Miércoles, 17 de diciembre de 2014

| 2013/04/22 00:00

Millonario, triunfador, presidente y… ¿narco?

El fantasma del lavado de activos acecha al nuevo presidente de Paraguay, Horacio Cartes.

Horacio Cartes ganó con el 46% de la votación. Foto: Jorge Saenz/AP

La vida de Horacio Manuel Cartes Jara (Asunción, 5 de julio de 1956) podría servir de guión para cualquier exitosa telenovela latinoamericana. En su adolescencia tiene la fortuna de ingresar a las mejores instituciones educativas de su ciudad: el Goethe, Internacional y Cristo Rey; luego viaja a Estados Unidos en donde en un golpe de buena fortuna afianza los lazos de amistad con la compañía de aviación Cessna lo que da solidez económica.

Al regresar, funda una casa de cambios que luego se convertiría en una poderosa institución financiera: el Banco Amambay. Allí adquiere la experiencia necesaria en el campo empresarial para producir e importar licores.

Por si esto no fuera suficiente, se convierte en el presidente del Club Libertad, en cuyo mandato la rompe y logra un tetracampeonato, además de llegar a las semifinales de la Copa Libertadores de América, en el 2006. Como ese toque de Rey Midas, lo nombran director de selecciones de la Asociación Paraguaya de Fútbol y aquí la suerte vuelve a bendecirlo: en la Copa Mundial 2010, Paraguay es la sensación y alcanza los cuartos de final. En semejante historia, lo único que le faltaba era la política y se lanza a la presidencia. Nadie se sorprende porque gana, como ocurrió el domingo.

En esta historia de color rosa, sin embargo, hay un fantasma que lo acosa sin piedad: el narcotráfico y lavado de activos. En efecto, Horacio Cartes el presidente electo de Paraguay tras ganar las elecciones del domingo pasado con poco más del 45 por ciento de los votos, escrutados el 81% de los sufragios, ha salido en las últimas horas a defenderse. ¿Por qué? Sus críticos dicen que en la construcción de su imperio económico lavó activos del narcotráfico. La presidente de su propio partido, Lilian Samaniego, incluso lo señaló en un momento de tener vínculos con grupos narcotraficantes.

En el año 2000, las autoridades hallaron en una de sus propiedades una avioneta con matrícula brasileña con un cargamento de mediano tamaño de cocaína y marihuana. Pero Cartes negó cualquier relación con la avioneta y su carga, y nunca fue imputado formalmente ante la justicia por el hecho.

Luego, el Banco Amambay (de su propiedad) fue investigado en Brasil por una comisión del Congreso de ese país por presunto lavado de dinero, luego de una investigación periodística publicada en el 2004 basada en informes de la Agencia Antidroga estadounidense (DEA, por su sigla en inglés).

Cartes calificó la acusación como “un disparate” y luego afirmó que todas las investigaciones judiciales que afrontaba en Brasil fueron superadas.

Con el triunfo de Cartes, el Partido Colorado retorna al gobierno cinco años después de haberlo perdido con el exsacerdote Fernando Lugo, que rompió una hegemonía colorada de 61 años. Efraín Alegre, del Partido Liberal, quedó en segundo lugar con el 36% de los votos.

El ahora presidente electo, de 56 años, incursionó en la política al afiliarse al Partido Colorado con la motivación de estar “inquieto por el curso político del país bajo el gobierno izquierdista-liberal filo-chavista”, en referencia al mandato de Lugo.

Y con el tiempo logró que las directivas del partido dejaran atrás sus cuestionamientos y lo respaldaran en sus aspiraciones presidenciales, logrando un abrumador apoyo para que fuese el abanderado en las elecciones, apoyo que incluyó a la propia Samaniego, que inicialmente lo cuestionó duramente. Sin embargo, los comentarios de ella lograron crearle unas fisuras. Todo mundo sabe que es millonario, presidente, exitoso. Pero algunos se preguntan ¿y narco?

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