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| 3/5/2011 12:00:00 AM

Las revoluciones de Al Jazeera

Los levantamientos del mundo árabe, más allá de Facebook y Twitter, no habrían sido posibles sin el compromiso de la cadena de medios con sede en Qatar.

Hay cosas que se dan por ciertas en el mundo árabe después de dos meses de protestas. Una de ellas es que Facebook, creado por Mark Zuckerberg, y Twiter, de Jack Dorsey, son responsables de estas revoluciones. Pero lo que pocos saben es que estos portales no hubieran sido tan eficaces si no estuviera la cadena Al Jazeera, que ha sido considerada el principal actor mediático de los movimientos. Al fin y al cabo, en una región donde Internet tiene limitaciones, la cadena de televisión catarí decidió convertirse en un amplificador de las voces de cientos de miles de jóvenes árabes.

"Al Jazeera no solo hace un cubrimiento convencional, sino que agrega lo más importante de los medios sociales y lo transmite", aseguró a SEMANA Philip Seib, autor del libro Al Jazeera Effect: How the new global media are reshaping the world politics. Explicó que sin esta estrategia habría sido muy difícil llegar a la gran mayoría de la gente.

Otro de los aspectos importantes de la cadena, explican los analistas, es que por lo general no tiene límites en el cubrimiento de sus historias. "Los reporteros tratan de cubrir la realidad en el terreno como la ven, sin consideraciones por un régimen o por lo que digan los líderes. Esto ha ayudado a darles credibilidad", aseguró a esta revista Mohammed el-Nawawy, especialista en medios árabes, quien por años ha investigado el fenómeno Al Jazeera.

La audiencia, por su parte, les reconoce el papel que han desempeñado en la región en los últimos 15 años, cuando la cadena fue creada en Doha por el emir de Qatar. Desde entonces, ha cubierto miles de eventos, incluidas las guerras de Afganistán e Irak, por las que se ganaron muchos enemigos en Occidente que veían con inconformidad la cercanía de la cadena con la gente de la calle.

"Larga vida a Al Jazeera", "Viva Al Jazeera", gritaban los egipcios en la plaza Tahrir cuando cayó Hosni Mubarak, mientras sus voces llegaban al mundo por las cámaras de la televisión catarí -en sus versiones en árabe e inglés-, que abrieron los micrófonos para que se sintiera el júbilo. Al fin y al cabo, también era su revolución.

"El sueño de tener un Oriente Medio sin tiranos y dictadores por fin ha llegado", ha asegurado en varias ocasiones el director de la cadena, Wadah Khanfar, que ha explicado que estas revoluciones no fueron tan sorpresivas para Al Jazeera, pues llevan mucho tiempo cubriendo lo que piensa la gente.

Y por ello han pagado un precio alto en toda la zona, donde no son bienvenidos por casi de ninguno de los líderes. Para Muamar Gadafi, por ejemplo, son casi la representación de Satán, y no solo los tiene vetados en Libia, sino que los medios oficiales tratan de venderle a la población que Al Jazeera es el enemigo.

La cadena se las ha ingeniado para mostrar la señal dentro del país, a través de otras televisiones que se ofrecen para reproducirlos. Lo mismo pasó en Egipto. El gobierno Mubarak les cerró las oficinas, detuvo a varios de sus periodistas, les confiscó los equipos y los persiguió cuanto pudieron. La situación llegó a tal punto que ninguna de las personas que cubrieron la revolución egipcia para Al Jazeera se identificaba, para no correr peligro.

En Túnez, donde empezó todo, nunca han podido estar presentes. Pero eso no fue impedimento para cubrir los hechos. Por el contrario, un activista tunecino no solo hizo las veces de reportero, sino que se convirtió en el puente entre la cadena y la gente. Les contaba lo que pasaba, enviaba videos y, minutos más tarde, estos eran emitidos desde Doha, Qatar, donde está la sede de la cadena.

De esta manera se mostró que el régimen de Ben Ali no era tan impenetrable y tan invencible como siempre se había dicho. Como consecuencia, la barrera del miedo cayó en toda la región. De repente, las calles de Bahréin, Libia, Egipto, Jordania, Yemen y Argelia se llenaron de gente que, a través de Al Jazeera, se dio cuenta de que los cambios podrían llegar.

"Pienso que Al Jazeera se ha apasionado con los llamados de libertad de la población árabe, pero esto no ha evitado que también cubran la perspectiva de los gobiernos árabes", concluye El-Nawawy, quien asegura que el cubrimiento de Al Jazeera ha sido impresionante.

Lo mismo parecen pensar los televidentes que los siguen en inglés y en árabe. Tanto que dicen que su teleaudiencia ha aumentado un 2.300 por ciento en días pasados. Una cifra histórica, como los acontecimientos de las últimas semanas en el mundo árabe.
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