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| 10/5/2011 12:00:00 AM

Las "trampas legales" del FBI

Cuando una persona expresa "intenciones" de cometer actos extremistas, ¿qué tan válido es que las autoridades actuando encubiertas le ayuden a concretar sus planes con el fin de arrestarla?

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BBC
"Del dicho al hecho" es un refrán que bien podría emplear la defensa de Rezwan Ferdaus, el hombre arrestado la semana pasada cerca de Boston, acusado de planificar un ataque contra el Capitolio y el Pentágono en Washington usando aviones a control remoto.

Ferdaus se declaró inocente de los cargos y sin embargo, contrario a lo que suele hacerse, sus abogados no solicitaron la libertad bajo fianza porque dicen que intentarán demostrar que su cliente fue víctima de una celada legal por parte del gobierno.

La semana pasada, apenas se anunció el arresto de Ferdaus -estudiante estadounidense de 26 años y de fe musulmana- algunos expresaron preocupación por lo "apropiado" o no de la operación que montó el FBI (siglas en inglés del Buró Federal de Investigaciones).

Aunque en general, son técnicas de investigación legales frecuentemente usadas contra organizaciones criminales, redes de corrupción y potenciales grupos extremistas, algunos piensan que desde el 11 de septiembre de 2001 han estado muy enfocadas en la comunidad musulmana estadounidense.

Incluso, en este caso, algunos aseguran que si no hubiera sido por la "motivación" que le dio el FBI, el plan de Ferdaus no habría llegado a donde llegó y no estaría presentándose ante una corte.

Primera línea de defensa

La abogada de Ferdaus, Catherine Byrne, dijo que buscará demostrar que el caso "fue orquestado y facilitado por el gobierno" y pidió postergar la audiencia de fianza "para investigar más y presentar un panorama más completo de lo que pasó".

Lo que pasó, según el FBI, fue que Ferdaus trató de ponerse en contacto con al-Qaeda para organizar ataques y matar a "tantos no creyentes como sea posible", se lee en los documentos de la acusación.

En realidad, Ferdaus cayó en una operación encubierta de los agentes federales, quienes él creía que eran sus contactos con la red del desaparecido Osama bin Laden, y los explosivos y otros materiales que pudo obtener le fueron facilitados por los agentes.

Es la más reciente de varias operaciones de este tipo que ha permitido al FBI desmantelar lo que han descrito como "potenciales acciones terroristas" en Nueva York, Oregon, Virginia y Texas.

De acuerdo con el seguimiento que hace la Fundación Heritage, un centro de estudios políticos ubicado en Washington, desde el 11 de septiembre de 2001, de los 39 planes de ataques extremistas que se han desmantelado, 35 han sido gracias a operaciones encubiertas o a una intervención temprana de la policía.

"Trampa legal"

Pero en el caso de Ferdaus algunos sospechan de un posible "entrapment" o una celada legal, algo prohibido por la ley.

En varias ocasiones el FBI ha sido acusado de haber presionado a personas que, de otra manera, no habrían tenido ni el ánimo, ni los recursos para concretar las expresiones de desafecto hacia el gobierno de EE.UU.

"La pregunta siempre es: ¿forzó el FBI a que se hicieran cosas que normalmente el acusado no habría hecho por sí mismo?", explicó a BBC Mundo Charles Stimpson, experto jurídico de la Fundación Heritage.

"La principal cuestión que hay que tener en cuenta en cualquier operación encubierta es si las agencias del gobierno tendieron una celada al individuo. La Corte Suprema ha dicho que el entrapment se resume en el ejercicio de presión indebida por el gobierno en una situación en la que debió haber actuado con justicia".

Por eso, ahora el FBI tendrá que demostrar que Ferdaus iba a cometer los delitos de los que se le acusa, independientemente de que recibiera la ayuda de los investigadores encubiertos.

En el Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses -aunque dicen que hay que esperar más información para concluir qué pasó en este caso- advierten que "existe una gran diferencia entre un complot iniciado por el sospechoso y uno iniciado por el FBI".

"Y parece que este podría haber sido iniciado por el FBI", según expresó el director de comunicaciones del Consejo, Ibrahim Hooper.

Inocencia

Los que dudan de la pureza de la operación policial se basan en la declaración jurada presentada por los agentes encubiertos ante la corte para respaldar la acusación contra Ferdaus.

De la lectura de los documentos no queda claro en qué momento Ferdaus decidió involucrarse en una "yihad violenta" o por qué razón fue puesto en el radar del FBI por el informante –identificado sólo como CW.

Además, de las transcripciones de las conversaciones entre los agentes encubiertos y el joven parece dibujarse el perfil de una persona con poco conocimiento del mundo de los extremistas, por lo que algunos creen que Ferdaus por si solo no habría podido avanzar mucho en sus planes.

Incluso financieramente, porque el dinero que usó para comprar explosivos y los aviones que los cargarían para "decapitar el imperio" (como describió en un pasaje el ataque a la cúpula del Capitolio) fue aportado enteramente por el FBI.

"Las celadas son difíciles de demostrar y los jurados no suelen simpatizar con alguien que ha mostrado su disposición a destruir propiedades o a poner vidas en riesgo", dijo a BBC Mundo Stephen Saltzburg, profesor de la Escuela de Leyes de la Universidad George Washington.

Saltzburg , quien es experto en justicia criminal de la Asociación de Abogados Estadounidenses, asegura que "el gobierno frecuentemente tiene toda la evidencia en video y audio, por lo que suele no haber disputa acerca de lo que pasó".

Libertad de expresión

En el FBI no tienen dudas y remarcan que Ferdaus pensó que había entrado al círculo de los extremistas y que de las transcripciones queda claro su rencor por el gobierno de su propio país.

Cuando las autoridades anuncian el resultado de operaciones encubiertas contra organizaciones extremistas se dispara en muchos los temores por los peligros que acechan a la sociedad estadounidense.

Pero también pueden tener un efecto tranquilizador en la ciudadanía porque demostrarían que el gobierno está alerta y vigilante para frustrar potenciales atentados.

"Mientras el gobierno no presente tentaciones que puedan hacer que una persona inocente se involucre en actividades criminales o terroristas, usualmente hay un gran apoyo de la ciudadanía a este tipo de operaciones", afirmó Saltzburg, quien destacó que "casi el 100% de los casos salidos de operaciones encubiertas resultan en condenas".

De ser hallado culpable, Ferdaus podría pasar 15 años en prisión por apoyar a una organización terrorista extranjera, 20 más por intentar destruir instalaciones defensivas estadounidenses y otros 20 por intentar usar explosivos contra edificios propiedad del gobierno de EE.UU.

Pero si la parte acusadora es incapaz de demostrar que el FBI no le montó una "celada" a Ferdaus, el caso no llegará nunca a un jurado porque su arresto será desechado como producto de una operación ilegal.
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