Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2005/03/20 00:00

A las malas

Escándalo en Europa por investigaciones que señalan que la CIA secuestra en su territorio sospechosos de terrorismo y los lleva a 'países amigos' para torturarlos.

El director actual de la CIA es Porter Goss. Su jefe es el "zar" antiterrorismo John Negroponte. Ninguno de los dos se ha manifestado acerca de las investigaciones que se desarrollan en Europa alrededor de actividades ilegales de la agencia.

La justicia española acaba de unirse a la de Alemania, Suecia e Italia en la ola de investigaciones por el secuestro de decenas de presuntos terroristas islámicos trasladados a países árabes para ser torturados. El acusado es nada menos que la CIA, la célebre agencia central de inteligencia de Estados Unidos.

Los medios de comunicación denuncian que el gobierno de Washington está deslocalizando la tortura, y que todas las personas detenidas ilegalmente en territorio europeo fueron conducidas a países árabes aliados que no respetan los derechos humanos. Allí, al amparo de 'autócratas' amigos como los gobernantes de Jordania, Pakistán y Egipto, e incluso Libia y Siria, la CIA puede practicar libremente la tortura.

Las operaciones de la CIA en Europa no son nuevas y se realizan normalmente con la coordinación y el consentimiento de las autoridades locales. Pero estos secuestros de sospechosos islamistas han violado las reglas de juego y los fiscales de España, Alemania e Italia estudian la posibilidad de presentar cargos penales contra la CIA y Estados Unidos por haber vulnerado sus leyes nacionales. El escándalo recuerda el del guerrillero colombiano detenido en Venezuela, pero en proporciones mundiales.

Las indagaciones contra la CIA por los eurosecuestros comenzaron en Italia, Alemania y Suecia a finales de 2004, pero el caso sólo saltó a la prensa en marzo de este año en The Washington Post, seguido por algunos medios norteamericanos como The New Yorker, The New York Times y el programa 60 minutes de la CBS.

Aunque The New York Times asegura que desde el 11 de septiembre de 2001 la CIA ha secuestrado entre 100 y 150 presuntos terroristas islámicos para torturarlos en países árabes, las investigaciones europeas se centran en cuatro casos bien documentados. El que más ha conmocionado a Europa afectó a dos egipcios y sucedió en Suecia.

La investigación parlamentaria descubrió que en diciembre de 2001 agentes de la CIA encapuchados metieron a esas dos personas en un avión de matrícula norteamericana que partió inmediatamente hacia El Cairo. El caso desató tal escándalo que el director de la policía sueca, Klas Bergenstrand, tuvo que pedir perdón y asegurar que no permitirá que en el futuro agentes extranjeros lideren este tipo de operaciones. "Estaremos sujetos a las leyes suecas y emplearemos la aviación sueca para deportar a los sospechosos de terrorismo", dijo Bergenstrand.

En Milán fue secuestrado el imán egipcio Hasan Nasr, también conocido como Abu Omar, a quien le rociaron un spray en la cara y lo metieron en una camioneta. Lo llevaron a la base estadounidense-italiana de la Otan en Aviano (norte de Italia) y desde allí lo enviaron en un avión rumbo a Egipto, donde fue torturado y se encuentra en prisión. Desde su secuestro en febrero de 2003 nadie sabía nada de él y muchos especularon que se había "reintegrado a la lucha armada" en Oriente Medio, ya que Nasr, residente en Italia desde 1997, había combatido en Bosnia-Herzegovina y Afganistán.

Su familia lo dio por muerto hasta abril de 2004, cuando sorpresivamente llamó a su esposa desde una cárcel egipcia y le narró su odisea. Las autoridades italianas grabaron la conversación, la filtraron a la prensa y desde entonces el fiscal antiterrorista de Milán, Armando Spataro, recoge pruebas para incriminar a la CIA y al gobierno norteamericano por haber violado las leyes italianas en el secuestro de Nasr.

El secuestro más documentado es el de Jaled Masri, residente hace varios años en Ulm, Alemania (el pueblo donde nació Albert Einstein). Masri se marchó de vacaciones en diciembre de 2003 a Macedonia (este de Europa) y allí fue detenido sin explicaciones por la policía durante tres semanas, tras las cuales lo entregaron a agentes de la CIA que se lo llevaron a Kabul, Afganistán, para torturarlo. Jaled Masri permaneció cuatro meses incomunicado en una prisión afgana, hasta que sus captores se dieron cuenta de que se habían equivocado de hombre (buscaban a Jalid Masri) y lo soltaron en los Balcanes, cerca de Albania. Aunque al principio nadie creyó su historia, los sellos de su pasaporte y varios testigos de su detención ilegal en Macedonia, así como otras pruebas recabadas por la policía de la UE, impulsaron a la fiscalía alemana a emprender una investigación que hoy prosigue contra la CIA.

El diputado español Francisco Garrido, líder del grupo político Los Verdes (integrado al Psoe), encabeza una lista de congresistas de varios partidos españoles que han demandado la comparecencia de altos funcionarios del gobierno de Madrid para aclarar estas denuncias en el Parlamento. Garrido dijo a SEMANA: "No podemos seguir permitiendo que una potencia extranjera use el territorio europeo para trasgredir la ley, secuestrar y torturar".

El jueves pasado, la fiscalía de las Islas Baleares abrió una investigación por la presencia repetida de aviones de la CIA en el aeropuerto público de Palma de Mallorca, en el mediterráneo español. Según las denuncias, estas aeronaves (un Boeing 737 y un Gulfstream V) fueron usadas como "cárceles volantes" por la CIA para trasladar presuntos terroristas ilegalmente desde Europa hacia países africanos y de Oriente próximo para ser torturados. Las naves jamás fueron revisadas por las autoridades locales, aunque estuvieron más de 23 días en el aeropuerto de Palma en diferentes fechas de 2004, y la fiscalía investiga si la CIA violó la legislación española al usar la isla como puerto de escala para el tráfico ilegal de detenidos.

Los directivos de los Centros Islámicos de Milán, Berlín y Madrid han alertado sobre los peligros de esta práctica de la CIA. "Todos los europeos de origen árabe estamos atemorizados porque cualquiera de nosotros puede ser víctima de este tipo de secuestros ilegales, y la justicia europea debe actuar para impedirlo. La comunidad musulmana está en riesgo y los países de la Unión Europea, como Estados democráticos y defensores de los derechos humanos, deben defendernos", declaró a SEMANA el portavoz del Centro Islámico de Madrid, Mohamed Alfifi.

Según The Washington Post, la CIA y el gobierno norteamericano defienden la legalidad de las capturas en el extranjero de sospechosos de terrorismo, y tanto la administración Bush como las embajadas norteamericanas en la UE se han abstenido de hablar sobre estos casos. Pero el eco de las denuncias y el trabajo de los fiscales están sacudiendo a Europa. Los partidos de izquierda y los grupos políticos ecologistas de España, Alemania e Italia, apoyados por numerosas ONG, han iniciado una ronda de contactos para elevar las denuncias ante el Parlamento Europeo y las instituciones de la Unión en Bruselas y Estrasburgo para que la UE exija explicaciones a Washington por lo que consideran una política contradictoria con el objetivo de diseminar la democracia y el respeto a los derechos humanos en el mundo entero.

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