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| 1/23/1984 12:00:00 AM

MENSAJE DESDE VERMONT

Desde su refugio norteamericano Soljenitsyn habla a los franceses

Aceptando abrir las puertas de su casa a la segunda cadena de la televisión francesa, el Premio Nobel de Literatura de 1973, Alejandro Soljenitsyn puso provisoriamente fin al aislamiento al cual se había sometido desde su llegada a los Estados Unidos. El autor del "Archipiélago de Gulag" vive en la región de Vermont, al nordeste de los Estados Unidos, en un lugar cuyas características geográficas y climáticas son similares a las que él conocía en su país.
Al lado de su residencia familiar -cuyo exterior no fue filmado por razones de seguridad- Soljenitsyn hizo construir una casa de dos pisos para instalar su inmensa biblioteca y varias mesas de trabajo. En éstas, el escritor dispone sus manuscritos según el sistema "de fraccionamiento" que le permite reunir y organizar todos los elementos necesarios a cada capítulo sin tener que desplazar absolutamente nada.
Para efectuar ese inmenso trabajo, el disidente ruso cuenta con la colaboración de su esposa Natalia, y de sus tres hijos que tienen entre diez y 13 años. De profesión matemática, Natalia investiga, anota y archiva mientras que sus hijos pasan a máquina sus textos entre los que se encuentra la primera parte de un diccionario que, según los cálculos del escritor, contendrá entre 40 y 50 mil palabras. Redactado, en parte, en los campos de concentración, ese diccionario juega, para Soljenitsyn, un doble papel: mantenerlo inmerso en el mundo de las palabras que es el "soplo constante del escritor" y permitirle salvaguardar y enriquecer la lengua rusa que, como todas las lenguas modernas, tiende a empobrecerse.
Soljenitsyn no oculta que su ritmo de trabajo es impresionante. Sus largas jornadas se ven entrecortadas únicamente por los cursos de matemáticas, historia y astronomía que dicta a sus hijos o por sus actividades deportivas.
La entrevista de 90 minutos, concedida al presentador del mejor programa literario en Francia, "Apostrophes", coincide con la salida de su último libro. "La Rueda Roja", de 800 páginas, ese libro es el primero de una serie que pretende reconstituir la historia monumental de la revolución soviética. Para paliar a la densidad de ese tema, Soljenitsyn adoptó el "método de los nudos". Se trata de escoger segmentos de un tiempo relativamente reducido (dos o tres semanas) pero que contienen los hechos fundamentales. El escritor soviético está seguro de que la unión de esos segmentos, entre los cuales él no describe nada, bastará para establecer la "curva sinuosa" del movimiento revolucionario que dividió la historia del siglo XX.
En su libro, Soljenitsyn se muestra profundamente convencido de que el giro fundamental se produjo en 1911 cuando "el terrorista Bogrov" puso fin a la vida del jefe de gobierno Arcadio Stolipyn. "Si él no hubiera sido asesinado, si hubiera podido continuar durante algunos años, y con él, el desarrollo de la estructura social rusa (no sólo de la economía), Rusia no hubiera conocido la revolución", dice Soljenitsyn.
Con 65 años, el Premio Nobel teme no poseer el tiempo suficiente para escribir los "Siete nudos" que deberían integrar esa obra monumental en la cual había pensado leyendo a Tolstoi en su juventud. Esa urgencia, justifica, según él, su aislamiento que algunos de sus detractores han asimilado a una forma de alienación. ¿Acaso, pregunta el escritor soviético, la tarea de un escritor no es escribir en vez de hacer declaraciones y aparecer en todas partes? ¿Acaso no es comprensible que él aproveche los pocos años que le quedan para trabajar en su obra ahora que no tiene que enterrar sus manuscritos para evitar que caigan en las manos de la KGB?
Decepcionado, Soljenitsyn reconoció ser conocido mundialmente más por el contenido que por la forma de sus libros. El desearía ser juzgado por la calidad de su obra y la riqueza de medios de escritura que ha empleado. El escritor soviético criticó a los intelectuales norteamericanos y, en particular, a Henry Kissinger por atribuirle posiciones que él no defiende. ¿Por qué acusarlo de preconizar un régimen teocrático para la URSS o de alabar a Nicolas 11 cuando sus escritos prueban lo contrario? ¿Por qué acusarlo de querer empujar al Occidente contra la URSS cuando él ha afirmado que el régimen soviético no puede ser vencido sino desde el interior, como comienza a ser el caso en Polonia?
Para Soljenitsyn esta claro que "el Occidente no puede modificar la situación de los países del Este". Lo único que puede hacer es "mantenerse firmemente y no ponerse de rodillas ante los tiranos soviéticos como están haciendo los pacifistas europeos". Por ello, él encuentra "razonable y justa" la acción de los Estados Unidos en Granada.
Sin embargo, a lo largo de esa entrevista, el escritor soviético mostró su decepción y su desprecio por un Occidente que, según él, está en plena decadencia desde 1914.
¿Piensa volver a la URSS? Ni la situación mundial ni la situación en la URSS permite pensarlo, responde Soljenitsyn, pero esa "esperanza y ese deseo" no lo han abandonado "ni un instante". Por eso, él y su esposa han tomado todas las medidas para que sus hijos, aunque vayan a los colegios norteamericanos, dominen perfectamente el ruso y conozcan a los poetas, escritores y pintores de su país.
Otra razón parece fundamentar la convicción de que volverá vivo a su país: ser uno de los raros sobrevivientes de tres de los peores males de nuestro siglo: el nazismo, que él combatió con las armas, el cáncer, del que fue curado, y el estalinismo.
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