'Monkey Business'. Así tituló
The Economist su artículo sobre la polémica reforma a la Justicia que fue hundida este jueves por el congreso colombiano.
Con un interesante juego de palabras, la prestigiosa revista británica explica los dos usos de la palabra mico en el país y relata
todo lo que tuvo que hacer el presidente Santos para frenar la iniciativa y quitarse 'ese mico de encima'.
“En español, mico significa un mono de cola larga. Y en la jerga colombiana, se refiere a las disposiciones de última hora o subrepticias que se deslizan en la legislación, por lo general al servicio de intereses oscuros”, dice
The Economist en su más reciente edición.
La publicación británica resalta que durante dos años de ir y venir, el pasado 20 de junio el Congreso aprobó la reforma constitucional que fue auspiciada por el Gobierno, pero le agregó tantos 'micos' que en vez de celebrar, al presidente Juan Manuel Santos le tocó luchar para "quitarse a ese enorme mono de su espalda".
The Economist señala que tal como fue aprobada en un principio, la reforma le quita a la Corte Suprema la facultad de investigar las denuncias de crímenes cometidos por los legisladores, algo que para la publicación "no es un asunto trivial", pues recuerda que este tribunal ha condenado a 44 exmiembros del Congreso por vínculos con los grupos paramilitares u otros delitos, y que está investigando otros 100 casos, algunos que involucran a congresistas actuales.
El artículo también destaca la renuncia del ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, y la iniciativa ciudadana de recoger firmas para convocar a un referendo y revocar la reforma.
Por último,
The Economist señala que voces de izquierda han pedido que el Congreso sea disuelto, al tiempo que voces de derecha, partidarias de Álvaro Uribe, han llamado a una asamblea constituyente.
"Los 'micos', al parecer, se están proliferando por todas partes", concluye.