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| 6/14/1999 12:00:00 AM

MALA PUNTERIA

Tres misiles errados en Belgrado amenazan el proceso de paz de Kosovo.

Cuando cayeron por error las bombas en el edificio de la embajada de China en Yugoslavia
varios incidentes similares ya habían convertido en un chiste macabro la supuesta 'inteligencia' de los
proyectiles de la Otan. Sin embargo las decenas de civiles yugoslavos muertos no produjeron tantas
reacciones mundiales como los cuatro chinos que cayeron mientras dormían en la 'seguridad' de su
reluciente embajada. Porque el bombazo de Belgrado se convirtió en un nuevo e impredecible obstáculo en la
búsqueda de una salida negociada a la guerra en los Balcanes. El bombardeo de la embajada china,
cuyo absurdo crece cuando se analizan las explicaciones improvisadas sobre la marcha por los
norteamericanos (ver recuadro), vino a subrayar un hecho que parece irreversible: que Estados Unidos y la
Otan están perdiendo inexorablemente el control diplomático y militar de la situación en Yugoslavia. Eso
aparece claramente en la fórmula de paz acordada en la reunión del G-8 (los siete países más industrializados
más Rusia) celebrada en Alemania. Allí los miembros de la Otan aceptaron la propuesta rusa de devolverle
un papel predominante al Consejo de Seguridad de la ONU, cuyo mandato revestiría de legalidad a la
conformación de una fuerza multilateral que supervisaría el cese al fuego en la provincia de Kosovo y el
retorno de los refugiados albano-kosovares a su hogares. Esa flexibilización de la postura de la Otan puso
en evidencia que para los líderes de la Alianza ya no es tan claro que los bombardeos sean suficientes para
doblegar la resistencia del presidente serbio Slobodan Milosevic. El incidente de la embajada china no podía,
entonces, llegar en un momento menos apropiado. Justo cuando la diplomacia norteamericana estaba
viendo crecer la importancia de la mediación del enviado ruso Viktor Chernomyrdin el bombazo incluyó en
el juego a un país como China, que es miembro permanente y con derecho a veto del Consejo de Seguridad.
Un país que, por otra parte, tiene una larga lista de razones históricas para sentir una profunda desconfianza
de Occidente y varios 'kosovos', como Tíbet y Taiwan, en su propio territorio (ver recuadro). Los multitudinarios
actos de protesta en las principales ciudades chinas fueron un reflejo de la intención del gobierno de Beijing
de maximizar su aprovechamiento de la situación. Como dijo a SEMANA un analista británico, "los miles de
ciudadanos que salieron a apedrear las embajadas de la Otan lo hicieron por una mezcla de resentimiento
verdadero contra Estados Unidos, pero también porque el gobierno no sólo no hizo nada para evitar las
protestas sino que de hecho las alentó por los medios de comunicación oficiales". Al fin y al cabo una dosis
de nacionalismo viene bien cuando el desempleo crece aceleradamente y el décimo aniversario de la
masacre de la plaza de Tiananmen se viene encima. Los chinos asumieron actitudes histriónicas, como
cuando el presidente Jiang Zemin se negó a pasarle al teléfono a Bill Clinton, y otras más serias, como la
suspensión de los contactos con Estados Unidos en temas como la proliferación de armas y los derechos
humanos y el recorte de la visita del canciller alemán, Gerhard Schroeder, a Beijing. Pero el verdadero
contraataque chino se presentó el lunes cuando el embajador Qin Huasun anunció que su país consideraría
la suspensión total de los bombardeos sobre Yugoslavia como una condición previa y necesaria para
cualquier discusión sobre el tema en el Consejo de Seguridad. Semejante condición dejó a los miembros
de la Otan rogando porque Chernomyrdin lograra convencer a Jiang de que la participación del Consejo de
Seguridad es conveniente tanto para Rusia como para China. Pero, como si lo anterior fuera poco, dos
