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| 6/11/1990 12:00:00 AM

Los intocables

Pinochet se enfrenta a Aylwin por investigación de crímenes de su gobierno.

La luna de miel de Chile con la democracia se parece más bien a un camino de espinas. Ello no sorprende a nadie, si se tiene en cuenta que desde cuando asumió el nuevo presidente Patricio Aylwin, el 17 de marzo pasado, la permanencia del general Augusto Pinochet en la comandancia del Ejército se convirtió en una espada de Damocles para las instituciones chilenas.
La temperatura política comenzó a elevarse desde el discurso de Aylwin con motivo del 1 O de Mayo, cuando el presidente se refirió en duros términos a las violaciones de los derechos humanos cometidas durante el gobierno de Pinochet, al que, para mayor ira del general, calificó de "dictadura". En medio de la conmoción, tres días más tarde Pinochet visitó, a puerta cerrada, a Aylwin y el vespertino derechista La Segunda reveló que el general le habría reclamado a su sucesor por los términos usados en su alocución y, sobre todo, por el establecimiento de una comisión, llamada de "Verdad y Reconciliación" que tendrá por objetivo investigar las violaciones cometidas durante los 16 años de permanencia de Pinochet en el poder.
Si quedara alguna duda sobre el "creciente malestar" de algunos circulos militares de Chile, Pinochet alimentó, aún más, los rumores al declinar su asistencia a un almuerzo de los comandantes de las diferentes fuerzas con el presidente. Al acto, que habría sido convocado con el fin de enterar a la cúpula militar sobre las nuevas medidas, no asistieron ni Pinochet ni el vicecomandante del Ejército, general Jorge Lucar. En contraste, el comandante de la Fuerza Aérea Chilena (FACH), general Fernando Matthei, y el de la Armada, almirante Jorge Martínez, se hicieron presentes y al menos el primero de ellos señaló expresamente su completo acatamiento al gobierno civil. Según algunos, Pinochet estaría tratando de obtener el respaldo de otros comandantes para imponer una especie de veto militar a la nueva comisión. Ello, en cualquier caso, significaría un duro revés para la naciente democracia chilena.
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