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| 5/27/1985 12:00:00 AM

MARTES TRAGICO PARA REAGAN

La Cámara de Representantes bloquea cualquier apoyo legal a los "contras" nicaraguenses

A pesar de que a última hora hizo las más variadas concesiones, el presidente Reagan no pudo evitar que el Congreso norteamericano le propinara una fulminante derrota a su política centroamericana al bloquearle toda posibilidad de ayuda legal a los "contras" nicaraguenses, polémico esfuerzo que se había convertido en la piedra angular de su gestión en la región. Los días amargos para el jefe de la Casa Blanca fueron el martes y el miércoles pasados, cuando el Senado y la Camara; emprendieron las complicadas votaciones sobre los 14 millones de dólares que Reagan había pedido para aquellos rebeldes, quienes tratan de derrocar al gobierno sandinista desde noviembre de 1981.
Conservando siempre la iniciativa, la Cámara rechazó el martes, tras 10 horas de debate, por 248 votos contra 180, la entrega de esos millones de dólares. Horas antes, el Senado sí le había dado gusto a Reagan al aprobarle, 53 contra 46 votos, tales fondos para "operaciones militares o paramilitares en Nicaragua", luego de que el Presidente, en inesperada carta, les prometiera que sólo usaría esos dineros para fines "humanitarios" hasta el 30 de septiembre de este año, ampliando de esta manera el plazo que el 4 de abril había fijado al decir que la asistencia "humanitaria" a los "contras" duraría hasta el 1° de junio fecha tras la cual reiniciaría el apoyo militar a éstos si el gobierno nicaraguense no iniciaba un diálogo con los rebeldes.
Pero esa modificación de la propuesta no convenció a la mayoría de la Cámara, así como tampoco caló mucho su promesa de reanudar las negociaciones bilaterales con Nicaragua, interrumpidas por Estados Unidos hace tres meses. De todas maneras lo del martes no fue lo peor. Esto vendría al día siguiente, fecha en que los amigos del mandatario promovieron una votación bicameral sobre una variante de los planes derrotados el martes, mientras en las principales ciudades del país emergían crecidas manifestaciones contra las pretensiones de Reagan. Robert Michel, líder republicano de la Cámara, propuso entonces que se concedieran los 14 millones para asistencia "humanitaria" a los "contras" y que ésta fuera canalizada no ya por la CIA sino a través de la Agencia Internacional para el Desarrollo-(AID), brazo financiero del Departamento de Estado. También allí la oposición venció, aunque no holgadamente: 215 votos, frente a 213, rechazaron esa iniciativa.
El representante demócrata David Bonir explicó por qué ni siquiera esa ayuda humanitaria era aceptable: "...el dinero que Estados Unidos se gaste en ropas, alimentos y medicinas permitirá que los "contras" se gasten su propio dinero en armas", dijo evocando los fondos, aun considerables, que esos guerrilleros tienen y que provienen de gobiernos aliados de Estados Unidos, como Corea del Sur o Israel, quienes traspasan dineros de la CIA, según denuncias en Estados Unidos, para alimentar la hoguera antisandinista. Asi pues, la mayoría del Congreso cerró toda posibilidad de que a los rebeldes nicaraguenses les llegue auxilios legales de cualquier tipo, lo que no impide que les siga llegando remesas de "terceros".
Finalmente, una nueva votación aprobó, 219 votos contra 206, un proyecto que consiste en dividir los 14 millones en dos partes: 10 para asistencia a refugiados nicaraguenses y 4 para los esfuerzos de paz de Contadora. Según esta decisión, se entenderá por refugiado todo aquel que, aunque haya sido "contra", deponga las armas y se halle fuera de Nicaragua. Dicha suma será administrada por la Cruz Roja Internacional o por las Naciones Unidas.
Concluidas las votaciones, el presiente Reagan se declaró "profundamente decepcionado por la derrota", en el consenso bipartisita, aunque prometió que volverá a pedir ayuda para sus "luchadores por la libertad" no sin antes acusar a la Cámara de haber dañado la "seguridad nacional" de Estados Unidos con su acción. También quedó claro que Reagan tratará de aplicar sanciones económicas a Nicaragua, previa consulta con sus aliados del área, en su estrategia de presión sobre los sandinistas.
Los primeros en saludar la victoria sobre Reagan, aun antes de los gobernantes de Managua, fueron los líderes demócratas. Thomas O'Neill, presidente de la Cámara, indicó que con tal votación el pueblo norteamericano había rechazado la "diplomacia de las cañoneras" y que la derrota de Reagan reflejaba la vigencia del "síndrome de Vietnam".
No menos explícito, el senador Edward Kennedy, había llamado desde el martes a "darle la espalda a la idea de derrocar un gobierno". "La violencia invita a la violencia. Si se usa terrorismo contra otro país, el otro país siente que puede usar terrorismo contra nosotros", había declarado así mismo el senador Paul Simon. Robert Michel, en cambio, diría que los sandinistas ayudados por la URSS establecerán "un enclave en el continente" ante lo cual Estados Unidos tiene "el derecho moral, diplomático y político", de ayudar a los "contras". Reagan no en vano había asegurado poco antes que la URSS tiene soldados en Nicaragua combatiendo, lo que fue desmentido de inmediato por Moscú.
