Domingo, 22 de enero de 2017

| 2010/03/20 00:00

Las terroristas gringas

Con la captura de dos mujeres estadounidenses miembros de la red terrorista Al Qaeda se prenden las alarmas por la radicalización de ciudadanos norteamericanos.

Collen LaRose, apodada ‘Yihad Jane’, manifestó varias veces por Internet que estaba desesperada por hacer algo para aliviar el sufrimiento de millones de musulmanes en el mundo

Hasta hace pocos días, nadie se imaginaba que dos rubias de piel blanca y ojos claros estuvieran planeando un atentado terrorista y pudieran tener vínculos con Al Qaeda. Sin embargo, como dicen popularmente, las apariencias engañan.

Las autoridades estadounidenses nunca sospecharon de Collen LaRose, una mujer de 46 años nacida en Michigan. Con el sobrenombre de 'Yihad Jane', se dio a la tarea de reclutar por Internet a activistas estadounidenses que pudieran viajar a Europa y pasar inadvertidos. Su objetivo: convertirse en una mártir del islam y matar al caricaturista sueco Lars Vilks, que en 2007 dibujó a Mahoma con cuerpo de perro. En agosto del año pasado, LaRose dejó su casa en Filadelfia y viajó a Estocolmo para terminar de afinar los detalles del asesinato. No obstante, no pudo llevar a cabo su plan porque fue arrestada dos meses después.

Recientemente se conocieron los detalles de su historia tras la captura de siete personas en Irlanda, también sospechosas de conspirar contra Vilks. Y la sorpresa fue aún mayor cuando las autoridades descubrieron que entre los detenidos se encontraba Jamie-Paulin Ramírez, otra ciudadana estadounidense, que al igual que 'Yihad Jane', estaba resuelta a morir por el islam. Ramírez, de 31 años, trabajaba como enfermera en una pequeña localidad de Colorado. Su familia empezó a dudar de sus actividades, cuando en abril del año pasado empezó a usar el velo islámico y se casó con un argelino que conoció por Internet. Su fervor religioso llegó a tal punto que en septiembre de 2009 desapareció con su hijo de 6 años, a quien le cambió el nombre por Wahid.

La captura de estas dos mujeres desafía el estereotipo de terrorista, usualmente asociado con hombres de barba larga originarios de países de Oriente Medio. Y lo que más preocupa a las autoridades es que es muy difícil detectar extremistas norteamericanos debido a su apariencia física. Internet también se ha convertido en un dolor de cabeza, porque por esa vía varios grupos radicales han logrado reclutar gente de los orígenes más variados. Incluso, ya varios expertos en seguridad han advertido que el próximo atentado en Estados Unidos no será perpetrado por miembros árabes de Al Qaeda, sino por estadounidenses convertidos al islam.

Son muy raros los casos de mujeres al servicio de grupos terroristas, pero aún así la lista de estadounidenses dispuestos a luchar en la Guerra Santa aumenta cada día. Sólo durante el año pasado cerca de 30 ciudadanos fueron acusados de pertenecer a ese tipo de organizaciones. Uno de los más famosos es John Walker Lindh, un joven de 29 años más conocido como el 'talibán gringo', quien fue capturado en 2001 mientras combatía contra el ejército estadounidense en Afganistán. También es célebre la historia de Omar Hammani, un estudiante de Alabama de 25 años, que actualmente se dedica a reclutar gente para el grupo radical islamista Al Shabaab. O la de Daniel Boyd de Carolina del Norte, el líder de una célula terrorista que, junto a sus hijos, planeó varios atentados en Israel y Pakistán.

Según las autoridades, todavía no existe una red de terrorismo en el país, pero la amenaza sigue latente. Desde los atentados del 11 de septiembre y la invasión en Afganistán e Irak, revivieron el odio y la violencia entre los musulmanes residentes en Estados Unidos y los norteamericanos convertidos al islam. Así las cosas, nada raro tiene que cualquier hijo de vecino resulte siendo un terrorista de talla internacional.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.