Lunes, 16 de enero de 2017

| 1989/06/05 00:00

NO DE-FRAUDE

Rodríguez deberá borrar la mala imagen del fraude electoral.

NO DE-FRAUDE


Semanas antes de las elecciones el entonces presidente provisional, candidato oficial y general Andrés Rodríguez había prometido unas "elecciones libres pero no limpias", porque era imposible hacerlas mejor en tan poco tiempo. Pasado el proceso electoral y elegido el general Rodríguez por el 75% de los votos, lo que la oposición debate en su interior no es si hubo o no fraude, sino sobre la verdadera dimensión de las cifras involucradas.

Los comicios se desarrollaron en un ambiente cargado de entusiasmo, pero a medida que avanzaba la jornada, las evidencias del enorme fraude se hacían más palpables. Denuncias como la inexistencia de votos opositores en el "cuarto oscuro" de la urna, o la presentación engañosa de las papeletas de Rodríguez, se sumaron a las de quienes afirmaron no haber podido votar por cuanto su firma no correspondía con la foto registrada.

Esas denuncias no sorprendieron demasiado a los observadores, que ya habían tenído suficiente con saber que el propio presidente de la corte electoral, Expedito Rojas, había aceptado que los padrones electorales estarían distorsionados en un 27 por ciento, o sea que de 2.2 millones de votantes inscritos, sólo 1.6 serían verdaderos y el resto estaría compuesto por muertos y por seguidores colorados inscritos en varias circunscripciones.

En esas condiciones, la oposición paraguaya debate sobre su permanencia en un proceso que aún no parece haber demostrado su verdadera dirección.

Lo cierto es que, con fraude o no, Rodríguez hubiera ganado de todos modos. El nuevo presidente paraguayo logró en sólo tres meses de gobierno adquirir gran popularidad con un estilo desabrochado y directo y, sobre todo, con el mérito, hábilmente manejado, de haber librado a su país de Stroessner.

Pero las buenas intenciones tampoco le bastarán a Rodríguez. El país atraviesa por una situación económica difícil, con una deuda externa que sobrepasa los US$2 mil millones, que paga anualmente con cerca del 90% del valor anual de sus exportaciones. El producto interno bruto disminuyó desde 1986 en un 5% anual y las cosechas de soya y algodón, que traen el 80% de los ingresos por exportaciones, se redujeron en un 10% en el mismo período, con consecuencias que aún se sienten sobre la balanza de pagos.

Andrés Rodríguez aún debe demostrar que la habilidad que de la noche a la mañana lo convirtió en héroe de su pueblo, le sirve también para sacarlo de 30 años de estancamiento y, sobre todo, para darle una democracia efectiva.--

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.