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| 1/24/2015 10:00:00 PM

El misterio alrededor de la muerte del fiscal Nisman

SEMANA presenta el ABC de la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman.

Estupor, es la palabra para describir a la Argentina de hoy, tras la misteriosa muerte del fiscal Alberto Nisman, horas antes de presentar graves acusaciones en el Congreso contra la presidenta Cristina Kirchner. Un hecho que ha provocado la crisis institucional más grave del gobierno en su último año de mandato.

Nisman, de vacaciones en Europa, adelantó su regreso tras la masacre de Charlie Hebdo, y el 14 de enero denunció penalmente a la mandataria por su “decisión deliberada para encubrir a los imputados de origen iraní” en la causa Amia. Con más de 330 CD de grabaciones telefónicas, Nisman pretendía demostrar que ella propició un acuerdo secreto con Irán, en 2013, previo a la firma de un Memorando de Entendimiento con ese país que significaba, en la práctica, la impunidad de esos imputados. El memorando y la ley que lo aprobó, rechazados por la comunidad judía,  fueron declarados inconstitucionales por la justicia, y el primero nunca fue ratificado por Irán.

Tras presentar su denuncia, Nisman tuvo varios traspiés: la jueza de turno no aceptó iniciar la investigación en medio de las vacaciones judiciales; el juez de la causa Amia, Rodolfo Canicoba Corral, dijo que las escuchas telefónicas presentadas no fueron ordenadas por él, y el exdirector de Interpol, Roland Noble, afirmó que Argentina nunca pidió levantar las circulares rojas.

Nisman, muerto el sábado, iba a presentar el lunes en el Congreso sus pruebas, y el oficialismo había lanzado una durísima campaña en su contra. Estos son los principales factores de un asunto que sería novelesco si no fuera tan grave.

1. Del suicido al asesinato

La versión inicial del gobierno fue que Nisman se suicidó porque sabía que iba a hacer un papelón en el Congreso. Pero el jueves Cristina cambió y afirmó que “el suicidio no fue suicidio”. Al fiscal le “plantaron información falsa”, pues “la verdadera operación contra el gobierno era la muerte del fiscal después de acusar a la presidenta”.

En su carta, la mandataria supone que a Nisman lo trajeron de Europa “para aprovechar el estrépito provocado por los actos terroristas” en Francia. Cristina lanza sus dardos contra Antonio Stiuso, jefe de Contrainteligencia de la Side hasta diciembre, cuando fue jubilado. Stiuso fue el principal investigador del atentado, la mano derecha de Nisman.

Otra versión supone que Nisman iba a ser desplazado por el gobierno como un coletazo de la remoción de Stiuso, y que por eso volvió de urgencia para presentar la denuncia que venían preparando desde hace años.

Para la presidenta, a Nisman “lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto”. Pero si alguien lo mató para ‘arrojarle un muerto’ al gobierno, o para acallar la investigación, los primeros sospechosos son los propios servicios de inteligencia que han actuado durante los 12 años de gobiernos kirchneristas, y desde la dictadura militar.
 
2.  Stiuso: la mano derecha de Nisman y la CIA

Antonio ‘Jaime’ Stiuso era el espía más poderoso de la Secretaría de Inteligencia (Side) y mano derecha de Nisman en el caso de la Amia. Era el hombre de confianza de la CIA, el FBI y la Mossad israelí. Uno de los cables de Wikileaks contenía una de las instrucciones a Nisman: “No hay que orientarse a la pista siria ni a la conexión local. Seguir esas pistas podría debilitar el caso internacional en contra de los acusados iraníes”. En diciembre de 2014, Kirchner descabezó la Side y jubiló a Stiuso, quizás porque ya sabía de la denuncia que preparaba con Nisman.

3. La denuncia a Cristina

A partir de ese momento, Nisman y Stiuso se dedicaron a juntar 300 CD de grabaciones telefónicas entre líderes oficialistas y un intermediario de Irán en Argentina, quien hablaba con Mohsem Rabbani en Teherán, el principal acusado por el atentado. Nisman quería probar que el gobierno habría ofrecido a Irán comerciar granos por petróleo, a cambio de levantar las circulares rojas de Interpol contra los sospechosos. Para Nisman, esto significaba pactar la impunidad. Pero al final, ni se aumentó el comercio de granos, ni se compró petróleo a Irán, ni se levantaron las circulares rojas.

