Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1999/08/09 00:00

MAHUAD EN EL BORDE

Enfrentado a una crisis social sin precedentes, el presidente ecuatoriano parece en camino de <BR>seguir el destino del destituído Abdalá Bucaram.

MAHUAD EN EL BORDE

Contra la costumbre política, desde hace algunas semanas, en Ecuador lo que se dice
coincide con lo que se piensa. Y en lo que piensan muchos es en "la necesidad de un relevo
constitucional del presidente Jamil Mahuad", porque como dijo el mesurado ex presidente Rodrigo Borja
Cevallos, "Ecuador se cae a pedazos debido a los extremos de desorden, anarquía, incumplimiento de la ley e
ineptitud del gobierno, que están produciendo una descomposición total del país".
Y advierte al mandatario que "o rectifica o renuncia; no hay alternativa, pero el país no puede seguir así, a la
deriva".
Este domingo en medio del estado de emergencia decretado por el gobierno, recién el país comenzaba a
recomponer su sistema de transporte público, paralizado durante una semana por una huelga de taxistas
que protestaban por una reciente alza del 13 por ciento de los combustibles. El paro (uno más de una larga
serie), como es usual, estaba respaldado por las comunidades indias y campesinas que, en casos así,
bloquean las carreteras e impiden a la fuerza que cualquier vehículo se movilice entre una provincia y otra.
También estaban en paro los trabajadores de la salud, sector que este año sólo ha laborado con normalidad
unas cuantas semanas.
Como dijo a SEMANA el periodista Jorge Ortiz, "hay un ambiente de conspiración generalizado, con un
presidente lento, indeciso, vacilante, ausente y absolutamente solo, que se ha dedicado al análisis y
a la explicación de fenómenos, pero con eso no se resuelve nada".
Ortiz utiliza un colombianismo para explicar la serie interminable de paros y protestas. "A Mahuad le están
midiendo el aceite, y ya se dieron cuenta de que tiene poco y negro", explica el reportero, a quien presiones
de banqueros de Guayaquil obligaron a retirar del Canal 8 de la televisión. "Todo esto es una especie de
ensayo general para animar al Congreso" a tomar decisiones como la que terminó con la salida de Abdalá
Bucaram en febrero de 1997, sugiere.
Hay analistas que consideran inminente un relevo de Mahuad, "ante su incapacidad para resolver el cúmulo de
problemas nacionales" o ante "la inmovilidad en que tiene sumido al Ecuador".
Un agudo entrevistador señalaba recientemente que "Ecuador necesita un líder, pero no un líder que, a la
manera de Hamlet, se ponga a reflexionar ante la calavera si hace esto o lo otro; se necesita un líder que
haga, que solo le tenga miedo al miedo y se atreva; de lo contrario, parece inminente el 'fabiolazo" (por Fabián
Alarcón, que como presidente del Congreso maniobró hasta suceder a Bucaram, en un episodio irregular
respaldado por multitudes).
Un eventual relevo no sería militar. De eso está seguro el general retirado Paco Moncayo, héroe de la última
guerra con Perú, líder en el Congreso de la bancada de Izquierda Democrática (ID). Ante una sugerencia de un
entrevistador, Moncayo respondió: "Esta no es la hora de los militares; es más: ninguna debió ser la hora de
los militares. Estoy convencido de la integridad de los comandantes actuales y de su respeto a la
Constitución".
De las críticas al gobierno no ha estado ausente el vicepresidente Gustavo Noboa. "El país ya no aguanta
más", dijo hace dos semanas, en una entrevista durante la cual dijo estar preparado para gobernar.
De la gravedad de la situación habló el propio Mahuad. Hace dos días reconoció que el país vive una
situación de tensión social "muy alta" causada por los problemas económicos por los que atraviesa.
"Sin duda estamos en una situación de tensión muy alta, esa preocupación la comparto totalmente" , dijo.
"El deterioro social es muy grande, no por la subida de la gasolina sino por el conjunto".
Y el conjunto tiene que ver con amplios sectores laborales impagos (policías, soldados, médicos,
maestros...), el más alto índice inflacionario del hemisferio, desempleo del 12,5 por ciento, un dólar
disparado (12.200 sucres el sábado, ciento por ciento más de lo que valía en septiembre), e incalculables
cantidades de dinero retenido en los bancos, de los cuales nueve quebraron en lo que va del año.
A pesar de todo, Mahuad mantiene la esperanza de que la situación social mejore con un posible acuerdo
con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que su gobierno está negociando y que, a su juicio, sería la
mejor carta de presentación a nivel mundial para conseguir el apoyo de otras entidades financieras.
Solo que el FMI ha planteado una serie de exigencias (alzas en combustibles, recorte de gastos oficiales,
modernización del Estado...) cuyo cumplimiento ha generado el descontento generalizado, traducido en
los últimos días en una perentoria exigencia para que Mahuad remueva a su ministra de Finanzas, Ana
Lucía Armijos.
Uno de los protagonistas del Ecuador actual, junto con el Congreso y los banqueros, es el ex presidente
León Febres Cordero, alcalde de Guayaquil. En su tradicional rueda de prensa de los jueves insistió en
que "no puede haber solución" mientras Armijos permanezca en el gobierno.
Para intentar un acercamiento entre el gobierno y el país, surgió la idea de la Conferencia Episcopal
Ecuatoriana (CEE) de que la Iglesia católica sirva de mediadora. El secretario general de la CEE,
monseñor José Eguiguren, exigió a todas las partes, incluido el gobierno, a renunciar a tesis. Y pidió a
Mahuad tener una "inmensa sensibilidad social ante los problemas concretos, porque los pobres no pueden
esperar más".
Y aclaró: "No estamos junto al gobierno, no estamos para salvar al gobierno, pero debe cambiar y lanzarle
al país mensajes de confianza y de gran sensibilidad social" .


La voz indígena
Cualquier solución en Ecuador pasa por sus comunidades indias y campesinas. Los indios son capaces de
movilizar, en horas, a miles de personas que bloquean las carreteras en cuestión de minutos.
Una de su líderes es Nina Pacari, del partido Pachakutik y segunda vicepresidenta del Congreso. Su
visión es esta:
-¿Cómo ve a Mahuad y su gabinete?-
Están distanciados de la realidad del pueblo, no sé si están encerrados en una urna de cristal y no saben para
dónde caminan, y creo que la profunda crisis económica exige buscar consensos, diálogos, agendas
mínimas de acuerdo, apertura con todos los sectores que hacemos el país.-¿Qué sucederá si no hacen
caso?-Tendremos una reacción social impredecible, aunque el gobierno ya debería estar alertado con lo que
ocurrió en las últimas jornadas de marzo.

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