Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2015/10/08 00:00

"Desde la cárcel Leopoldo sigue armando proyectos para el país"

Semana.com habló con Antonieta Mendoza, la madre de Leopoldo López. Dijo que la oposición venezolana está más unida que nunca.

Antonieta Mendoza de López Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA

Para ver a su hijo en la cárcel de Ramo Verde, en el área metropolitana de Caracas (Venezuela), hay que pasar un puesto de control, dos, tres, y se ven a lo lejos los alambres que muestran que la montaña no es un lugar de reposo, es una cárcel militar.

Al llegar, le piden sus documentos de identidad, a veces la dejan entrar, otras no. A veces debe quitarse la camisa, el pantalón, mostrar que no tiene nada que esconder. Y subir por las escaleras oscuras, rotas, de paredes manchadas y aire enrarecido de la ‘Torre del castigo’.

Un primer piso, otro, siempre acompañada por los custodios de la prisión. Siente las paredes cerrarse sobre ella, pero al llegar al segundo piso entra algo de aire, el espacio se ilumina “es Leopoldo, que me está esperando y llena la celda con su presencia”.

La mujer es Antonieta Mendoza de López, la madre de Leopoldo López, prisionero político del régimen venezolano desde hace 18 meses y condenado a 13 años, 9 meses, 7 días y doce horas de prisión, según su sentencia.

De paso por Bogotá, Antonieta se entrevistó con Semana.com para hablar de su hijo y de la situación de su país.

Semana.com: ¿Leopoldo López es un preso político?

Antonieta Mendoza de López:
Leopoldo es prisionero político de un régimen militarizado dirigido por un civil. La persecución ha sido constante durante siete años: Leopoldo fue inhabilitado por Chávez en el 2008 cuando tenía el 80% de preferencia electoral y la Corte Interamericana de Derechos Humanos falló su favor en el 2011. El régimen venezolano le tiene terror a la palabra, a las ideas.

Semana.com: Tiene que ser muy difícil, ¿de dónde sacan la fuerza para defenderlo?

A. M.: Si me paralizo, si me deprimo, no voy a ayudar a sacar a Leopoldo de la cárcel. Ni a él ni a los 78 presos políticos. Tenemos que estar activos y que el gobierno sepa que aquí hay una legión de familias que a su vez son héroes ocultos. Leopoldo es nuestra fuerza para seguir denunciando las violaciones sistemáticas a los derechos humanos.

Semana.com: ¿Quiénes son estos, que usted llama, “héroes ocultos”?


A. M.: No tienen la imagen pública que puede tener Leopoldo pero cada uno lleva una lucha importante detrás de sus propios presos. A Rosa Orozco, por ejemplo, le mataron a su única hija en las protestas del 2014. Estaba en la puerta de su casa viendo a un grupo de ciudadanos protestar y un guardia nacional le dio dos perdigones en la cara y la mató. Uno de los abogados de Nelson Mandela me dijo  que en el caso de un preso político “si las familias no se involucran, no salen.”

Semana.com: ¿Qué pasó el 12 de febrero de 2014?

A. M.: Se llevó a cabo una marcha pacífica convocada por los estudiantes, y así culminó. En Venezuela la violencia estalló con el asesinato del estudiante Bassil Da Costa y el colectivo del regimen Juancho Montoya. Ambos cayeron por las balas de un funcionario de seguridad del estado (Sebin). En ese momento acusaron a Leopoldo injustamente por su muerte. Ha sido una de tantas manipulaciones.

Semana.com: ¿Qué cree que pasa con la justicia venezolana?


A. M: Está secuestrada. Los jueces son operadores políticos del régimen.

Semana.com: ¿Los jueces son independientes del gobierno?

A. M.: El caso de la juez Afiuni sentó un precedente terrible. Liberó a un preso del gobierno cuando recibió la solución del Grupo de Detenciones Arbitrarias de la ONU. Lo libera y la condenan a prisión y la violan. Estuvo tres años encarcelada y hoy en día lleva más de dos años en casa por cárcel, sin poder recibir visitas ni hablar con los medios. En Venezuela si pasas la raya de la verdad, estás en peligro.

Semana.com: ¿Qué voces de apoyo ha recibido?

