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| 4/22/1985 12:00:00 AM

LOS PRIMEROS DESAFIOS

Antes de comenzar a trabajar, empiezan las presiones sobre Tancredo.

El presidente Tancredo Neves, que encara la dura renegociación de una deuda externa de casi 100 mil millones de dólares, enfrentará desde los primeros días de su gestión (si se repone de las dos cirugías que impidieron su posesión), una fuerte oposición de izquierda. Tancredo (así lo llama simplemente la prensa brasileña), ha comenzado la llamada "Nova República", con un proyecto económico que está en manos de personalidades que no marcan una gran diferencia con los economistas del régimen pasado y que incluso ya han sido acusados de "monetaristas". Como otros mandatarios en crisis, Tancredo plantea la necesidad de un "Pacto social". "Creo que Francisco Dornelles y Antonio Carlos Lengruder tienen la cara de personas que están dispuestas a combatir la inflación", comentó el ex ministro financiero del régimen militar Mario Henrique Simonsen. Dornelles es el nuevo ministro de Hacienda y Lengruder preside el Banco Central.
Hasta el momento, muy pocos se imaginaban que se necesitaba una cara especial para combatir la inflación. Pero los hombres de Tancredo necesitarán algo más que eso. Según una estadística de la revista Afinal las proezas financieras de la dupla Ernane Galveas y Delfim Netto, los responsables de la economía en el saliente gobierno de Joao Figuereido, han logrado un récord: en seis años de gestión, la inflación en Brasil ha sido del 15.864%. Con este antecedente, parecería que la austera política que promete Tancredo va a cambiar mucho el esquema, pero no parece así. Comenzando por su canciller, Olavo Setubal, la mayor parte de sus ministros son del establecimiento financiero. Setubal fue cabeza del grupo financiero Itaú, el tercero en importancia del Brasil. Todavía hay muchos que piensan que Tancredo, a pesar de ser candidato de transacción, es una figura que después de dos décadas de dictadura podría considerarse como el desideratum del concepto de "redemocratización". Pero otros piensan distinto. Creen que Tancredo es sólo la transición hacia un proceso más amplio con elecciones directas y libres, y así lo exigen. Por este motivo, el nuevo gobierno enfrenta una oposición encabezada por líderes que paradójicamente fueron parte de la unidad triunfante en las elecciones limitadas al Colegio Electoral el 15 de enero.
El panorama se complica porque la oposición de derecha (la expresión civil del "partido uniformado") es por ahora muy reducida. Se trata del Partido Democrático Social (PDS) que encabeza el derrotado candidato Paulo Maluf. Sectores del PDS en el parlamento se han separado del errático Maluf, que ahora es un lepreso en la política, y apoyarán a la bancada del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Y a Maluf, para hacer oposición, no le quedará otro recurso que sumarse al carro de la izquierda. Un verdadero sarcasmo. Lo cierto es que el gobernador de Río de Janeiro Leonel Brizola, y su Partido Demócrata Trabalhista están poniendo la mayor presión sobre Tancredo. "Eleisoes direitas" en 1986 es la gran demanda, con un convencimiento de que en una votación popular sin restricciones, el hasta ahora candidato prohibido Brizola sería el "verdadero" presidente del Brasil.
Según el mecanismo inicial de la Nova República, Tancredo debe convocar a una asamblea constituyente, y puede hacerlo en 1986. Si esa asamblea decide que debe haber elecciones directas, eso no ocurriría hasta 1986. En ese período, si Tancredo hace un buen gobierno, puede prolongar su gestión hasta completar los seis años, salvo las reformas que pudiera hacer la asamblea. Desde la elección de Tancredo en enero, Brizola y el actual presidente se han visto sólo una vez, en una entrevista que se considera clave para entender la proyección de la política brasileña. A comierzos de marzo, Brizola visitó a Tancredo en la residencia de "Granja do Riacho Fundo", en Brasilia. Brizola llegó formalmente vestido. Tancredo, conocido por su respeto a las ceremonias, lo recibió luciendo una vistosa bata (Robe de Chambre) azul con motitas rojas. La influyente revista paulistana Veja interpretó esto como que Tancredo estaba "actuando a voluntad".
La conversación tuvo lugar en un largo paseo por los jardines, pues Brizola le recordo a Tancredo que en Granja do Riacho vivió un siniestro personaje del régimen pasado que acostumbraba poner micrófonos en todas las oficinas. Brizola le pidió formalmente a Tancredo que convocara oficialmente a las "direitas". Neves dijo "nunca". Alegó que eso debía decidirlo la constituyente, y retrucó con una sutil amenaza. "Más bien, le dijo a Brizola, estoy pensando convocar a elecciones estatales".
El gobernador de Río de Janeiro, Estado donde los problemas de marginalidad y seguridad personal se han agravado, no escuchó con simpatía esa posibilidad. La gente de Río esperaba milagros de Brizola. Salvo la efervescencia democrática, no se han producido esos milagros en una ciudad infestada de problemas sociales. Tancredo también se ha reunido con el líder de los trabajadores de Sao Paulo, el gran centro industrial, Luis Ignacio "Lula" Da Silva, también cabeza de la pequeña bancada del Partido Trabalhista (distinto del PDT de Brizola), que plantea un aumento inmediato del salario mínimo o de lo contrario, advierten habrá huelgas en abril. A la proposición de un "pacto social" entre patrones y trabajadores, "Lula" respondió que más que un pacto, lo que se busca es una "tregua". "Y los trabajadores brasileños , dijo "Lula", estamos dando un estado de tregua al gobierno y a los patrones desde hace veinte años".
Tancredo respondió, en frase que señala claramente las limitaciones del momento: "Haré todo por los trabajadores, menos aquello que sacrifique la Nación". Y eso de evitar el "sacrificio de la Nación" está íntimamente ligado con la renegociación de la deuda externa. Así, aún antes de asumir, Tancredo ya se había puesto en el punto de presión más neurálgico entre las demandas laborales y las exigencias del FMI y la banca acreedora, incluyendo los compromisos de la administración de Figuereido. Pero como ya se demostró en la entrevista con Brizola, Tancredo está desarrollando un estilo matizado de veterana picardía parecido al del presidente italiano Sandro Pertini. Hasta el nombre del presidente, ha dado ya motivo a juegos verbales: "Tancredismo" es apoyarlo sin condiciones, lo cual puede ser peligroso. "Tancredización" es el creciente control de la administración en Brasilia, con algunas designaciones de parientes y amigos de la mafia política mineira, es decir, los que vienen de su estado Minas Gerais. Y por último "Tancredazo" es lo que puede venir en cualquier momento: la decisión de seguir gobernando por los próximos seis años, con o sin "directas".

