Lunes, 20 de octubre de 2014

| 2013/09/03 00:00

Niños de la mafia: cómo parar el círculo de la violencia

Un juez en el sur de Italia es pionero en un programa que ayuda a escapar de una vida de crimen a los hijos de los jefes mafiosos.

El programa busca educar a niños de organizaciones mafiosas en Italia como Ndrangheta. Foto: InfophotoAngilletta
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BBC

"Teníamos que encontrar una manera de romper este ciclo de transmisión de valores culturales negativos de padres a hijos", dice Roberto di Bella, presidente de la corte juvenil en Reggio Calabria, en la punta sur de Italia.

Ahí se encuentra el corazón de una de las más formidables mafias del país: una red criminal conocida como la 'Ndrangheta, la mayor traficante de cocaína en Europa. 

Las mafias, y especialmente la 'Ndrangheta, se construyen alrededor de los lazos de sangre, lo que hace que sus clanes sean particularmente difícil de penetrar para las fuerzas de seguridad.

"Hay un bautismo religioso y un bautismo mafioso, que se confirma cuando se llega a cierta edad", dice Antonio Nicaso, quien ha escrito extensamente sobre las dinámicas familiares de la 'Ndrangheta.

"Esto significa que, a menudo, los hijos de los capos -en particular los primogénitos- están predestinados a seguir los pasos de su padre".

Las hijas, añade, a veces son obligadas a casarse con los hijos de otros jefes, para unir a clanes separados a través de las relaciones de sangre.

"Hay cartas de mujeres que escriben sobre cómo sus son hijas obligadas a casarse con hombres que no aman, sólo para aumentar el poder de la familia", dice Nicaso.

Al otro lado del Estrecho de Messina, la mafia siciliana ha sido socavada por los llamados "pentiti" o "arrepentidos", aquellos que deciden colaborar con la policía e informar sobre sus compañeros criminales.

Pero los clanes de la 'Ndrangheta han tenido relativamente pocas filtraciones, y los códigos de conducta han simplemente pasado de una generación a la siguiente.

En los últimos años, la corte del juez Di Bella ha estado lidiando con hijos de mafiosos que él mismo condenó como delincuentes juveniles en la década de los 90. Así que el año pasado decidió que tenía que hacer algo al respecto.

"Como presidente de la Corte, tomé algunas decisiones", dice.

El tribunal comenzó a enfocarse más en los hijos de conocidas familias mafiosas que tienen unos 14 o 15 años de edad y que habían "comenzado a adquirir la mentalidad mafiosa" -como dice Di Bella- comenzando por delitos menores.

Hasta ahora, cerca de 15 de estos adolescentes, la gran mayoría de ellos varones, han sido separados de sus familiares y colocados en casas de cuidado. Pero no están en la cárcel y pueden volver de visita cada dos semanas.

"Esto siempre se inicia con un proceso judicial", señala Di Bella. "Cuando a estos niños se los acusa de acoso, de destrozar coches o patrullas de la policía, y las familias no hacen nada, entonces intervenimos.

"Cada vez que tengo que retirar a un menor de una familia es una decisión muy dura, tengo que hacer un juicio profundo", dice. Pero a veces el tribunal concluye que no hay otra opción.

"Nuestro objetivo es mostrar a estos jóvenes un mundo diferente de ese en el que crecieron", explica. "Si eres un niño cuyo padre, tío o abuelo es un mafioso, entonces no hay nadie que pueda establecer reglas. Y nosotros se las damos con un contexto".

La esperanza es que cuando el joven sea libre de ir a casa de forma permanente – al cumplir 18- opte por no entrar en el mundo del hampa.

No es la primera vez que los jóvenes de familias con problemas terminan en hogares o centros de cuidado. Lo que es nuevo es la voluntad de Di Bella para intervenir a tiempo y una coordinación más estrecha con trabajadores sociales, psicólogos y otros, para dar a los niños un nuevo comienzo.

El programa ha sido descrito como "experimental" y "en evolución", pero Di Bella espera que en los próximos meses y años muchos más jóvenes sean retirados de las familias de mafiosos calabreses y que el programa pueda ser replicado en otros lugares Italia.

La iniciativa ha sido bien recibida por Mario Nasone, un trabajador social con experiencia en el trato con los niños de la 'Ndrangheta.

Por primera vez, el tribunal de menores está mirando el problema de manera integral, opina, pero añade que el programa necesita más apoyo estatal.

"Tenemos que crear una red en la que podemos garantizar que estos niños que van a las casas tienen una cierta 'desintoxicación cultural'", dice.

Los capos de la mafia que Nasone y sus colegas visitan en la cárcel están conscientes de la nueva determinación de las autoridades de intervenir en familias como las suyas.

"Hay un cierto grado de preocupación", dice Nasone. "Pero tenemos que hablar con ellos, hacerlos responsables. Deben entender que no pueden impunemente hacer lo que quieran con sus hijos, criarlos como mafiosos. No lo podemos permitir".

Nasone ha visto por sí mismo que con el enfoque correcto los jóvenes pueden alejarse de la vida criminal.

Fue el caso de un joven de 16 años de edad con el que trabajó en un centro de detención. Cuando ya era hora de que se fuera, su madre dijo que tenía que regresar a la familia para tomar el lugar de su padre mafioso, que había sido asesinado.

"Estás con nosotros o con ellos", le advirtió, refiriéndose al mundo más allá de la 'Ndrangheta. "Él eligió y se fue a Milán", dice Nasone.

"Le conseguimos trabajo. Pero tuvo que cortar los vínculos con su familia. Y esas decisiones no son fáciles".

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