A. M.: El pueblo venezolano, en primer lugar. Y la comunidad internacional también ha reaccionado de manera muy fuerte y todos han ido en el mismo sentido: es una detención absolutamente arbitraria. Los ex gobernantes del mundo entero han sido muy solidarios, los senados y parlamentos de la Unión Europea y la casi totalidad de América Latina también. Así mismo, los premios Nobel de la Paz Oscar Arias y Desmond Tutu.

Semana.com: ¿Qué pronunciamientos han hecho?

A. M.: El Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU exigió su liberación inmediata. El Comité contra la Tortura declaró que estaba siendo sometido a torturas sicológicas. Amnistía Internacional lo consideró oficialmente como un preso de conciencia, etc.

Semana.com: ¿Qué silencios la han sorprendido?

A. M:
Sin embargo, los presidentes en ejercicio han estado silentes, a excepción de Luis Guillermo Solís, mandatario de Costa Rica. En el momento de las dictaduras militares en Argentina y en Chile, Venezuela les abrió las puertas en grande a los exilados políticos, y hoy, la situación del país es esa: un régimen dictatorial.
 
Semana.com: ¿Qué les pediría a los gobiernos de América Latina?

A. M.: Que se manifestaran en nombre de la democracia. Esto es un caso de violación de derechos humanos que debería ir más allá de consideraciones políticas. Los países de la región tienen que exigirle a Maduro que acepte una observación internacional de las elecciones. Son gobiernos democráticos, entonces ¡democracia, manifiéstense!

Semana.com: ¿La oposición venezolana podrá unirse para hacerle frente al chavismo?

A. M.:
La evolución ha sido definitiva: a pesar de las diferencias la oposición está más unida que nunca. El nivel de rechazo del gobierno es del 80 %, muchos chavistas se oponen a Maduro. Para las elecciones parlamentarias de diciembre hay unos candidatos unitarios de consenso que llevan todas las de ganar.

Semana.com: ¿Qué esperanzas tiene frente a las elecciones de diciembre?

A.M.: Hay que seguir luchando por conseguir una observación internacional de las elecciones. Si gana la oposición, han prometido que una de las primeras leyes en ser aprobadas será la Ley de amnistía, que cobija el caso de Leopoldo.

Semana.com: ¿El pueblo venezolano está listo para un cambio?


A. M.:
Según las encuestas los venezolanos van a defender su democracia, ellos están cuidando ese voto para que no se los roben. Venezuela tiene cómo salirse de esto. Yo espero que prime la sensatez en el gobierno si gana la oposición.

Semana.com: ¿Y si, coloquialmente hablando, la oposición se calienta?

A. M.: Sería lo peor que podría pasar, un drama. Esa no es una salida, hay que tener la paciencia y la lucidez para encontrar salidas constitucionales: está el referendo, la renuncia, la enmienda constitucional, una asamblea constituyente… Las vías existen en la misma constitución de Chávez de 1999.

Semana.com: ¿Cómo era Leopoldo López niño, adolescente?

A. M.:
Era travieso, temerario, curioso, aventurero, competitivo en los estudios y los deportes.

Semana.com: ¿Leopoldo López seguirá haciendo política?


A. M.: Claro, siempre. Él podrá estar preso pero no están presos sus ideales, sus compromisos, su entereza. Desde la cárcel sigue armando proyectos para el país. Él me ha dicho “mira mamá, yo no me veo haciendo más nada”. Durante todo el régimen de Chávez ha sido una oposición muy dura y temo cada vez por su integridad física. Estando fuera de la cárcel también, cualquier cosa puede pasar.

Semana.com: En cuanto a la crisis fronteriza con Colombia, ¿cuál ha sido la reacción de la gente en su país?

A. M.: Lo que hizo Maduro con los colombianos tiene enardecidos a los venezolanos, pero los medios de allá no lo registran. Si no fuera por las redes sociales y los medios extranjeros, no tendríamos oxígeno, no se sabría nada de lo que pasa en Venezuela.

Semana.com: ¿Cuáles son hoy en día los tres grandes temas de América Latina?


A. M.: Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, el proceso de paz en Colombia y la pacificación de Venezuela. Y están todos relacionados entre sí.

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