Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2004/11/14 00:00

Llegaron los chinos

La histórica visita de Hu Jintao a varios países de América Latina marcará el inicio de la influencia de la nueva potenciaen el continente. Pero no todo el mundo está feliz.

Si los Mc Donald's y Burger King empiezan a ser reemplazados por cadenas de chop suey y chow fan, si en vez de Coca Cola se pone de moda el té verde y si en lugar de luminosos avisos de Marlboro aparecen jeroglíficos parecidos a casitas, no será un cuento chino: serán los signos del desembarco en América Latina de la potencia mundial del futuro.

La visita del presidente chino Hu Jintao a Brasil, Argentina, Chile y Cuba esta semana ha causado revuelo político en toda la región. No es el emperador de la dinastía Ming, ni es Mao Tse Tung con su libro rojo. Hu Jintao llega a América como emisario de la China comunista, pero inversionista.

Hu Jintao estará presente en Santiago en la cumbre de gobernantes de la cuenca del Pacífico (Apec), que tiene entre sus miembros a México, Perú y Chile, Estados Unidos, Japón, Rusia y China y que discutirá la factibilidad de un tratado de libre comercio entre esos países, que representan el 60 por ciento de la economía mundial.

"Para América Latina es una alternativa de diversificación esencial, porque los procesos de integración están estancados. Los acuerdos entre el Mercosur y la Comunidad Andina no han avanzado, y cada vez son más las restricciones en Europa, Estados Unidos y Japón. China no es una carta mágica, pero es un referente de atracción", dijo a SEMANA Juan Gabriel Tokatlián, director del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés en Buenos Aires.

Las cifras del aumento del intercambio entre América Latina y China son elocuentes: en 2003 fue de 26.806 millones de dólares, 50,4 por ciento más que en 2002. China no deja de sorprender: su economía continúa creciendo sin pausa desde 1979 -9,1 por ciento y 16,1 por ciento de aumento de la producción industrial para este año-. La inversión extranjera fue de 57.000 millones de dólares en 2003 -algo así como 1.000 millones por semana-. Con reservas estatales por 400.000 millones de dólares, un mercado de 300 millones de personas y 1.000 millones más esperando ingresar al consumo, ese país es la potencia del futuro.

China tiene que alimentar a su población (uno de cada cinco seres humanos) con sólo 7 por ciento de su superficie apta para la agricultura, que además disminuye un millón de hectáreas por año. Para reubicar 400 millones de chinos más en las ciudades, el gobierno necesita satisfacer las necesidades de esa nueva población urbana y de clase media.

América Latina es una de las regiones que puede verse favorecida por esta avidez, pues tiene lo que al gigante le falta -alimentos, minerales y recursos naturales- y necesita lo que al gigante le sobra: capitales para invertir. Como dicen los expertos, son economías complementarias.

Pero ese aspecto es la causa de la polémica que ha surgido, sobre todo en Argentina. Según los críticos, los chinos miran a la región como a una despensa. Como hicieron en su momento con Australia, planean inversiones para modernizar la envejecida infraestructura latinoamericana para facilitar el comercio de materias primas y alimentos.

China ya invierte en puertos en Chile, alquila tierras en Brasil para proveerse de soya y fríjoles, financia un nuevo paso por Los Andes desde Argentina hacia los puertos chilenos para abaratar fletes, compra cobre a Perú, donde compañías chinas ya tienen participación en minas de hierro, invierte en campos petroleros de Ecuador y en minas de oro en Venezuela.

La visita de Hu a Brasil con más de 400 empresarios es la respuesta a la del presidente Luiz Inacio Lula da Silva a China el año pasado. El comercio entre los dos países se cuadruplicó y hoy representa 8.000 millones de dólares. China ha mostrado interés en invertir 6.500 millones de dólares en grandes obras de infraestructura en Brasil. Hu Jintao también discutirá allá las negociaciones para un acuerdo de libre comercio con el Mercosur. Y aparte, "la visita del Presidente chino a Brasil es muy particular no sólo en términos económicos sino políticos", dice Tokatlián, porque Brasil quiere convertirse en un actor internacional de primera línea en compañía de Suráfrica, India y China.

El argentino Néstor Kirchner también viajó a China en junio y volvió tan entusiasmado, que comenzó a preparar un acuerdo comercial y de inversiones con el país asiático. Desde la Casa Rosada se dejó correr la versión de que China invertiría 20.000 millones de dólares y hasta se habló de que pagaría la deuda con el Fondo Monetario Internacional, pero el sueño duró poco al llegar la desmentida del vocero oficial chino: "Demasiado lindo para ser cierto", dijo, sin diplomacia.

Más allá de las exageraciones, Kirchner y Hu Jintao firmarán tratados para profundizar el comercio y están en curso diversos proyectos de inversión en construcción de trenes y caminos, aviación, exploración espacial y educación.

El intercambio comercial con Argentina triplicará en 2004 al del año 2000, llegando a los 3.000 millones de dólares, volumen que podría elevarse a 10.000 millones en los próximos años. El 80 por ciento de lo que la Argentina exporta a China son materias primas como soya.

Y los temores se confirman ante la visión oficial. Los planes chinos fueron definidos por el canciller Rafael Bielsa como "algo parecido a lo que Gran Bretaña implementó en la Argentina a fin del siglo XIX y comienzos del XX con los ferrocarriles y los frigoríficos. Una estructura para adecuar el potencial productivo del país a las demandas de ese centro económico".

Ernesto Taboada, director ejecutivo de la Cámara Argentino China, dice que "hay entre 80 y 100 funcionarios chinos visitando zonas, analizando proyectos, algunos ya confirmados como reabrir una mina en el sur o construir una fábrica de cigarrillos en Jujuy". También se habla de dinero chino para un tren rápido a Rosario y Córdoba, las dos metrópolis de la Pampa agrícola, y el grupo industrial Socma proyecta fabricar un auto económico con tecnología china.

El interés en Chile obedece a su cercanía geográfica -Pacífico de por medio- y a los recursos mineros de Los Andes. China, que es el primer consumidor mundial de cobre, ya ha invertido en Chile 3.000 millones de dólares.

Las voces críticas alertan sobre el peligro de que se mantenga a Latinoamérica en el rol de proveedor de materias primas, garantía de pobreza, y que las decisiones queden sujetas a los intereses chinos.. El diario Ámbito Financiero recuerda que las inversiones inglesas en Argentina permitieron construir una red ferroviaria. Pero como el interés era sacar los productos, tuvo el efecto de centralizar al país pues converge toda en el puerto de Buenos Aires. Recuerda que los ingleses estimularon por años la producción de una carne adecuada al gusto londinense, para luego dejar de comprarla.

A pesar de todo el clima es de optimismo. "Asociarse en inversiones e intercambio a un país como China, que en 20 años estará peleando frente a Estados Unidos por ser la primera potencia económica mundial, no puede ser criticable", escribe Ámbito Financiero. Queda por ver si será una oportunidad para salir de la pobreza o si será un cuento chino.

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