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| 8/13/2012 12:00:00 AM

"Michelle se come a Obama"

Con este sugestivo título y una polémica portada donde aparece un cuadro retocado con la Primera Dama semidesnuda, una revista española destaca el papel de Michelle.

Aquel adagio popular de que detrás de todo gran hombre existe una gran mujer es perfecto para el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.  A su sombra se encuentra una mujer de recio carácter que no solo ha logrado mantener su popularidad intacta en los cuatro años de gobierno sino que también ha logrado robarse el corazón de los estadounidenses superando en popularidad a su marido.

Por eso, la revista dominical del periódico español El Mundo quiso dedicarle la portada a Michelle Obama con una sugestiva pintura retocada donde aparece Michelle semidesnuda, cubierta por un traje blanco y la bandera estadounidense. Ella más que la compañera sentimental del primer presidente negro y la mamá de sus dos hijas, es su arma secreta electoral o, al menos, así la ven los analistas.

El encanto de Michelle
 
Los expertos en comunicación política no son ajenos al arrollador encanto de la primera dama estadounidense y, conocedores de ello, apuntan incluso que ella será pieza clave para la reelección del demócrata en las próximas elecciones presidenciales que se celebrarán en noviembre.

Michelle Obama ha participado en ocho actos en tres estados tan solo en la última semana y tendrá un papel central durante la convención demócrata a principios de septiembre en Carolina del Norte.

La primera dama es "una persona que nunca ha pedido estar en la escena pública y nunca aspiró a estar bajo los reflectores pero ahora se encuentra cómoda", indicó David Axelrod, asesor de campaña de Obama, en una entrevista reciente.

Michelle Obama, que fue duramente criticada en la campaña presidencial en 2008, se ha ganado a la opinión pública a fuerza de mantenerse al margen de asuntos polémicos y centrarse en causas como la lucha contra la obesidad y la ayuda a las familias de los militares.

La opinión pública respalda su misión a juzgar por las encuestas que la sitúan, una y otra vez, por delante en popularidad de su esposo, el presidente de EEUU, Barack Obama.

Según la firma encuestadora Gallup, Michelle Obama ha mantenido una popularidad media del 66 por ciento desde el 2010, por encima del 47 que tendría Barack Obama y el 47 por ciento de Romney, según RealClearPolitics.

Potencial electoral

"La primera dama puede tener un papel único como embajadora del presidente" indicó a finales del mes pasado el director de campaña de Obama, Jim Messina, a la cadena de televisión CBS.

Los republicanos lo saben y lo reconocen. "Michelle Obama es intocable en estos momentos, políticamente" dijo Matt Mackowiank, estratega del partido republicano, en declaraciones recientes al diario The Hill.

A los mítines en los que Michelle Obama participa por todo el país, se suma su participación en una nueva iniciativa demócrata ("It Takes One") en la que pide a quienes apoyan a Obama que recluten a un amigo, familiar o vecino en la campaña de reelección.

En un tono amable y directo, cuenta sonriente, mientras aparecen en pantalla fotos de ella y Obama de jóvenes, cómo, poco después de casados, empezaron junto con unos amigos a recabar apoyos para la primera campaña de Obama, en Chicago, para el senado de Illinois, donde vivían hasta trasladarse a la Casa Blanca.

Anuncios como esos han dejado atrás la imagen de una Michelle distante y fría que fue analizada con lupa durante las presidenciales del 2008, cuando comentaristas conservadores como Bill O'Reilly dijeron de ella que parecía una "mujer irascible".

Michelle Obama fue también atacada en 2008 por los comentarios que hizo en un evento de campaña en el que dijo que por primera vez se sentía "orgullosa" de su país, al ver a su marido, el primer afroamericano que ha llegado a la presidencia, como candidato, y que dio argumentos a los republicanos para acusarla de antipatriota.

Puede que eso hiciese que esta abogada de 48 años se declarara cuando llegó a la Casa Blanca en 2009, ante todo, madre de Malia y Sasha, y fuese reticente en un primer momento a los actos públicos.

La popularidad de Michelle va tan lejos que hasta sus galletas con chispas de chocolate han sido las más votadas en un tradicional concurso entre las esposas de los contendientes en el que se impuso a las de M&M y mantequilla de cacahuete de Ann Romney.
 
Con información de EFE

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