Martes, 24 de enero de 2017

| 2005/05/29 00:00

¿Mito o realidad?

El jefe de Al Qaeda en Irak, Abu Musab al-Zarqawi, está herido y hasta podría estar muerto. Pero ello no garantiza el fin de la violencia iraquí.

Abu Musab al-Zarqawi es el líder de Al-Qaeda en Irak. Estados Unidos lo acusa de ser el autor intelectual de los atentados contra civiles iraquíes en los últimos meses. Pero al parecer el mito que se ha creado alrededor de este personaje supera la realidad de su influencia dentro de la insurgencia sunita.

Los gobiernos de Irak y Estados Unidos han confirmado que el terrorista más temido de la resistencia iraquí, Abu Musab al-Zarqawi, fue herido hace tres semanas en la provincia de al-Anbar, cerca de la frontera con Siria. Este podría ser un importante golpe contra los militantes sunitas, ya que Estados Unidos siempre ha acusado a al-Zarqawi de liderar a la insurgencia en Irak y lo han declarado como blanco principal de su lucha actual.

Pero muchos analistas creen que la importancia de este hombre no es tan grande como la han querido hacer ver los norteamericanos y que la resistencia no se verá gravemente afectada por estos hechos. Los más osados se atreven a decir que él ha sido un personaje inflado por Washington, que necesita una figura en quién personalizar su guerra contra el terrorismo iraquí.

Este capítulo comenzó la semana pasada cuando apareció una nota en la página de Internet de Al Qaeda: "Oh nación del Islam...rezad por la salud de nuestro jeque Abu Musab al-Zarqawi, por las heridas que ha sufrido siguiendo la senda de Dios". El anuncio apareció firmado por Abu Maisara al-Iraqui y, según los organismos de inteligencia norteamericanos, es legítimo. A partir de ese momento algunos analistas como Hani al Sibai, director del centro Al Magrisi para estudios islámicos en Londres, se atrevieron a decir que Zarqawi está muerto.

Esto no ha sido comprobado ni se sabe el lugar donde se encuentra. Pero testigos citados por las fuentes oficiales sostuvieron que vieron al líder insurgente el 11 de mayo, día en el que presuntamente fue herido, en hospitales de las ciudades de Bagdad, Ramadi y Haditha. Se dice que al-Zarqawi permaneció en esta última durante varios meses, protegido por los líderes de algunas tribus sunitas. Según la versión oficial de los hechos, después de haber sido tratado por médicos locales por heridas de bala en el pecho, huyó de Irak. Es posible que haya muerto, ya que un médico del hospital Haditha declaró a los medios internacionales que el estado del paciente era crítico por una grave perforación en el pulmón.

Al-Zarqawi es para el gobierno de Estados Unidos una figura comparable a Osama Ben Laden. La recompensa por su cabeza es también de 25 millones de dólares. Se le atribuye ser el líder más importante y poderoso de la insurgencia en Irak y lo acusan de la muerte de más de 620 civiles en los últimos meses.

La última vez que lo vieron en público fue en 2001. Fuentes no oficiales aseguran que el líder insurgente fue herido de gravedad en un ataque por parte de Estados Unidos en Afganistán durante 2002 y después huyó a Irak donde se le amputó una pierna. Se cree que sobrevivió a sus heridas pero que a causa de ellas tendría una prótesis que le dificulta movilizarse.

Su nombre se convirtió en un importante referente cuando en 2004 comenzaron a circular los videos en los cuales eran decapitados ciudadanos extranjeros secuestrados por su grupo, que entonces era llamado Ansar al-Sunna y que hoy en día se conoce como Al Qaeda en Irak. Los analistas llegaron a asegurar que el hombre encapuchado que pronunciaba un discurso y luego procedía a cortar la cabeza de los secuestrados era el mismo al-Zarqawi. Pero aquel hombre parecía tener ambas piernas, lo que levantó sospechas. En marzo de 2004, poco después de que el nombre del jeque se volviera famoso, un grupo rebelde iraquí declaró que al- Zarqawi había muerto en 2002 al no poder escapar por culpa de su prótesis a un ataque con misiles del ejército aliado al invadir Irak. Pero nunca aparecieron evidencias de su muerte.

A pesar de todo él se convirtió en el símbolo y el rostro de la insurgencia para los estadounidenses. Supuestamente estuvo a punto de ser capturado en muchas ocasiones, la última en febrero de este año, cuando se movilizaba con su chofer a las afueras de Haditha al oeste del país pero alcanzó a escapar del carro. Las tropas estadounidenses detuvieron a su conductor y encontraron un computador portátil y 100.000 dólares en efectivo en el vehículo. "Si se comprueba que fue eliminado, eso produciría muy poco o ningún efecto notable dentro de la violencia general en Irak, porque Zarqawi no es responsable de gran parte de ella", dijo a SEMANA William Ayres, analista de la Universidad de Indianápolis. Al contrario, de ser un líder tan importante como el gobierno proclama, esto podría exacerbar los ánimos de los militantes sunitas y aumentar los ataques contra los civiles. No se ha notado ningún descenso en la violencia desde que se supo que fue herido en combate y siguen estallando gran número de bombas todos los días en el país.

Los medios han recogido las sospechas sobre la dimensión del personaje. Según The New York Times, "algunos oficiales de inteligencia en Europa y Oriente Medio, al igual que expertos en terrorismo, han argumentado que Estados Unidos ha sobredimensionado a propósito la importancia de al-Zarqawi, convirtiéndolo en una figura casi mítica".

Muchos analistas aseguran que la insurgencia está compuesta mayoritariamente por sunitas iraquíes y que la cuota extranjera en las acciones es mínima. La lucha entre los sunitas y los chiítas por el poder político en el país no deja demasiado espacio para jihadistas internacionales. Al-Zarqawi es jordano de padres palestinos. Su nombre real es Ahmed Fadhil al-Khalayleh y en su país natal fue condenado a muerte en su ausencia, por haber dirigido ataques a turistas estadounidenses e israelíes. "Zarqawi no es necesariamente el mayor líder de la resistencia, pero ciertamente es el más famoso internacionalmente", dijo a SEMANA Stephen Zunes, politólogo y profesor de la Universidad de San Francisco.

Saadoun al-Dulaimi, ministro de Defensa iraquí, anunció que durante el transcurso de la semana iniciará un gran operativo contrainsurgente en el que participarán más de 40.000 militares y policías del país. Sacar a al-Zarqawi del juego parece haber estimulado a los estadounidenses, quienes lanzaron las operaciones Matador y New Market. Pero el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos advirtió que más allá de las acciones represivas, la ley y el orden en Irak sólo se restablecerán cuando se cree una Constitución consistente, el gobierno logre una influencia y una credibilidad importante dentro de la población y las fuerzas armadas sean lo suficientemente fuertes para proteger los derechos de los ciudadanos. Ellos dan un margen de mínimo cinco años para que se den estas condiciones.

Si en efecto se comprueba la muerte de Abu Musab al-Zarqawi, y la violencia, como se espera, continúa, muchos se preguntan quién será la nueva figura en que Estados Unidos personalizará la lucha contrainsurgente en Irak. Lo que sí es seguro es que el gobierno estadounidense no aceptará que en la incursión a Irak cometió el grave error de no planear de antemano cómo lidiar con los conflictos étnicos y políticos que agobian a ese país más allá del terrorismo fundamentalista.

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