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| 9/7/2010 12:00:00 AM

Las "razones" de ETA

¿Qué puede estar detrás del cese del fuego? Algunos dicen que se trata de una trampa, otros aseguran que, por primera vez, el brazo político en el grupo separatista parece estar pesando más que el brazo militar.

Varios periódicos españoles se han referido al anuncio del cese el fuego por parte de la organización separatista vasca ETA como una "trampa" o una "farsa" que tiene como objeto permitir la participación de sus socios políticos en las próximas elecciones municipales.
 
También hay quienes afirman que ETA sólo quiere ganar tiempo mientras se recupera de los golpes asestados por la policía española.
 
Sin embargo, en el relato de la entrega del video a un periodista de la BBC se insinúa otra posible explicación para la decisión.
 
"El pueblo de Cataluña acababa de conseguir una mayor autonomía de Madrid y los separatistas de allí no tienen ningún ejército ni hombres armados", le dijo el intermediario de la organización a Clive Myrie de la BBC.
 
"¿Podría ser que efectivamente ETA esté entorpeciendo la causa del nacionalismo vasco, en lugar de facilitarla?", se preguntó también en voz alta.
 
Para el corresponsal del diario Correo Vasco en Londres, Íñigo Gurruchaga, la respuesta a esa pregunta es un categórico "sí".
 
"El mayor obstáculo para hacer cumplir el programa de ETA es la existencia de ETA", dijo.
 
"Pero la afirmación sobre Cataluña me parece exagerada. De hecho, Cataluña tiene menos autonomía que el País Vasco", advirtió.
 
Las comparaciones
 
Gurruchaga basa su afirmación en el hecho de que el País Vasco tiene competencias fiscales muy superiores a las de cualquier otra comunidad autónoma de España.
 
Efectivamente, las instituciones autonómicas vascas tienen competencias en la definición de la normativa fiscal que se aplica en su territorio -sobre todo en lo que se refiere a los tributos directos-, encargándose además del cobro de todos los impuestos.
 
Una parte de lo recaudado se emplea luego para pagarle al Estado español por los servicios brindados en las áreas de su competencia, mientras que el resto es usado para financiar su autonomía.
 
La hacienda catalana, en comparación, recauda sólo una pequeña parte de los impuestos que se cobran en su territorio.
 
Se trata, en las palabras del catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Barcelona, Joan Subirats, de "un caso realmente excepcional".
 
Pero Subirats también hace notar que esos privilegios -fundamentados en prácticas y costumbres que se remontan hasta la edad media- ya fueron institucionalizados en su momento por el Estatuto de Autonomía del país Vasco de 1979.
 
Desde entonces hasta la fecha, sostiene Subirats, es el Estatuto catalán el que ha sabido ir "mucho más al límite de las fronteras marcadas por la Constitución".
 
Y las instituciones catalanas tienen hoy por hoy mayores competencias que sus similares vascas en áreas como el transporte, las políticas de empleo, la gestión de prisiones o el tema de la justicia.
 
¿Un asunto de legitimidad?
 
Para Subirats, el hecho de que la sociedad catalana haya logrado avanzar en sus reivindicaciones "con un proceso menos doloroso", tal vez sea aún más importante.
 
"Si dejamos de un lado el tema fiscal, que no es nada marginal, me imagino que este intermediario de ETA en realidad se estaba refiriendo a la mayor legitimidad político-social-civil (de la que gozan en Cataluña las reivindicaciones nacionalistas)", sugirió Subirats.
 
Una legitimidad que, en la opinión del académico catalán, ha permitido que esas reivindicaciones "sean perfectamente encuadrables en el debate político normal".
 
Para Íñigo Gurruchaga esto contrasta particularmente con la imagen "clandestina y encapuchada" del nacionalismo que ofrece ETA.
 
Y también con la realidad de la sociedad vasca: muy desarrollada, con una de las rentas per cápita más altas de España (y uno de los índices de desempleo más bajos), así como un alto nivel de vida.
 
"En Cataluña el discurso nacionalista genera menos recelos en la población", reconoce el corresponsal del Correo Vasco.
 
La sobrevivencia abertzale
 
Curiosamente, sin embargo, las diferencias entre el País Vasco y Cataluña no parecen incidir sobre el nivel de apoyo a los partidos nacionalistas -tanto moderados como radicales- en ambas comunidades.
 
"Si se suman todos los votos recibidos desde 1977 los resultados son muy similares, tal vez con una pequeña ventaja para los partidos vascos", afirma Gurruchaga.
 
"Pero los nacionalistas vascos no pueden unirse como consecuencia de la existencia de ETA", explica.
 
"Y desde hace ya meses el movimiento abertzale (la expresión política del nacionalismo radical vasco) parece haber llegado a la conclusión que la existencia de ETA conlleva su inexistencia como movimiento", continuó.
 
Esa opinión también es compartida por Joan Subirats.
 
Y ambos analistas coinciden en que el anuncio del cese al fuego parece sugerir que por primera vez en mucho tiempo -de hecho, tal vez por primera vez en la historia de ETA- el brazo político parece estar pesando más que el brazo militar.
 
Para muchos, la razón es plenamente coyuntural: los golpes asestados por la policía española a ETA y la proximidad de unas elecciones municipales en las que la izquierda abertzale tiene prohibido participar.
 
Pero tampoco se puede descartar la posibilidad de que el balance de fuerzas se haya dado vuelta permanentemente, especialmente ante ejemplos como el de Irlanda del Norte o -como apunta Subirats- "tras el caso de Kosovo o lo que está a punto de ocurrir en Bélgica".
 
En cualquier caso, sugiere Gurruchaga, "nunca antes había el movimiento abertzale empleado un lenguaje tan explícito llamando a parar la violencia".
 
"Y lo que vamos a ver en los próximos meses es cómo se resuelve esa tensión", concluyó.
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