Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1997/09/29 00:00

MOSCU EN FIESTA

Al celebrar sus 850 años la capital rusa se revela como una nueva megalópolis con los vicios y las virtudes del capitalismo.

MOSCU EN FIESTA

Recogieron las basuras de mi calle ayer a oscuras y hoy sembrada de guirnaldas", como canta Serrat. Los huecos que daban renombre a las calles moscovitas han desaparecido, brigadas de obreros lavan las paredes del Kremlin, en cadaposte una bandera ondea, las fábricas textiles producen por miles camisetas con dibujos alusivos a la fiesta, los textos escolares para el año lectivo que se inicia el primero de septiembre tienen el escudo moscovita y en todos los parques se preparan atracciones. Pintando las fachadas de la vieja ciudad, inaugurando obras colosales, Moscú se prepara a todo vapor para la celebración de su 850 aniversario el 5, 6 y 7 de septiembre. Desde el 3 de septiembre un globo de 57 metros de altura con la figura de una torre del Kremlin empezará a volar sobre la ciudad. El 5 se iniciarán las celebraciones en la Plaza Roja con cientos de artistas, grupos de ballet, soldados, acróbatas y orquestas que darán todo tipo de espectáculos y conciertos. Jean Michel Jarre, Monserrat Cavallé, Luciano Pavarotti y Chuck Norris estarán presentes entre otros miles de invitados.
Vertiginoso cambio
Moscú, la vieja mole gris y burocrática de los tiempos soviéticos, está viviendo una dinámica transformación. Nuevos rascacielos con piscinas y saunas, lujosos automóviles que no abundan en las capitales europeas, casinos como en Las Vegas (que pertenecen en algunos casos a los mismos propietarios como al actor Chuck Norris), elegantes clubes nocturnos como Planeta Hollywood (de Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger), y hasta alegres bailaderos de salsa conviven con las bellezas de su centro histórico _la fortaleza del Kremlin, la catedral de San Basilio, la Plaza Roja_, con sus famosos museos como la galería Tretiakov, y sus cientos de teatros y salas de exposiciones. Aquí y allá, entre los bloques de cemento blanco que uniforman los barrios capitalinos, resaltan iglesias con torres encebolladas y colores brillantes, en medio de los bosques verdes en verano y blancos en invierno, donde chicos y adultos por igual se bañan en sus lagos y pasean en trineos y en esquíes.Esta Moscú multifacética vive los dramas de ser la capital de un país en caída libre: en estos días de fiesta las colas han vuelto a las estaciones de servicio de la ciudad, pues hay una escasez de gasolina que amenaza a toda la región de Moscú con un frío y difícil invierno; en la tercera ciudad más cara del mundo, los hospitales no tienen remedios para los pacientes, un 25 por ciento de la población sufre déficit inmunológico y la suciedad de las entradas de sus edificios, las ratas y las cucarachas la aproximan a una ciudad del Tercer Mundo.
La casa por la ventana
El alcalde Yuri Luzhkov, en su batalla por la Presidencia de Rusia, está arrojando la casa por la ventana para la conmemoración de los 850 años al realizar varias obras colosales. La ampliación y remodelación de la avenida circular que rodea la ciudad es la que primero salta a la vista del recién llegado. Hace cuatro años este oscuro camino de solo dos vías era escenario de trágicos accidentes. Hoy se ha convertido en una amplia e iluminada autopista de cinco vías, que reduce a 20 minutos el viaje desde el aeropuerto hasta el extremo sur de la ciudadOtras obras espectaculares son el cerramiento del clásico estadio Luzhniki y la construcción del gigantesco centro comercial subterráneo Ojotni Riad al frente del Kremlin, por cuya superficie ahora corre un río en un lecho de mármol, con fuentes aquí y allá, y con estatuas de bronce que recuerdan a los personajes de las fábulas de Pushkin, un conjunto de dudoso gusto estético y artístico. La reconstrucción de la catedral de Cristo Salvador es la obra predilecta de este aniversario. Erigida el siglo pasado en homenaje a la victoria sobre Napoleón, la catedral fue destruida por Stalin en 1931, con la intención de levantar en ese lugar el Palacio de los Soviets, cuya construcción fue detenida por la guerra. Los pilotes de metal fueron fundidos para hacer cañones y en el hueco se hizo una piscina al aire libre, en la que los moscovitas se bañaban con temperaturas de 20 grados bajo cero. El parque Poklonie Gari, en homenaje al 50º aniversario de la victoria en la Segunda Guerra Mundial, inaugurado el año pasado, cierra esta colección de piezas maestras. Una gigantesca escultura realizada por Tsereteli, el artista preferido de Luzhkov cuyas obras salpican la ciudad, resultó ser un estorbo tan grande que debió ser removida a los pocos meses de inaugurada.
La basura bajo la alfombra
En estos días los policías de la Omon, de negro hasta los pies vestidos, con ametralladoras y chalecos antibalas por si las moscas, andan por las calles recogiendo vagabundos y borrachos, ahuyentando a las prostitutas más lindas, caras y jóvenes de Europa que se adueñan por las noches de la céntrica calle Tverskaya, revisando los pasaportes de los transeúntes de piel tostada para descubrir a los que no tienen 'prapiska' (permiso de residencia), echando a los 'indeseables' (refugiados de Afganistán, vietnamitas, personas de origen caucásico), cazando abuelitas que venden sombreros de crochet en las entradas de las estaciones de metro. Parece que hasta las cucarachas van a caer en la batida, pues se ha anunciado un plan especial para eliminarlas. Las autoridades prometieron encontrar a los culpables de vender carne inglesa contaminada con el virus de 'la vaca loca', importada ilegalmente y vendida en Moscú, y a los vendedores de hongos radiactivos traídos de Bielorrusia. La policía está trabajando en régimen de emergencia y estrenando nuevos automóviles Chevrolet, más veloces que los tradicionales Lada, para impedir que en estos días festivos los sicarios ensangrenten las calles recién limpiadas con sus asesinatos a la luz pública.Moscú prolongará las vacaciones de verano hasta el 8 de septiembre. Los bailes, los brindis, las flores y los festejos harán olvidar, por unos días, que 'cada uno es cada cual'. El próximo lunes los ricos volverán a su riqueza, los pobres a su pobreza, pues aquí, en Moscú, la fiesta habrá terminado.

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