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| 3/6/2000 12:00:00 AM

¿Nazis al poder?

La llegada del partido de Jörg Haider al poder en Austria dispara las alarmas de la Unión Europea.

Quien ve a Jörg Haider no se imagina de quién se trata. Acaba de cumplir 50 años que no se adivinan tras esa apariencia atlética y bronceada. Y su sempiterna sonrisa esconde algo más que un temperamento afable. Jörg Haider no sólo es el carismático gobernador de la provincia austríaca de Carinthia sino el político cuyo partido de tendencias neonazis ha llegado a compartir el poder en Austria.

El ascenso del partido de Haider tiene de cabeza a la Unión Europea, que ve cómo por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial un grupo afín con las tesis de Adolfo Hitler forma parte de un gobierno. Pero no es de ninguna manera una sorpresa. El Partido de la Libertad hizo sonar las alarmas en las elecciones del pasado 3 de octubre, cuando con 52 escaños se puso al mismo nivel del conservador Partido del Pueblo y a corta distancia de la Social Democracia, que consiguió 65. Cuando ésta, imposibilitada para gobernar sola, no pudo negociar con los conservadores, la única salida era que éstos formaran gobierno y la entrada de los neonazis se hizo inevitable.

El 31 de enero el presidente de la Unión Europea (UE), el portugués Antonio Guterres, expidió una declaración para advertirle al presidente austríaco Thomas Klestil que “la Unión Europea no aceptará ningún contacto bilateral oficial a nivel político” con un gobierno integrado por el partido de Haider. Pero Klestil, quien ostenta un cargo ceremonial que detenta la jefatura de Estado, no pudo negarse a aceptar la realidad del resultado electoral.

El alboroto se formó a pesar de que Haider no formará parte del gobierno. El nuevo canciller (primer ministro) es el líder del PDP Wolfgang Schüssel y como segunda al mando está la lugarteniente de Haider, Susanne Riess-Passer. Y de nada valió una declaración conjunta hecha el jueves en la que aseguraron compartir los principios de la Unión y rechazar la xenofobia y el racismo.

La UE al ataque

La previsible actitud de Israel, que retiró indefinidamente a su embajador y prohibió la entrada de Haider a su territorio, no sorprendió a nadie. La de la UE, en cambio, se convirtió en la primera oportunidad en la cual la entidad continental asumió un papel de fuerza política. Algunos llegaron a afirmar que la UE había actuado como una especie de “gobierno europeo embrionario”.

Eso quiere decir que la restricción a la soberanía monetaria, concretada en la moneda común, el euro, ha dado paso al replanteamiento de la soberanía política. La actitud europea se convirtió, como dijo a SEMANA un observador español, “en la primera demostración de que la Unión Europea, más que un simple mercado común o un vehículo de integración, es un conjunto de países identificados por unos valores básicos”. Eso querría decir que si Austria se aparta de esos principios, también lo hará de la UE.

La reacción europea también tiene mucho que ver con el temor de que el ascenso de Haider estimule a muchos grupos de tendencias parecidas precisamente en un momento en el que los partidos conservadores más importantes, como en Alemania, Francia e Italia, están de capa caída.

Pero al mismo tiempo que este asunto ha permitido el protagonismo de la UE, incluso por delante de Estados Unidos, nada garantiza que el resultado sea favorable. Los dirigentes políticos de la Unión se han jugado una carta difícil porque el efecto podría ser contraproducente. La actitud desafiante del nuevo gobierno austríaco y el respaldo que ha recibido de otros grupos afines parece demostrar que falta mucha tela por cortar en cuanto al renacimiento político de la ultraderecha europea.
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