Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1993/05/31 00:00

LAS PUERTAS DEL INFIERNO

Para la cadena perpetua de Abimael Guzmán y de otros dos jefes guerrilleros, Fujimori diseñó una cárcel que parece una tumba.

LAS PUERTAS DEL INFIERNO

DESPUES DE LOS EXITOS EN la captura de Abimael Guzmán,jefe de Sendero Luminoso, y de los dos máximos jefes del Movimiento Revolucionario Tupac Amarú (MRTA), el gran desafío para el presidente del Perú, Alberto Fujimori, es garantizar que la cadena perpetua a que fueron condenados se pueda cumplir.
Y es que el temor de una posible fuga de estos líderes guerrilleros está plenamente justificado. En julio de 1990 el jefe del MRTA, Victor Polay Campos escapó junto con Peter Cárdenas Shulte, segundo cabecilla, y otros 45 guerrilleros, de una cárcel ordinaria de Lima por un túnel que fue construido a lo largo de varios meses. A pesar de que la fuga terminó a favor de las autoridades los dos guerrilleros fueron capturados y condenados de por vida nuevamente la idea de otro posible fracaso sigue rondando en las cabezas del alto gobierno.
Lo que ha sucedido después de la captura de Guzmán no ha hecho sino confirmar que en estas materias, el gobierno de Fujimori no agota su originalidad. Primero fue la vestimenta que las autoridades peruanas le pusieron a los terroristas capturados y que no se veía desde que la lucieron los "Chicos Malos" de las tiras cómicas de Walt Disney. Y ahora, la cárcel que les diseñó a los terroristas,que es sin duda una de las más seguras y exóticas del mundo.
Cuentan fuentes cercanas al gobierno de Lima del Perú se reunió con varios ingenieros militares y participó personalmente en el diseño de un lugar que prácticamente hace imposible la fuga de los líderes subversivos. Se trata de un hueco de unos ocho metros de profundidad, localizado en la base naval de la Punta en el sur del Perú, que contiene una especie de cajón de cemento y hierro que ocupa el centro del hueco. La construcción contiene ocho pequeñas celdas, cada una con una claraboya tan pequeña que solo permite la entrada directa de la luz solar durante poco más de 10 minutos al día.
La superficie está rodeada de concertinas y alambre de púas. Hay sembradas en los alrededores más de seis mil minas. Como si todo esto fuera poco, un grupo de selectos infantes de marina, patrullan la zona día y noche.
Pero el castigo para Abimael Guzmán no fue sólo físico. Además de ubicarlo en una cárcel de alta seguridad hasta que le llegue el día de su muerte, lo encarcelaron junto a otros dos jefes subversivos con quienes nunca estuvo de acuerdo políticamente y a quienes siempre ha odiado: los dos líderes máximos del MRTA, los mismos que se le habían volado a Fujimori.
El episodio de la cárcel para Abimael Guzmán contrasta de manera dramática con la recurrente crisis delas prisiones de alta seguridad en Colombia. Tanto, que no resulta absurdo imaginar que del mismo modo como Colombia ofreció su experiencia en lucha antiterrorista a Costa Rica en el caso de la toma de la sede de la Corte Suprema en San José, al gobierno de César Gaviria le haya llegado la hora de pedirle asesoría a la administración de Fujimori en lo que a diseño de cárceles de alta seguridad se refiere.
Claro que no demorarán mucho, organizaciones como Amnistía Internacional y America's Watch, beligerantes defensoras de los derechos humanos, poner el grito en el cielo. Sin embargo, es previsible que los familiares de las masde 20.000 víctimas que los grupos liderados por Guzmán y sus dos nuevos compañeros de encierro, han causado en el Perú, y con ellos la mayoría de sus compatriotas, estén satisfechos con el lugar en donde pasarán el resto de sus días los más tristemente famosos líderes guerrilleros en la historia de ese País

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