Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2006/06/17 00:00

Menem recargado

El ex presidente hizo pública su intención de pelear la presidencia el próximo año. ¿Qué tan reales son sus posibilidades de volver a la Casa Rosada?

Aunque el ex presidente Carlos Menem (izquierda) lanzó su candidatura presidencial para las elecciones de 2007, todo parece indicar que no tiene ninguna oportunidad de derrotar al actual presidente, Néstor Kirchner (arriba)

Con cierta frecuencia, un viejo zorro político que se creía enterrado resucita inesperadamente y deja perplejo a todo el mundo. Eso sucedió hace pocas semanas en Perú, cuando Alan García, del que muchos creían que era un verdadero muerto viviente de la política, se quedó por segunda vez con la presidencia de su país. Tan solo unos meses atrás, García no estaba en las cuentas de nadie. En Argentina, Carlos Menem, el célebre 'patillón' que gobernó de 1989 a 1999, ha anunciado su candidatura para las presidenciales del próximo año y espera dar la sorpresa.

Aunque para muchos no es más que una figura histórica, Menem nunca ha abandonado del todo la política. Después de dejar la presidencia en 1999, se volvió a presentar en las elecciones de 2003 y logró pasar como primero a la segunda vuelta, con el 27 por ciento de los votos. Sin embargo, renunció a participar en ésta cuando las encuestas le daban a su contendor y actual presidente, Néstor Kirchner, una ventaja de unos 40 puntos. Desde el año pasado volvió a desempeñarse en un cargo público como senador nacional por su natal provincia de la Rioja, y desde allí ha empezado a impulsar su candidatura a la presidencia.

"Hace rato que estoy lanzado", dijo el ex presidente de 75 años frente a unos 500 seguidores en Buenos Aires, el pasado 9 de junio. El nombre de Menem es el que menos simpatías despierta hoy en la lista de los posibles candidatos para competir en las elecciones del 28 de octubre de 2007, y entre la que se escuchan ya los nombres del dirigente deportivo Mauricio Macri y el ex ministro de Economía del actual gobierno, Roberto Lavagna. Este último parece ser el único candidato para competir con Kirchner.

Hoy por hoy, Menem ya no le mete miedo a nadie y la opinión casi unánime es que sus opciones son poco menos que nulas. En su contra juega que el presidente Kirchner arrasa en las encuestas y que él mismo no cuenta con el apoyo suficiente. Alfredo Vega, redactor político del diario La Nación de Argentina, dijo a SEMANA que "no tiene ningún chance. Primero tendría que reorganizar la estructura menemista, porque la que no está con Kirchner, está muy desperdigada".

Pero el desbarajuste de su maquinaria sólo es síntoma de que ya no tiene popularidad alguna. Y es que en la etapa final de su presidencia el país cayó en una de las crisis económicas más graves de la historia, y el Presidente fue culpado por haber adoptado medidas económicas que llevaron al país a la recesión. También se le acusó de vender empresas estatales a capitales extranjeros bajo términos poco favorables, y su nombre fue involucrado en numerosos casos de corrupción, que hicieron que su aceptación cayera en picada.

Este es quizá el lastre más grande que ha tenido que cargar y en buena parte le costó su salida del poder. Después de dos períodos inmediatos y un intento fallido de reformar la Constitución para hacerse reelegir por tercera vez (ya había reformado la Carta en 1994 para posibilitar su reelección consecutiva), Menem le entregó las llaves de la Casa Rosada a Fernando de la Rúa.

Desde ese entonces fue protagonista en los medios de comunicación por su arresto domiciliario en 2001; por haberse beneficiado supuestamente con la venta prohibida de armas a Ecuador y a Croacia; por los procesos en su contra por evasión de impuestos, y por su matrimonio con la ex miss Universo Cecilia Bolocco. Aunque en los procesos judiciales ha sido absuelto y a pesar de que en la elección de 2003 logró una alta votación en primera vuelta, muy pocos apostarían a que el ex hombre fuerte del peronismo pueda llegar nuevamente al poder. Esto, a menos que decida resucitar en 2011, siendo ya un octogenario. Lo cual, dados sus antecedentes, no sorprendería a nadie.

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