nuevos hechos vinieron a complicar aún más la posición de la Otan. Por una parte, el astuto Milosevic
anunció el retiro de la mayor parte de sus tropas de Kosovo. Cierta, falsa o insuficiente, la movida puso
nueva presión sobre la continuada justificación de los bombardeos. Y además el presidente ruso Boris
Yeltsin destituyó a su primer ministro Yevgueny Primakov y puso en entredicho lo actuado por su ministro
de Relaciones Exteriores, Igor Ivanov, y por Chernomyrdin (ver siguiente artículo). Todo ello hace pensar a
la mayoría de los analistas que las esperanzas de paz para el área de los Balcanes siguen tan lejanas como
hace dos semanas. Y para consternación de los estrategas de Washington y Bruselas, China y Rusia, dos
países enemigos de la Otan e impredecibles por naturaleza han asumido un papel protagónico que nadie
habría imaginado. El mito de la potencia mundial única, capaz de operar con sus aliados a su arbitrio como
policía planetario, está en entredicho.
Explicación absurda La explicación del impacto contra la embajada china se ha basado en que la CIA usó un
mapa desactualizado en más de cuatro años, tiempo que la representación diplomática tiene en su lugar
actual. Para los analistas del Stratfor Institute, una institución británica, esa explicación es absurda por
varias razones: _Es imposible que los ataques se planeen sólo con base en un mapa. Para eso están los
satélites, los aviones-espía y la inteligencia de campo. _Es imposible que en la escogencia de los objetivos no
tomen parte agentes que hayan trabajado en Belgrado, y la embajada china es un punto de difícil olvido para
cualquier miembro de la CIA en el mundo. _Hace cuatro años en el lugar quedaba un lote vacío. El piloto tuvo
que darse cuenta de que si eso le decían sus instrucciones ahora había allí un edificio. _Por cuanto el
ataque deliberado es contraproducente para los intereses de la Otan, la explicación sólo sirve para
aumentar el misterio. Acuerdo empantanado Reunidos en Alemania, los países pertenecientes al G-8
(el Grupo de los Siete más ricos del mundo más Rusia) acordaron una fórmula de paz para Kosovo que
sacó por primera vez del primer plano a la Otan y le dio nuevamente la iniciativa al Consejo de Seguridad de
la ONU. Los puntos, hoy en entredicho por la oposición china, son: _Terminación de la violencia en
Kosovo _Retiro de las tropas serbias de esa región _Regreso de los refugiados _Despliegue de una fuerza
internacional de la ONU _Negociaciones para la autonomía de Kosovo China vs _Estados Unidos La extrema
reacción china por el bombardeo de su embajada en Belgrado dejó en claro que ese país sigue afectado
por la desconfianza hacia Occidente. En su memoria siguen vivos ejemplos históricos del siglo XIX, como la
diplomacia de los acorazados, las guerras del opio y la rebelión de los boxers. Hoy son varios los temas
contenciosos entre China y Estados Unidos. Espionaje En California está bajo investigación un científico de
origen chino a quien se acusa de haber pasado a China información sobre las cabezas nucleares. También
se sostiene que China ha vendido materiales y diseños nucleares a países como Pakistán. Contribuciones
ilegales La campaña demócrata recibió enormes sumas del gobierno chino mediante un oscuro
financiero llamado Johnny Chung. Aunque no se ha probado que Clinton lo supiera ni que los chinos
recibieran trato especial el escándalo es grande. Taiwan y Tíbet Desde 1949 la 'provincia rebelde' de Taiwan
resiste la reunificación del país, que es un objetivo de Beijing. El Tíbet, invadido en el mismo año, también
justifica la actitud de China de rechazar la injerencia de la Otan en Kosovo. Derechos humanos El 4 de junio
se cumplen 10 años de la masacre de la plaza de Tiananmen cuando las tropas mataron a centenares de
estudiantes que pedían apertura política. Los abortos obligatorios, los trabajadores esclavos y la supresión
de la disidencia son muy criticados.
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