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| 12/16/2010 12:00:00 AM

Murió el director de 'La Pantera Rosa'

Blake Edwards tenía 88 años, y su carrera empezó cuando apenas 20 años.

Blake Edwards, director de películas como 'La Pantera Rosa' y 'Desayuno con diamantes' murió este jueves en Los Ángeles, Estados Unidos, a los 88 años.

El director, guionista, productor y actor de cine estadunidense fue uno de los últimos grandes clásicos de Hollywood y se le reconoció como maestro de la comedia cinematográfica contemporánea.

Aunque siempre fue muy exitoso,sólo recibió una nominación a los Oscar y se conformó con uno honorífico en 1994.

Un reconocimiento que recibió con humildad y con realismo. "Nunca pensé que llegaría a recibir un Óscar, así que esto es como empezar a comerme el pastel", dijo en aquel momento el realizador, que había recibido su única candidatura una década antes, por "Victor Victoria".

Escasas recompensas para un hombre que amaba el cine por encima de todo pero que había llegado al séptimo arte como forma de dedicarse a la escritura, que fue su primera vocación.

Nacido el 26 de julio de 1922 en Tulsa (Estados Unidos), empezó a estudiar Literatura en la Universidad de Los Ángeles, pero pronto dedicó más tiempo a escribir guiones de radio y series de televisión.

Comenzó con apenas 20 años como actor en "Ten Gentlemen from West Point", de Henry Hathaway. Fue el comienzo de una larga carrera que se cerró hoy tras 46 películas como director, 29 como actor y 62 títulos en los que participó como guionista.

Sus primeros pasos tras la cámara los dio en la década de los cincuenta junto a Richard Quine. Firmaron siete guiones, de los que cinco fueron dirigidos por Quine y dos por Edwards -el primero "Bring your smile along"-.

Pero fue en 1961 cuando Edwards se hizo, de golpe y de forma inmediata, con un hueco en el mundo de Hollywood.

La adaptación de la novela corta de Truman Capote "Breakfast at Tiffany's" fue un éxito inmediato de crítica y público, que además catapultó a Audrey Hepburn -pese a no ganar el Óscar para el que estuvo nominada- al Olimpo de las estrellas.

La delicadeza de la adaptación, la sofisticación de Hepburn y la maravillosa partitura que creó Henry Mancini -que sí se llevó el Óscar- hicieron de esta película un clásico desde su primera exhibición y continúa siéndolo a pocos meses de que se cumplan 50 años de su estreno.

Edwards pasó a ser el máximo representante de la alta comedia, un título del que nunca se desprendería pese a que algunos de sus trabajos posteriores más destacados son dramas como "Days of Wine and Roses", que llegó en 1962 y que le hizo ganar otro Óscar a Mancini y sendas nominaciones a Jack Lemon y Lee Remick.

A lo largo de su vida, Edwards contó en muchas ocasiones que su mayor honor había sido el comentario que le hizo Jack Lemmon para que fuera el director de ese filme.

"Me dijo que la película era tan dura que buscaba a alguien que tuviera un buen sentido del humor, porque la vida está llena de humor y eso hace el drama mucho más duro", afirmó el director.

Un humor que buscó y encontró en "The pink panther" (1963), "A Shot in the Dark" (1964), "The Great race" (1965) o, principalmente, esa joya del cine llamada "The party" (1968).

Filmes que mostraron la genialidad histriónica de Peter Sellers, sobre todo con el personaje de Hrundi V. Bakshi, que Edwards escribió para contar una historia que se ha convertido en un ejemplo citado una y mil veces en las escuelas de cine como exponente de lo que debe ser una comedia.

Sellers fue uno de sus más fieles colaboradores y el protagonista de cinco de los títulos de la saga de la pantera rosa.

Sólo el último, que además cerró la carrera de Edwards, tuvo otro protagonista, el italiano Roberto Benigni, un sustituto imposible -como cualquier otro que se hubiera elegido- para Sellers.

Y en el lado femenino, Edwards tuvo otra colaboración importante en su carrera, la de su segunda esposa, Julie Andrews.

Edwards logró acabar con su imagen mojigata -forjada en películas como "Sonrisas y lágrimas- en filmes como "10" (1979), "S.O.B." (1981) o "Victor Victoria" (1982), el último gran éxito del realizador.

Posteriormente llegarían películas menores como "Micki y Maude" (1984), con algún pequeño éxito como "Blind date" (1987), el salto a la gran pantalla de Bruce Willis.

A partir de ahí, alguna colaboración televisiva y poco más para un enfermo diagnosticado con el síndrome de fatiga crónica y con depresiones que incluso le llevaron a pensar en el suicidio en 2001.

Su última aparición pública, junto a su esposa, fue hace diez semanas en una homenaje de la Academia del cine de Hollywood.
 
EFE.


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