HISTORIAL DE LAS DOS CIRUGIAS DE NEVES
El viacrucis clínico que el presidente brasileño Tancredo Neves, de 75 años, atravesó la semana pasada (dos cirugías en menos de 8 días) comenzó solo doce horas antes de su posesión fijada para el 15 de marzo. El mandatario electo se había recluído el miércoles por la noche en su casa Granja do Riacho Fundo, en Brasilia, para descansar antes de las solemnidades del día siguiente. Desde el domingo anterior venía él teniendo fiebres. Su médico de cabecera, Renault Mattos Ribeiro, le había detectado una infección en la garganta, la cual trató con antibióticos. Sin embargo, un fuerte dolor abdominal comenzó a sorprender a Neves desde la mañana de ese mismo miércoles. El lo ocultó y despachó como de costumbre hasta que a las 8 de la noche el dolor se hizo insoportable. Una hora después, Renault Ribeiro y su colega Francisco Pinheiro da Rocha fueron llamados a la casa. Lo que encontraron fue un cuadro intestinal agudo. Ordenaron su traslado al Hospital Distrital de Brasilia y pronto la noticia se regó como pólvora.
Los primeros en llegar al centro médico fueron los ministros recién nombrados por Tancredo y el presidente de la Cámara, Ulysses Guimaraes. El comunicado oficial que se expidió a las 11:30 de esa noche hablaba de una posible apendicitis. Mientras periodistas y políticos se arremolinaban en el lobby del hospital, entre Tancredo y sus colaboradores inmediatos se libraba un forcejeo verbal. "Podemos dejar esto (la cirugía) para después", insistía Tancredo. "La República es importante, doctor Tancredo, pero usted también", replicaba Helio García, el gobernador de Minas, advertido por los médicos de que la operación debía practicarse de inmediato. Un cuarto de hora después, Tancredo no insistió más. Fue pasado a la sala de cirugía y cuando Pinheiro da Rocha abrió el abdomen del presidente entendió que no había apendicitis. "Divertículo de Meckel", exclamó. La operación duró dos horas. Durante ella el paciente hizo un paro respiratorio que, según el anestesiólogo, no fue de gravedad. Cuando la fase crítica de esa primera aperación pasó, Pinheiro da Rocha admitió que de no haber obrado rápidamente el divertículo que se hallaba muy inflamado, habríase roto causando una peritonitis, cosa grave pero casi nunca fatal.
Parece que el doctor Renault, quien llegó a sospechar a última hora de la dolencia de Neves, había sido presionado por éste para hacer algo que le permitiera posesionarse primero y remediar lo otro después. "Quiero que ustedes me lleven hasta la posesión" les ordenó a sus médicos. Renault entonces le aplicó dosis masivas de antibióticos y antiinflamatorios. Esperaba que el paciente "aguantara" unas horas sin riesgo con ese tratamiento pues sabía que en la familia de Tancredo era frecuente la diverticulitis. Doña Sinha, la madre de Neves, fue operada a los 80 años de esa dolencia y un hermano de ella, Antonio, fue atacado menos severamente por eso, a los 60. Doña Sinha a sus 88 años y Antonio a sus 76, tienen hoy magnífica salud. :De ahí la confianza del médico. Sin embargo, el aumento del dolor abdominal echó a tierra esa posibilidad.
Horas después de tal cirugía, una paralización intestinal obligó a realizar una segunda intervención en la cual le fue extirpada al mandatario electo una malformación de tejido membranoso en el intestino delgado, operación de la cual también salió airoso el gobernante de 75 años.
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