4. Nisman y la pista iraní

En 2004 el presidente Néstor Kirchner nombró a Nisman fiscal especial para la Amia. George W. Bush catalogaba a Irán como uno de los ejes del ‘imperio del mal’. En esa lógica mundial, mientras Kirchner denunciaba a Irán en las Naciones Unidas, Nisman acusó a altos funcionarios de ese país como autores intelectuales del atentado, y al grupo libanés Hezbolá, de ejecutarlo, y pidió procesar nueve iraníes, entre ellos, el expresidente Hashemi Rafsanjani. En 2007, Interpol anunció órdenes de captura contra cinco iraníes. En 2008, Nisman pidió detener a Menem por encubrimiento y se reabrió parte de la investigación.

5. El acuerdo con Irán

Cristina Kirchner, tras la muerte de su esposo, dio un giro de 180 grados y pasó de acusar a Irán, a buscar un acuerdo con Teherán. Los tiempos habían cambiado: Barack Obama negociaba con los ayatolás la suspensión de su programa nuclear, y ella creyó que podía hacer lo mismo.

Así nació el Memorando de Entendimiento de 2013 entre Irán y Argentina para crear una Comisión de la Verdad.

6. Las numerosas dudas

•  El sábado anterior a su muerte, Nisman preparaba su presentación del lunes en el Congreso  y hasta preparó la lista de compras del lunes para la empleada.

• Un empleado de la Fiscalía, Diego Lagomarsino, le llevó el sábado una pistola Bersa calibre 22, que Nisman le habría pedido porque estaba asustado, ya que, según Lagomarsino, Stiuso le habría advertido que se cuidara.

• Los policías de turno, citados por el fiscal para la mañana del domingo, solo reaccionaron dos horas después, al ver que Nisman no contestaba sus llamados, pero no lo reportaron a sus jefes y solo pudieron abrir la puerta casi diez horas después de la hora estimada de muerte.

• Aunque las primeras versiones hablaban de un edificio inexpugnable, luego se supo que el apartamento de Nisman tenía un tercer ingreso a través del espacio del aire acondicionado, donde encontraron una huella y una pisada reciente.
• Nisman no tenía muestras de metal en su mano, como sucede cuando alguien dispara un arma, ni la apoyó sobre la sien, como hacen los suicidas.

El atentado de la Amia

El 18 de julio de 1994, una camioneta Traffic blanca cargada de explosivos se estrelló contra la sede de la Amia con el saldo de 85 muertos. Fue el atentado más grave del terrorismo internacional en América Latina, y además en el país con la segunda comunidad judía más grande del mundo fuera de Israel. El atentado, cometido durante el gobierno de Carlos Menem, se atribuyó a terroristas iraníes o sirios, pero 21 años después no hay un solo condenado, y la investigación ha tenido un escándalo tras otro.

Impunidad sin fin


Ha sido tan bochornosa la investigación del atentado, que hasta los partidarios del gobierno critican 21 años sin justicia, 12 bajo el manto de los Kirchner. Horacio Verbitsky, periodista y abogado defensor de derechos humanos, escribió en Página 12 que “la denuncia de Nisman y su muerte dudosa son parte de esta confluencia de desidia e intereses que dejó impune el más grave atentado de la historia argentina”.

El contexto internacional

Cuando se produjo el atentado, acababa de firmarse el acuerdo entre el israelí Isaac Rabin y el palestino Yasser Arafat por el que ganaron el Premio Nobel de Paz, y corría un proceso de distensión entre Siria, Líbano, Israel y los palestinos.

En Argentina, Carlos Menem, de origen sirio, que había sido apoyado en su campaña por el presidente sirio Hafez el Assad, acababa de ‘traicionar’ a sus hermanos árabes, al apoyar, en 1990, la operación Tormenta del Desierto contra Sadam Husein. Al producirse el atentado, surgieron dos pistas: la iraní, según la cual los ayatolás chiitas habrían preparado el ataque contra Israel, y la siria, según la cual habría sido una venganza por el alineamiento de Menem con Estados Unidos contra Irak.
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