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| 3/25/2006 12:00:00 AM

Momento histórico

Con la elección del Nuevo Primer Ministro y el Parlamento, comienza un nuevo camino para este país del Oriente Medio. ¿Qué pasará con la paz con los palestinos?

Hace un par de semanas, el rabino Ovadia Yosef pronunció unas palabras que dejaron sin habla a muchos. En un acto en Jerusalén, les prometió el paraíso a quienes voten por Shas, su partido de extrema derecha, en las elecciones del martes. "A los que no voten por Shas sólo les espera el infierno", insistió.

Aunque los israelíes ya no se sorprenden, las palabras del rabino parecieron excesivas. Y es que esa es la intensidad a la que ha llegado la campaña a pocos días de los comicios. Porque estas elecciones son históricas. El ganador tendrá que decidir si se entregarán o no más tierras a los palestinos, qué tipo de relaciones tendrá con Hamas, el grupo extremista que a partir de esta semana gobernará a la Autoridad Nacional Palestina, y en el frente interno deberá preocuparse por disminuir la inequidad social.

Los israelíes escogen este martes 28 de marzo la nueva Knesset (Parlamento), compuesta de 120 miembros elegidos cada cuatro años. El líder del partido o coalición que obtenga más puestos se convierte en el nuevo Primer Ministro. A él lo acompaña el Presidente, quien desempeña otras labores dentro del Estado.

A pesar de las encuestas que hablaban de la popularidad mayoritaria de Kadima, el partido creado por el primer ministro titular, hoy enfermo, Ariel Sharon, sus miembros se preocuparon hasta el último momento por asegurar la permanencia de Ehud Olmert -Primer Ministro encargado- en el poder. Lior Chorev, analista de Kadima y cercano a Olmert, dijo a SEMANA que "la formación de una coalición nos preocupa. Como van las cosas, creo que la haremos con el partido laborista, Avoda y con el Likud. Si los partidos religiosos y de derecha no aceptan nuestro programa, será imposible formar gobierno con ellos".

Y es que a diferencia de otras ocasiones, se calcula que el 20 por ciento de los votantes no sabe a quién escoger. En un sondeo del periódico Yedioth Aharonoth se dijo que el 24 por ciento dijo no tener preferencia definida. Las proyecciones más recientes sugieren que Kadima ganaría 37 escaños; los laboristas de Amir Peretz, 19 y el Likud, de Benjamín Netanyahu, 14. Así que quien quiera que gane, tendría que hacer una coalición en la que, como es costumbre, tendrán gran importancia los partidos más pequeños y radicales, como el nuevo Beitenu (Israel nuestra casa), del inmigrante ruso Avigdor Lieberman, quien propone pasar a control palestino a la población árabe-israelí las expectativas de que Olmert mantenga el poder para el proyecto pacifista de Sharon dependen, en gran medida, de la ausencia de ataques de Hamas, que parece más interesado en convertirse en un gobierno viable para la ANP que en desestabilizar a Israel. Eso no significa el ciento por ciento de seguridad, pues hay grupúsculos extremistas palestinos que pueden salirse de su control, como quedó demostrado al final de la semana, cuando fue desactivada una camioneta con una bomba en su interior.

Tamir Sheaffer, analista y asesor de campañas resalta la variedad de propuestas actuales. "Netanyahu se sostiene en la seguridad, la fortaleza frente a Hamas y la renuncia a entregar territorios.Peretz habla contra la pobreza y el desempleo. Pero a Olmert la gente lo ve como el seguidor de Ariel Sharon y aunque está muy lejos de eso, todo indica que seguirá su camino".

Aunque la mayoría de los israelíes sabe que no vendrán tiempos fáciles para quien quiera que sea el primer ministro, a muchos les gustaría que el gobernante pueda decir aquella frase del fundador David Ben Gurion, citada por Olmert: "No siempre sé lo que la Nación quiere, pero sé lo que el país necesita".
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