Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2010/01/27 00:00

Niños haitianos, a su suerte en una ciudad devastada

Los niños sin nombre permanecen mudos, acostados en una esquina dentro de los terrenos del Hospital General. Mles de menores de edad quedaron a la deriva tras el devastador terremoto.

Las necesidades de los niños haitianos después del sismo estaban rebasando la capacidad de ayuda disponible. Foto: AP

"Hola, Joe, ¿cómo estás?", preguntó el médico estadounidense, dirigiéndose al niño de 11 años con el nombre que el personal asistencial le ha dado, al desconocer el real.
No hubo respuesta.
 
"Joe", "Baby Sebastian" y la niña que no tiene siquiera apodo no han hablado o llorado desde que llegaron, hace menos de 48 horas, traídos por vecinos o transeúntes. "Sebastian", quien tiene sólo una semana de nacido, habría sido rescatado de entre los brazos de su madre muerta.
 
Pese a todo, tienen suerte: La doctora haitiana Winston Prince y su personal los atienden de infecciones y otros padecimientos. Cientos de miles de niños más, hambrientos y sedientos, deambulan entre los campamentos improvisados de sobrevivientes en Puerto Príncipe, sin protección alguna contra las enfermedades o los traficantes de menores y frecuentemente sin nadie que los cuide.
 
"Hay aproximadamente un millón de niños huérfanos o sin compañía, o de menores que perdieron a uno de sus padres", dijo Kate Conradt, vocera del grupo asistencial Save the Children. "Son extremadamente vulnerables".
 
El Fondo de las Naciones Unidas para la Protección de la Infancia (UNICEF) ha establecido un campamento especial para niños que, de algún modo, se separaron de sus padres tras el terremoto del 12 de enero, y que están en peligro de ser presa de traficantes u otras personas que quieran abusar de ellos.
 
Save the Children, con sede en Connecticut, ha instalado "Child Spaces" en 13 asentamientos improvisados. La Cruz Roja y otros organismos trabajaban entretanto para reunir a las familias.
 
Las necesidades de los niños haitianos después del sismo estaban rebasando la capacidad de ayuda disponible. Algunos eran dados de alta de los hospitales incluso sin tener a nadie que los cuidara. Simplemente no hay camas suficientes para todos.
 
"Se recomienda a los trabajadores de salud que supervisen y envíen a los niños que no tienen compañía a espacios adecuados", señaló la oficina humanitaria de la ONU en su reporte más reciente sobre la situación.
 
Las penurias de los menores de edad son particularmente graves en un país en el que la ONU estima que tres millones, entre los nueve millones de habitantes, necesitan ayuda internacional tras el sismo.
 
"Tenemos mucho camino por recorrer", dijo John Holmes, coordinador de ayuda de las Naciones Unidas.
 
Ello es evidente en las calles, callejones y umbrales de Puerto Príncipe, en ruinas, donde algunos mensajes manuscritos imploraban ayuda. En la barriada de Juvenat, un grupo de 50 familias pegó un cartel que decía: "Necesitamos comida, ayuda, agua y medicinas".
 
Es evidente, también, entre los miles de personas que se aglomeran ante las puertas de un centro de distribución de alimentos en el barrio Cite Soleil, donde la policía haitiana debió replegar a la multitud a garrotazos.
 
Cerca del Palacio Nacional semidestruido, las fuerzas de paz brasileñas de la ONU rocían ocasionalmente gases pimienta o apuntan sus armas a la gente, para controlar una fila de numerosos haitianos que esperaban recibir comida.
 
"Nos tratan como animales. Nos golpean, pero somos un pueblo hambriento", dijo Muller Bellegarde, de 30 años, quien había esperado 90 minutos bajo el sol quemante.
 
Thomas Louis, de 40 años, quien trataba de recibir arroz y aceite para sus dos hijos pequeños, dijo que la gente agradece la ayuda extranjera.
 
Pero "esto es la anarquía, esto no es ayuda, sino una forma de humillar a la gente", señaló.
Entre 800 y 1.000 vuelos de ayuda seguían esperando el permiso para aterrizar, un rezago de siete días, reportaron el martes funcionarios de la ONU y de Europa. Además, "hacen falta camiones", dijo en Ginebra Elisabeth Byrs, vocera de la ONU. En particular se necesitan camiones pequeños o furgonetas, porque "las calles están demasiado congestionadas, añadió.
 
Holmes, de la ONU, estimó que dos millones de personas necesitan alimentos pero sólo 500.000 los han recibido hasta ahora.
 
El panorama médico ha mejorado pero sigue siendo crítico. Paul Garwood, vocero de la Organización Mundial de la Salud, dijo que se necesita todavía más personal médico, particularmente especialistas en rehabilitación, para ayudar con la recuperación de 200.000 personas que sufrieron amputaciones u otras cirugías.
 
AP

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