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| 6/17/1996 12:00:00 AM

LOS DE ARRIBA, LOS DE ABAJO

LA CREACION DE UN GOBIERNO SECESIONISTA DE LA RICA Y PROSPERA REGION DEL NORTE DE ITALIA CREA EXPECTATIVA EN EL MUNDO.

Cuando Faustino Asprilla era el consentido del Parma, los directivos del equipo de fútbol le dieron un apartamento a sólo 200 metros del Domo, la plaza central de su ciudad, donde se levanta la estatua de Garibaldi, padre de la unificación italiana. En ese entonces la cercanía al monumento era sinónimo de orgullo en esta prósperay apacible ciudad del norte del país. Pero ahora en esa región soplan vientos secesionistas que amenazan la obra del prócer. La razón es que el domingo 12 de mayo Umberto Bossi, un hombre de 55 años cuyo mayor mérito académico es un curso de radio por correspondencia, anunció la creación de un gobierno del norte de Italia "para separar al norte rico y productivo del sur parasitario". Con arrogancia, Bossi advirtió que comenzaba un plazo de seis meses "para la secesión definitiva".Los casos de la disolución de la Unión Soviética, la división de Checoslovaquia y los Balcanes y los intentos separatistas de Chechenia enseñan que en política todo es posible, sobre todo si se tiene en cuenta que Italia apenas se unificó en la segunda mitad del siglo pasado. Por eso la pregunta "¿puede romperse Italia?" ha sido por estos días el titular obligado de los medios de comunicación del mundo.La respuesta pertenece, en principio, a dos hombres diametralmente opuestos, en cuyas manos los italianos pusieron su destino en las elecciones del 21 de abril: Bossi, carismático líder de la Liga del Norte, y Romano Prodi, un dirigente de estilo académico que orienta a la coalición de centro izquierda El Olivo, ganadora de la jornada electoral, y recién nombrado Primer Ministro.Prodi, de 56 años, logró llevar a la izquierda al poder tras varias décadas de predominio de la Democracia Cristiana. Il Professore, como se le conoce por su carrera docente, tuvo la habilidad para unir a centristas y comunistas con la misma serenidad con la que matinalmente hace varios kilómetros en bicicleta. El Olivo obtuvo 157 escaños, uno menos para que hubiera obtenido la mayoría absoluta. Pero al tiempo que los votantes dieron la victoria a Il Professore, hicieron naufragar al magnate Silvio Berlusconi y le dieron alas sorpresivamente a Bossi.En efecto, Bossi se quedó con una muy buena tajada del ponqué al obtener 27 escaños que representan casi cuatro millones de votos. La Liga del Norte se había jugado la vida al presentarse a elecciones en solitario y no de la mano del movimiento de Berlusconi como en 1994, y las encuestas más optimistas le daban apenas un 8 por ciento del total de los votos. Bossi no se intimidó y salió a confesar que estaba feliz por los Oscares de su ídolo de la película Braveheart, el héroe de la independencia escocesa. "El sabía que la independencia es el sueño de los hombres con sentimientos".Con el 10 por ciento de los votos en el bolsillo, Bossi pisó el acelerador a fondo:"No hay posibilidad de que el norte ponga los capitales para relanzar al sur. Además, estando juntos el norte y el sur, el país va a pique, por lo que la única solución es la división. Se necesita un país con dos monedas". La frase salió de la Italia del norte, moderna y rica, y llegó hasta la Italia del sur, desordenada y subsidiada, de la mafia siciliana y donde muchos viven apenas de la nostalgia de ver a Sofía Loren caminando seductora por las calles de Nápoles.Todo hubiera quedado en palabras, pero el domingo de la semana pasada la Liga del Norte realizó una cumbre en Mantua y proclamó el nacimiento del Estado Padano, en homenaje al río Po que baña las regiones de Lombardía, Piamonte y Veneto, que formarían en principio el hipotético país, y nombraron su gobierno con 10 ministros . Aunque hasta ahora han evitado nombrar ministro de Defensa, el proclamado primer ministro, Giancarlo Pagliarini, que fue ministro de Silvio Berlusconi, advirtió en su primera rueda de prensa: "Quiero razonar. No usaré jamás la fuerza. Quiero la libertad sin usar las armas. Claro que si toman iniciativas contra el norte, responderemos".Obviamente el suceso tuvo más resonancia que la formación, esta sí legal, del gobierno por parte de Il Professore Prodi, quien durante sus primeros días insistió en que la "obsesión de mi gobierno será la lucha contra el desempleo", pero luego aceptó que "me preocupa hallar respuestas al empuje secesionista promovido por la Liga del Norte".Para los analistas, este era el objetivo real de Bossi: obligar a Prodi a aceptar la división de Italia en nueve territorios federales, cada uno con soberanía fiscal y una asamblea federal que decida las competencias de Roma. Basada en que está ante un argumento de presión, el resto de la clase política no tuvo dudas: Walter Beltroni, número dos de El Olivo, dijo: "No habrá diálogo ni piedad sobre la secesión"; Maurizio Gasparri, dirigente de los ex fascistas de Alianza Nacional, añadió que todo era "una opereta"; Ripa de Meana, de los Verdes, le restó importancia a "ese espectáculo de cabaret".Al final de la semana la crisis política seguía en ebullición agravada por la situación de Berlusconi. El miércoles los fiscales de Milán lo implicaron en la falsificación de los balances de su Grupo Fininvest, el segundo conglomerado del país y uno de los mayores de la televisión de Europa, cinco de cuyos altos ejecutivos ya están tras las rejas. La investigación apunta a que las cuentas fueron arregladas para "ocultar ingentes cantidades de dinero con las que hicieron pagos a los políticos".El único que parece tener todo bajo control es Bossi, quien siguió dando entrevistas para explicar que la secesión es irreversible porque "es la vía de salida del colonialismo romano, cuyo objetivo es controlar los dineros del norte para sostener el asistencialismo del sur". En otras palabras, la diferencia entre este independentismo y los del resto del mundo es que en este caso las diferencias son económicas. Esto tiene aterrada a Europa. Por eso, el escritor español Eduardo Haro Tecglen dice: "Ahora, Italia se desprende de Italia: los ricos descolonizan, independizan a los pobres. Lo que sucede en este nuevo Estado federal es algo distinto a lo que se dice: no nace él, sino que crea un nuevo Estado del sur entregado a la pobreza".
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