En Nicaragua, desde el martes se habían organizado manifestaciones públicas y rezos colectivos contra la iniciativa de Reagan. Al saber los resultados de las votaciones saltaron de alegría. Miguel D'Escoto, canciller sandinista, calificó la votación de la Cámara de "histórica" y dijo que constituía un "no al bandolerismo de Estado" y a la "matonería de quienes piensan que su superioridad militar y económica les da derecho a actuar como dueños y señores de este mundo". Pero los dirigentes sandinistas saben que tal votación, desde luego una victoria política y moral de ellos sobre Reagan, no llevará inmediatamente a una disminución de las tensiones. Un total de 7 mil soldados norteamericanos se hallan en estos momentos en maniobras con Honduras en la frontera con Nicaragua y cerca de 17 mil rebeldes del FDN preparan en esa misma área una ofensiva para mediados de mayo. El 18 de abril, durante las maniobras, un guardacosta nicaraguense fue hundido y dos tripulantes murieron tras un ataque de dos aviones de combate hondureños, en aguas jurisdiccionales de Nicaragua. "No nos haremos ilusiones", dijo D'Escoto, al elogiar la votación en el Congreso. "Pues la guerra continúa y la CIA sigue dirigiendo a los mercenarios y buscando otras vías de financiamiento".
Quizás por ello, y ante los resultados positivos del diálogo con parlamentarios norteamericanos que visitaron Managua antes de las votaciones, el presidente Daniel Ortega anunció el mismo miércoles en la noche que Managua está dispuesta a reanudar los diálogos de Manzanillo con Estados Unidos y que se completará el retiro de asesores militares cubanos, anunciado el 27 de febrero pasado. En consecuencia, explicó, el próximo 2 de mayo saldrán 100 asesores, y 107 personas actualmente encarceladas por delitos contrarrevolucionarios, serán indultadas para reforzar las negociaciones de Contadora. También anunció que visitará a Moscú de nuevo.
Reagan queda pues en mala situación en su reto contra Nicaragua:
sin instrumentos legales para alimentar a los rebeldes antisandinistas y con una promesa al Congreso de su país de reiniciar el diálogo con Managua. Y los "contras", más aislados políticamente que nunca (además de la votación adversa, la prensa norteamericana viene documentando numerosos casos de atrocidades cometidas por ellos, lo que inclina la balanza en favor de aquellos que los califican de bastardos y terroristas) podrían tener problemas hasta con Honduras misma, que los toleró siempre ante las presiones norteamericanas. Pero dado el cambio generado por las decisiones de la semana pasada y el avance de los acuerdos de Contadora, esa tolerancia podría comenzar a deteriorarse.--
Así asesinan los "contras"
Durante las sesiones de votación del Congreso norteamericano, un reportaje del semanario Newsweek circuló entre los legisladores. Tom Harkin, un senador y ex combatiente en Vietnam, visiblemente afectado por una nota allí publicada, fue el primero en aludir a ella en la que aparecen fotos de unos "contras" en acción. "Ese documento muestra gráficamente lo que vi en Vietnam", dijo Harkin. El espeluznante reportaje fotográfico muestra a un soldado sandinista cavando con las manos su propia tumba antes de ser asesinado a bayoneta por un mercenario del FDN. Frank Wohl, un activista de derecha que viajaba con los "contras", pudo tomar las fotos de la atrocidad, ocurrida el pasado 7 de enero en Nicaragua. Terminada la fosa, el sandinista traga un puñado de leche en polvo y se tiende, silencioso, en el hueco. Luego un "contra" salta sobre él, coloca un enorme puñal sobre la garganta de la victima y empuja mientras el sandinista se estremece herido mortalmente. Una segunda cuchillada corta su yugular mientras otros "contras" hieren el abdomen del joven con una lanza.
Cuando el sandinista queda inmóvil le arrojan tierra y abandonan el lugar. Wohl recuerda que la unidad del FDN que cometió tal acto arguyó que el hombre muerto era un espía sandinista y que no lo fusilaron pues la unidad hubiera sido descubierta por el enemigo.
Llamados por el presidente Reagan "el equivalente moral de nuestros padres de la patria" y descritos por él como los "defensores de la democracia" occidental, los "contras" del FDN disponen de un alto mando integrado por ex oficiales del derrocado dictador Anastasio Somoza Debayle y disponen en sus bases de buen número de ex guardias nacionales. Sus atrocidades contra la población civil nicaraguense --incluso contra personas que se oponen políticamente a los sandinistas-- constituyen ya un voluminoso expediente, que no excluye asesinatos de personal hondureño. En octubre de 1983 un destacamento "contra" fusiló a tres civiles en el pueblo nica de Pantasma. En Matagalpa han atacado cosecheros de café, y en julio pasado mataron allí a Noel Rivera, después de torturarlo. Rivera era opositor legal del gobierno de Managua. A comienzos de este año mataron a 15 hondureños (según versión del gobierno de Tegucigalpa), así como a un número de salvadoreños y hondureños residenciados en Honduras.--
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