Dos publicistas y pilotos suecos, Hannah Frey y Thomas Mazzetti, bombardearon desde una avioneta las afueras de Minsk con 800 ositos de peluche que llevaban un mensaje por la libertad de expresión y desataron el capítulo más agudo de la crisis entre su país y Bielorrusia. El régimen de esta retiró su representación en Estocolmo y se negó a renovar las credenciales del embajador sueco, mientras le ponía a su gobierno plazo para repatriar al resto del personal. Los activistas, pertenecientes a la agencia Studio Total están empeñados desde hace algún tiempo en una campaña para que el gobierno bielorruso de Aleksandr Lukashenko, considerado el último dictador de Europa, respete los derechos humanos. Lukashenko acusa a Suecia de apoyar esos esfuerzos. Humillado, despidió a dos generales de la Fuerza Aérea y apresó a dos supuestos cómplices, mientras el caso llegó a las instancias de la Unión Europea.