dedicó a conseguir fondos para el sostenimiento de la casa, pero en sus folletos sugería que el convento estaba destinado a orar por la conversión de los judíos. Estos protestaron y el material se destruyó, pero la comunidad hebrea comenzó a cuestionarse la presencia del convento en un lugar sagrado para ella. Todo condujo a que entre 1986 y 1987 se reunieran representantes de entidades judias del mundo y los arzobispos de Cracovia (la jurisdicción del convento), así como los de Paris, Lyon y Bruselas, donde las protestas habian sido más fuertes. Las reuniones terminaron con la promesa de reubicar el convento hacia febrero de 1989, en un centro de diálogo judeocristiano a construirse cerca de alli.
Pero el centro nunca se construyó y el problema sigue vigente. Los arzobispos que intervinieron en las conversaciones afirman que hay que cumplir el pacto, y ya se han manifestado en contra de la posición de Glemp, que también ha sido duramente criticada por el periódico oficial de Solidaridad. Ante el empantanamiento del asunto, las miradas se dirigen hacia el Papa Juan Pablo II, quien ha guardado silencio, pues, segun el Vaticano, se trata de un asunto local. Pero ya se afirma que el Papa intervino en la concepción del proyecto, cuando era arzobispo de Cracovia y que, por tanto, debe terciar. Pero antes de que esto suceda, el asunto de las carmelitas de Auschwitz seguirá siendo una herida abierta en las relaciones entre judíos y cristianos en Europa.
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