Jueves, 19 de enero de 2017

| 2003/05/05 00:00

Nido de espías

Bruselas, sede de las instituciones centrales de la Unión Europea, está bajo el asedio del espionaje internacional.

La semana pasada se reunieron en Bruselas Gerhard Schroeder, canciller alemán; Guy Verhofstadt, primer ministro belga; el de Luxemburgo, Jean Claude Juncker, y el presidente francés, Jacques Chirac, para hablar de la defensa de la Unión Europea. La reunión fue objeto de medidas antiespionaje

Despues de varios años de aparente calma, Bruselas volvió a ser un hervidero de miradas desconfiadas y férreos controles de seguridad por el descubrimiento de nuevas redes de espionaje y la convicción de los funcionarios de la Unión Europea (UE) de que son vigilados por distintos países con intenciones hostiles. Alemania, Francia y Bélgica unificaron sus sistemas de seguridad e inteligencia y los jefes de las tres principales instituciones de la Unión (el Consejo, el Parlamento y la Comisión Europea) extremaron sus controles para proteger su información y sus inmuebles después de descubrirse que una compañía israelí había sembrado de micrófonos espías el edificio Justus Lipsius, principal sede de la Unión Europea, según informó a SEMANA el experto en seguridad de la UE, Alberto Fuertes, quien agregó que "en materia de espionaje Israel y Estados Unidos son la misma cosa". Bruselas fue la capital de los espías durante la Guerra Fría y, según Fuertes, "esos espías jamás se marcharon y ahora apoyan las redes de los nuevos espías que han llegado desde que la Unión Europea eligió a Bruselas como base". Viejo espionaje Los sistemas de espionaje, empotrados en el cableado original del edificio, fueron hallados por casualidad y los gobiernos de Francia y Alemania quedaron indignados al enterarse que la compañía israelí los venía espiando desde hace ocho años, desde el mismo momento en que se inauguró el edificio. El espionaje se realizaba con dos mecanismos, con micrófonos incrustados en el cableado de las líneas telefónicas y con micrófonos altamente sensibles que se activaban automáticamente cuando se producía cualquier tipo de ruido o sonido. Tras el descubrimiento, el equipo de seguridad de la UE siguió el rastro de las emisiones para encontrar el lugar donde se realizaban las grabaciones. Así, la pista los condujo a un local situado a 500 metros del edificio Justus Lipsius, donde hallaron el centro de espionaje dotado con sofisticados sistemas de grabación, pero no pudieron detener a nadie, pues las oficinas se encontraban vacías. Las investigaciones se centraron en las empresas que entre 1998 y 1995 participaron en la construcción del edificio, especialmente su sistema de comunicaciones, y dieron con una constructora de 'fachada' belga, pero "penetrada por los servicios secretos de Israel", explicó Fuertes. Durante los últimos años los funcionarios de la UE sospechaban que "algo raro" ocurría con Israel. En más de una ocasión el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, se sorprendió de la rapidez de las reacciones israelíes. "En cuanto acabábamos una reunión del consejo de ministros, en las cuales criticábamos las posiciones de Israel, yo recibía una llamada de queja del embajador de Israel en Bruselas, y nunca entendía cómo se enteraba tan rápido de lo que habíamos dicho", informó Prodi. Con la frase "buenos días, Ibrahim", los funcionarios de la UE bromean todavía al referirse al nombre de un alto diplomático israelí en Bruselas que luego se convirtió en uno de los máximos responsables del servicio secreto de Israel (Mosad), comentó Fuertes. 'Echelon' Francia, Alemania y Bélgica saben que Estados Unidos es el principal interesado en bloquear la consolidación de la Unión Europea, conocen la alianza estratégica que existe entre Norteamérica e Israel "y están muy enfadados y preocupados por el espionaje de Echelon", indicó Fuertes. 'Echelon' nació durante la Guerra Fría y es una red mundial de espionaje capaz de interceptar tres millones de comunicaciones por minuto a través de 120 satélites espías. Sus socios originales eran Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda, y al parecer se había acabado con la caída del muro de Berlín, pero su existencia actual fue demostrada en un informe del Parlamento Europeo, con base en diversas denuncias de empresas de Europa, según dijo a SEMANA el eurodiputado Alejo Vidal-Quadras. El caso más sonado fue el de la compañía Airbus, con capital francoalemán, que perdió un contrato de 6.000 millones de dólares con Arabia Saudita, cuyo gobierno optó "sorpresivamente y a última hora por la empresa norteamericana Boeing que contaba con información de Echelon", enfatizó Vidal-Quadras. En los últimos años las grandes compañías europeas no han cesado de denunciar que son víctimas de espionaje, por lo cual han perdido millones de dólares en contratos que terminan siendo otorgados a empresas de Estados Unidos. Romano Prodi aseguró que los beneficiarios del espionaje de ocho años al edificio Justus Liptius dispusieron de información muy valiosa, tanto en el terreno político como en el comercial, y un informe de la Comisión Europea señaló que "quienes instalaron los sistemas ilegales de escucha en teléfonos y oficinas de la UE lo hicieron con intenciones hostiles". Los diplomáticos israelíes en Bruselas negaron cualquier vinculación con este caso de espionaje y dijeron que ninguna compañía de Israel había participado en la construcción de Justus Liptius. Sin embargo la UE está convencida, tanto de que el sistema de escuchas fue instalado por el servicio secreto israelí, como que la información se canalizó por la red de espionaje 'Echelon'. Fuertes y Vidal-Quadras calificaron como "curioso" que la Alianza Atlántica (Otan) haya tenido muchas sospechas del edificio Justus Lipsius, al que acusaba de "no ser seguro". Y fue por esta información de la Otan que la Unión Europea decidió trasladar en 2001 su comité militar, donde se gestiona información ultrasecreta, a otro edificio en Bruselas. Hoy el comité militar de la Unión Europea está estudiando un programa con nuevos mecanismos de protección contra el espionaje, aunque Fuertes, otros expertos de la UE y muchos eurodiputados aseguran que será muy difícil evitar la vigilancia satelital de 'Echelon'. Por lo pronto, todos saben que en Bruselas no hay teléfonos ni lugares libres de espionaje.

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