Viernes, 29 de agosto de 2014

Benedicto XVl AP

| 2013/02/12 00:00

Lo que cambia con la renuncia de Benedicto

Se reveló que el papa lleva marcapasos y hace poco fue operado. Se destruirá el Anillo del Pescador.

Con la salida del Vaticano del Papa Benedicto XVl son muchas las cosas que cambiarán. Un día después de que Benedicto XVI anunciara que dejará de ser papa el 28 de febrero, la normalidad es la nota predominante en el Vaticano, cuyo portavoz, Federico Lombardi, confirmó hoy que el "Anillo del Pescador" será destruido tras abandonar el papado.


El Anillo del Pescador o Pescatorio identifica a quien lo porta como sucesor del apóstol San Pedro y se considera así la cabeza visible de la Iglesia Católica. Su nombre se debe al antiguo oficio de pescador del apóstol San Pedro, el primer papa. Un anillo nuevo es hecho para cada Sumo Pontífice y en el se forja la imagen de Pedro pescando en un bote, bordeado por el nombre en latín del papa que ocupa la sede en ese momento, en este caso Benedicto XVl.


Durante el rito de inauguración de pontificado se le coloca el anillo en el dedo al nuevo papa. A su muerte, el camarlengo (funcionario de la corte papal. Administrador de los bienes y los ingresos de la Santa Sede) debe destruir el anillo del pescador para evitar la falsificación de documentos. El rito consiste en retirar el anillo y golpearlo con un martillo de plata y marfil de forma que la imagen se deforme. 


La tradición indica que el anillo se destruye cuando el papa muere, por eso la decisión de reducir el anillo a su mínima expresión cuando Ratzinger aún continúa con vida fue mal visto por algunos fieles. 


Lombardi también informó que el papa tiene marcapasos y que hace poco fue intervenido para renovar las pilas del mismo, sin embargo, asegura que fue un procedimiento de rutina, que no afectó ni afecta la salud del papa. Descartó que esto sea uno de los motivos de la renuncia de Ratzinger e insistió a que simplemente se debe al desgaste natural de la vejez y que como cualquier humano a esa edad, el papa se encuentra sin fuerzas.


Ante las numerosas preguntas hechas a Lombardi sobre la situación de Benedicto XVI hasta el 28 de febrero, el portavoz precisó que el Papa "lo será hasta ese día" y que mantiene su agenda.


El portavoz subrayó, no obstante, que los objetos relacionados directamente con el ministerio petrino "tienen que ser destruidos". Respecto a la decisión de Benedicto XVI de hacer firme la renuncia a las ocho de la tarde del 28 de febrero, Lombardi explicó que no existe ningún motivo "jurídico" y que simplemente se debe a que esa es la hora en la que normalmente deja de trabajar todos los días el Pontífice.


Una vez que abandone el papado, Ratzinger se trasladará a la residencia de Castel Gandolfo hasta que estén acabadas las obras de reforma del convento de monjas de clausura existente dentro del Vaticano en el que se alojará.


La renuncia, ¿una decisión acertada?


Siendo el más cercano de sus confidentes, el cardenal Joseph Ratzinger observó muy de cerca cómo la salud del papa Juan Pablo II, quien fuera un atleta robusto en sus mejores años, se deterioró públicamente en sus últimos años de vida.


Ratzinger, quien fue elegido como papa Benedicto XVI, fue a los 78 años el pontífice de más edad en 300 años de la Iglesia. Con su renuncia, está claro que ha buscado evitarle al Vaticano otro fin agónico papal y, en el proceso, quizá ayudar a la Iglesia a mantener el paso de la realidad de la medicina contemporánea.


En la Iglesia católica apostólica romana, los obispos son obligados a renunciar a la edad de 75 años y los cardenales, después de los 80 años, tienen prohibido votar en un cónclave para elegir a un nuevo Papa.


Sólo a los Papas se les permite regir hasta su fallecimiento. Ahora, esta renuncia papal, la primera en 600 años, podría ayudar a establecer un precedente moderno que asegure que los pontífices, al igual que otros líderes con responsabilidades agobiantes, tengan el vigor físico y mental para realizar su trabajo.


La decisión de Benedicto XVI es menos sorpresiva si se revisa su pensamiento.


En 2004, el entonces cardenal Ratzinger dijo que no descartaría un límite de tiempo en el futuro. En una entrevista con una revista italiana de asuntos religiosos, comentó que a medida que la gente vive más tiempo, "uno también podría considerar nuevas normas".


En una entrevista en 2010 con el periodista alemán Peter Sewald, Benedicto XVI tomó una postura clara sobre si un Papa podría renunciar.


"Sí. Si un Papa se da cuenta claramente que ya no es capaz física, psicológica y espiritualmente de manejar las tareas de su oficina, entonces él tiene un derecho y, bajo algunas circunstancias, también una obligación de renunciar", dijo Benedicto XVI.


Con información de EFE y AP.

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